Wednesday, November 23, 2022

Revista L'Espresso no difamó al Papa-en-potencia, Angelo Becciu, condenado a pagar costas judiciales


¿Recuerda Usted esa demanda del cardenal Angelo Becciu a la revista L'Espresso con la disculpa de que un artículo suyo había arruinado su carrera hacia el papado?

Información de agencia ANSA, Nov-23-2022. Traducción de Secretum Meum Mihi.

(ANSA) - SASSARI, 23 DE NOVIEMBRE - En la investigación periodística de L'Espresso sobre el cardenal Angelo Becciu, firmada por Massimiliano Coccia, no hubo difamación ni denigración.

Así lo ha establecido el Juzgado de lo Civil de Sassari que hoy, con sentencia dictada por la jueza Marta Guadalupi, ha rechazado la demanda de indemnización, por 10 millones de euros, presentada por el propio Becciu, y ha condenado al cardenal de Pattada, de 74 años, al pago de las costas judiciales, cuantificadas en 40 mil euros, a favor del grupo editorial Gedi y de los tres periodistas demandados: Massimiliano Coccia, la redactora jefe Angiola Codacci Pisanelli y el entonces director Marco Damilano.

El cardenal Becciu había pedido una indemnización de 10 millones —que iría a la caridad— sosteniendo que había sido difamado y denigrado por la investigación del semanario sobre el uso de fondos del Vaticano y sobre la renuncia del cardenal. También exigía que se eliminen los artículos “difamatorios” de los sitios web pertenecientes al grupo Gedi y que se prohíba la publicación de más informes sobre el tema.

En la solicitud, el abogado del cardenal, Natale Callipari, especificaba que la compensación sería donada “a obras de caridad”. Según la juez, que acogió los argumentos de la defensa de las abogadas Virginia Ripa di Meana y Elisa Carucci, “la interpretación de los hechos que ofrecen los artículos en cuestión debe considerarse enteramente lícita en el contexto del ejercicio de la crítica, aunque sin duda expresada de forma dura, áspera y polémica (pero nunca abusiva), directamente proporcional al papel del altísimo nivel que cubre el actor”. Y de nuevo, reza la sentencia, “pretender la censura a priori del periodismo realizado denunciando presuntas irregularidades supondría degradar, hasta el punto de anularlo, el propio concepto de periodismo de investigación y de denuncia”.