Wednesday, June 22, 2022

Bendición a pareja homosexual en diócesis del presidente de los obispos italianos. Reacción negacionista del cardenal Zuppi


Dos informaciones de La Nuova Bussola Quotidiana.

Primero un artículo de fecha Jun-16-2022.

BOLONIA
Bendición gay en la diócesis del “jefe” de los obispos italianos

16-06-2022
Andrea Zambrano y Luisella Scrosati


Primero la unión civil en el ayuntamiento y luego la bendición en la iglesia. Se escenifica la primera bendición pública de una pareja gay en una iglesia italiana. Ha sucedido en Bolonia, en la diócesis del presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, Zuppi, en abierta violación del responsum de la Congregación para la Doctrina de la Fe que los prohíbe. Ésta es la hipocresía farisaica de ciertos pastores que, en lugar de llamar a las ovejas, las llevan orgullosamente por el camino de la perdición.

En la diócesis del arzobispo Matteo Maria Zuppi, uno de los cardenales italianos más destacados del momento y recién nombrado presidente de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), se ha escenificado la primera bendición pública de una unión homosexual.

Pietro Morotti y Giacomo Spagnoli se unieron civilmente el pasado 11 de junio en el municipio de Budrio, en la provincia de Bolonia. Tras la clásica foto de recuerdo con el lanzamiento de arroz, las puertas de la iglesia de San Lorenzo, que está justo al otro lado de la plaza, se abrieron de par en par para ellos.

En la iglesia les esperaba un nutrido grupo de sacerdotes preparados para la misa. El celebrante era el padre Gabriele Davalli, que los conoce y los acompaña en el grupo “En camino” para los llamados católicos LGBT. Entre las diversas tareas que este sacerdote tiene en la diócesis de Bolonia también está la de responsable de la pastoral familiar. Evidentemente cuidar de la familia natural no debe ser un problema, ya que la Iglesia la promueve y apoya también a las llamadas familias arco iris.

Tras el “sí” que acababan de pronunciar ante la audiencia oficial, comenzó una segunda ceremonia en la Iglesia para Pietro y Giacomo, y también para sus padres, familiares y amigos. Una misa. Una misa en la que los dos –declarados homosexuales- también fueron “celebrados” por la Iglesia. Una misa en la que había toda la parafernalia típica de las bodas: las flores, los trajes para grandes eventos, las canciones, el fotógrafo y los dos “recién casados” en primera fila porque, al fin y al cabo, eran los protagonistas.

Para que no pareciera una abierta violación de las leyes de la Iglesia que prohíbe las bendiciones a las parejas homosexuales y lo hace con un responsum muy claro, los sacerdotes se inventaron una misa de acción de gracias.

¿Acción de gracias por la recién hecha unión civil en la que dos hombres se unen en pareja? “Cada misa es una acción de gracias”, justifica el padre Davalli al teléfono con la Brújula Cotidiana. ¿Y qué es lo que han agradecido los dos? “Si os estáis refiriendo a los dos chicos que se habían casado civilmente, Pietro y Giacomo, participaron como todas las personas que estaban en la iglesia”.

Pero las cosas no fueron exactamente así: en un momento dado, después de la comunión, los dos subieron al altar donde el sacerdote les entregó un delantal. “La entrega de este delantal significó que estos dos chicos son jóvenes que siempre han servido al grupo En camino con el servicio de coordinación y recepción. No fue un gesto litúrgico”.

Pero dejando a un lado los juegos de palabras, el objetivo de la bendición estaba claro desde el principio. Así lo demuestra un vídeo de 2021 con 2.400 visitas en YouTube en el que Pietro y Giacomo se abren contando su enamoramiento y su camino dentro de la Iglesia, señalando entre otras cosas cómo “las respuestas del Catecismo no eran exhaustivas” para sus vidas y –parafraseando a san Pedro con el centurión pagano que tenía que ser bautizado- después de todo “el Espíritu ya bendice esta unión”. El título del vídeo, de gran calidad, es “The Greatest blessing” (La bendición más grande). Que sería entonces la de Dios, que ya bendice las elecciones de sus hijos homosexuales que se colocan en una comunidad de católicos y que la Iglesia debe aceptar.

Pero hay más. En el vídeo (a partir del minuto 3:58), Giacomo Morotti expone ideas que nada tienen que ver con la doctrina de la Iglesia (¡al contrario!), pero que dejan claro el mal camino que muchos pastores, teólogos y fieles han tomado durante décadas. En primer lugar, una idea totalmente equivocada de la acción del Espíritu Santo (palabra que nunca se pronuncia), que bendeciría situaciones que el mismo Espíritu, inspirador de las Escrituras, condena explícitamente.

Morotti ofrece su propia interpretación del episodio narrado en el capítulo diez de los Hechos de los Apóstoles, cuando Pedro bautiza a los primeros paganos en la casa del centurión Cornelio. Mientras Pedro está en la casa de Cornelio y habla a los paganos allí reunidos, el Espíritu Santo desciende sobre ellos. Pedro lo entiende y exclama: “¿Acaso puede alguno negar el agua del bautismo a éstos que han recibido el Espíritu Santo como nosotros?” (10,47). Morotti comenta lo siguiente: “Mi primer pensamiento fue: pero estas parejas ya están bendecidas por el Espíritu. Y no sólo eso. El Espírito Santo bendice a la Iglesia a través de la presencia de estas parejas. Me sale espontáneo pensar: ¿Qué puede añadir o quitar la bendición de los hombres a la bendición del Espíritu?”. Sí, el Espíritu sopla donde quiere y en su “libertad” -muy gnóstica y poco cristiana- bendice lo que maldice en otros lugares e incluso bendice a la Iglesia mediante uniones intrínsecamente desordenadas. Un espíritu con una personalidad dicotómica.



En el minuto 6:21 encontramos en cambio un ejemplo clásico de “cristianismo adulto”, bautizado precisamente por el entorno de la izquierda de Bolonia: “Teniendo en cuenta mi historia personal, pienso en la Iglesia como en mi madre, igual que pienso en mis padres. Y entiendo a aquellas personas que sienten la necesidad y el deseo de un reconocimiento explícito por parte de la Iglesia, porque a todos nos gustaría que nuestros padres aprobaran y estuvieran siempre a nuestro lado en todas las decisiones de nuestra vida. Sin embargo, al mismo tiempo me doy cuenta de que llega un momento en la vida de toda persona en el que los padres tienen que aceptar las decisiones de un hijo o hija; y ya no es el momento en el que un niño tiene que buscar la aprobación de sus padres cuando se convierte en adulto”. El católico adulto simplemente se enfrenta a la Iglesia con sus opciones, le guste o no.

¿Y estaba el arzobispo de Bolonia Matteo Maria Zuppi al tanto de todo esto? “Sí, le he informado yo”, concluye el padre Davalli.

Así, la bendición de una pareja gay que acaba de unirse civilmente se escenifica en Bolonia, y la bendición pública tiene lugar en la diócesis del recién elegido presidente de la Conferencia Episcopal Italiana.

El experimento de la diócesis de San Petronio intenta burlar las normas de la Iglesia ocultando su propia y vergonzosa desnudez tras la misa de acción de gracias. ¿Puede la Iglesia, que “no bendice ni puede bendecir el pecado” continúa explicando el Responsum, ofrecer en cambio a Dios el sacrificio de acción de gracias por el pecado? Es aquí donde surge toda la hipocresía farisaica de ciertos pastores, que luego se apresuran a acusar a otros de formalismo farisaico. Lo que no quieren ver es el desorden objetivo de estas uniones y la naturaleza pecaminosa de los actos homosexuales. Y el pastor, en lugar de llamar a las ovejas para que vuelvan, las conduce orgullosamente por el camino de la perdición.

El papable cardenal reaccionó, pero no en el sentido que debería sino negando el escándalo. Y es allí donde aparece la segunda información, la cual es un editorial del fundador de La Nuova Bussola Quotidiana, Riccardo Cascioli, con fecha Jun-22-2022.

BOLONIA
La bendición de una pareja gay y las mentiras del cardenal Zuppi

22-06-2022
Riccardo Cascioli


Un comunicado de la archidiócesis de Bolonia niega que la misa del 11 de junio en Budrio fuera para bendecir a una pareja gay, pero los testigos dicen lo contrario. Y la Brújula Cotidiana también revela el contenido de la invitación vía whatsapp enviada por uno de los “recién casados”. El documento de la diócesis también mistifica un documento de 1986 de Ratzinger para mostrar que está en sintonía: pero ese documento decía exactamente lo contrario, es de hecho una clara condena de la labor pastoral del cardenal Zuppi.

“Niega todo, niega siempre, sobre todo niega la evidencia”: el clásico lema del cónyuge infiel se ha convertido ahora también en la pauta de la archidiócesis de Bolonia y de su titular, el cardenal Matteo Zuppi. El comunicado que intenta aclarar lo sucedido el pasado 11 de junio en Budrio, cuando una pareja gay fue “bendecida” durante una misa tal y como ha documentado la Brújula Cotidiana, es en realidad un concentrado de mentiras para negar la evidencia y desviar así la posición que el cardenal sostiene sobre las uniones entre personas del mismo sexo.

Esto es lo que asegura el comunicado de la diócesis: no hubo bendición, aunque estaba presente una pareja del mismo sexo; fue “una misa de acción de gracias por el grupo In camino”, presente en la diócesis desde hace treinta años, cuyo objetivo es acompañar y apoyar en la vida cristiana también a las personas con tendencias homosexuales”.

En una frase ya tenemos muchas mentiras. La primera, y más importante, es la que niega el hecho. Pietro y Giacomo -la citada pareja- no estaban allí por casualidad, como adeptos al grupo In cammino: hay pruebas fotográficas y también contamos con las palabras que los celebrantes han hecho llegar a la Brújula, que desmienten a la diócesis de Bolonia. Fue una misa ad hoc sólo para ellos dos.

Como prueba adicional, hoy también podemos revelar el contenido del mensaje de whatsapp con el que Pietro invitaba a sus amigos a participar en la ceremonia: “El sábado 11 de junio de 2022, salvo imprevistos, Giacomo y yo nos uniremos civilmente en el ayuntamiento de Budrio. Inmediatamente después, en la iglesia de enfrente, celebraremos una misa de acción de gracias/confianza por nuestra vida en común”.

Exactamente lo que hemos escrito, no nos dejemos engañar por las palabras utilizadas por los nuevos fariseos para burlar la “ley”: hablar de una misa de acción de gracias equivale a una bendición para la pareja, pero evita transgredir formalmente el Responsum de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que prohíbe la bendición de las uniones del mismo sexo. En cualquier caso, está claro que la misa en cuestión era para Pietro y Giacomo y no, genéricamente, para el grupo In cammino.

Segunda mentira: en todo caso, la finalidad del grupo en cuestión no es simplemente “acompañar y apoyar a las personas con tendencias homosexuales en la vida cristiana”, como dice el comunicado de la diócesis, sino llevar al seno de la Iglesia la agenda LGTB, la legitimación de cualquier orientación sexual, la aplicación práctica de la ideología de género. Incluyendo la aceptación de las uniones homosexuales. La diferencia es grande. In cammino no se toma en serio la doctrina de la Iglesia sobre el género y la homosexualidad, simplemente quiere cambiarla o, mejor dicho, subvertirla. Algo con lo que el cardenal Zuppi está de acuerdo, evidentemente.

Y a este respecto, el comunicado habla de una presencia en la diócesis desde hace treinta años, como para dar la impresión de continuidad entre el actual arzobispo y sus predecesores, los cardenales Giacomo Biffi y Carlo Caffarra. Pero no es así: In cammino siempre ha tenido como referente la parroquia de San Bartolomeo della Beverara, pero hasta 2015 su presencia era casi clandestina, a los obispos no les gustaba y llamaban al orden al párroco. Todo cambió con la llegada del cardenal Zuppi, que inmediatamente invitó al grupo a salir a la luz y su actividad pasó a formar parte de la pastoral diocesana. Es un lenguaje desconcertante que evidentemente presenta como acogida de la persona lo que en realidad es la imposición de una ideología.

Y lo mismo hace el comunicado de la archidiócesis de Bolonia, citando de forma parcial, errónea y engañosa la carta a los obispos del entonces Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal Joseph Ratzinger, fechada el 1 de octubre de 1986. Para justificar las actividades del grupo In cammino, el comunicado cita este pasaje, que debería ser el nº 16 del documento de Ratzinger: “Dios ama a toda persona y así lo hace la Iglesia, renovando su compromiso contra toda discriminación y violencia por razón de la orientación sexual”, considerando “reductor definir la identidad de las personas sobre la base de su ‘orientación sexual’ únicamente”.

En realidad, esta cita está tomada del documento final del Sínodo de los Jóvenes (par. 150), que sólo en la segunda parte de la frase –la persona no puede ser definida sólo por la orientación sexual- retoma el concepto expresado en el nº 16 de la Carta de Ratzinger sobre la atención pastoral a las personas homosexuales. Pero en la carta de Ratzinger esta afirmación sigue a la denuncia de la actividad de un lobby gay dentro de la Iglesia que, ayudado por fuerzas externas y enemigas de la Iglesia, pretende subvertir la enseñanza de la Iglesia sobre la sexualidad (nº 8 y 9); y sobre todo sigue al nº 15 en el que se define bien la tarea de la atención pastoral a las personas homosexuales:

“Esta Congregación, por consiguiente, anima a los obispos para que promuevan en sus diócesis una pastoral que, en relación con las personas homosexuales, esté plenamente de acuerdo con la enseñanza de la Iglesia. Ningún programa pastoral auténtico podrá incluir organizaciones en las que se asocien entre sí personas homosexuales, sin que se establezca claramente que la actividad homosexual es inmoral. Una actitud verdaderamente pastoral comprenderá la necesidad de evitar las ocasiones próximas de pecado a las personas homosexuales”.

Por si no quedaba claro, el documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe condena claramente actividades como las del grupo In cammino y la pastoral que defiende el cardenal Zuppi, incluida la bendición de parejas homosexuales. Nos encontramos, por tanto, ante una auténtica sinvergonzonería, un consciente y colosal trabajo de mistificación para demostrar que “la Iglesia de Bolonia” está “en plena armonía con el Magisterio y la Doctrina de la Iglesia”. En absoluto lo está, pero aquí se revela la estrategia del cardenal Zuppi: promover una revolución antropológica en la Iglesia dando la idea de estar en armonía con la Tradición. Un hecho que se comenta por sí mismo.