Tuesday, November 30, 2021

Polémica en Europa: la UE llamó a evitar la palabra Navidad y los nombres María y Juan


Información de La Nación, Nov-30-2021.

Polémica en Europa: la UE llamó a evitar la palabra Navidad y los nombres María y Juan

Un documento interno advirtió que podía resultar discriminatorio para los no cristianos; entre otras recomendaciones para que se respete la diversidad, sugería, además, no usar el clásico “señoras y señores” o nombres como María y Juan; el texto fue retirado y lo corregirán

30 de noviembre de 2021

Elisabetta Piqué
CORRESPONSAL EN ITALIA


ROMA.-
Enviar saludos de “Feliz Navidad” ya no va. Lo políticamente correcto, inclusivo y no discriminatorio para quienes no son cristianos es escribir “Felices Fiestas” o “Felices Vacaciones”.

A menos de un mes de la Navidad (las Fiestas) la Unión Europea (UE) se vio envuelta en una nueva polémica a raíz de un documento interno de la Comisión que difundió una suerte de decálogo lingüístico para que se respetara la diversidad en las comunicaciones de sus miembros. El documento llama a utilizar un lenguaje inclusivo y no discriminatorio, extremadamente políticamente correcto, sin referencias de género, etnia, religión, raza, discapacidad u orientación sexual que puedan resultar ofensivas.

El documento, que también recomienda, entre otras cosas, no utilizar ante una platea “Ladies and Gentlemen” (”Señoras y señores”) sino una frase más neutral, como “Dear Colleagues” (”queridos colegas”), causó tal tormenta que finalmente hoy fue retirado.

“La iniciativa de la guía tenía el objetivo de ilustrar la diversidad de la cultura europea y mostrar la naturaleza inclusiva de la Comisión. Pero no es un documento maduro”, reconoció Helena Dalli, comisaria de la UE para la Igualdad, responsable de las indicaciones para la comunicación externa e interna de la UE. “Por lo tanto, lo retiro y seguiremos trabajando sobre el documento”, prometió, admitiendo la gaffe.

Las pautas Titulado “Union of Equality” y de 32 páginas, el documento parte de la loable premisa de que “cada persona en la UE tiene el derecho a ser tratado en forma igual” y que por eso debe darse una “correcta comunicación”. Pero comenzó a despertar bastante perplejidad cuando, hablando de la cercana Navidad, aconseja a los funcionarios del bloque a “no dar por descontado que todos son cristianos porque todos celebran las fiestas cristianas y que no todos los cristianos las celebran en las mismas fechas”, refiriéndose a los ortodoxos.

El texto alienta, por lo tanto, a mostrarse “sensible al hecho de que las personas tienen diversas tradiciones religiosas y calendarios”. Y, para dar un ejemplo, indica que, en lugar de formular la frase “el período de Navidad puede ser estresante”, es mejor escribir “el período de las Fiestas (o de las vacaciones) puede ser estresante”.

En otro punto que dejó boquiabiertos y que pareció una enésima degeneración de la cultura de la cancelación, en nombre de la neutralidad religiosa el documento pide no usar nombres cristianos o típicos de una de una religión: en lugar de escribir “María y Juan son una pareja internacional”, por ejemplo, es preferible “Malika y Julio son una pareja internacional”.

El documento indica también que en los correos electrónicos es mejor no utilizar los apelativos “Miss o Mrs”, señorita o señora (de acuerdo al estado civil), a menos que “no sea la preferencia explícita del destinatario”. En los cuestionarios o demás documentos donde es necesario especificar el género, por otro lado, no hay que ofrecer solamente las opciones masculino/femenino, sino agregar “otro” y “prefiero no responder”. En nombre de la inclusión, sugiere en general “no usar nombres o pronombres que estén relacionados al género del sujeto”. Y por la paridad de género, invita a “evitar indicar el género masculino por default”: por ejemplo, el fuego no es una invención “del hombre”, sino “de la humanidad”.

Rechazo y retiro

Más allá de que en varios puntos el documento –de uso interno- tiene indicaciones correctas, lo cierto es que la recomendación de no usar la palabra “Navidad” a la hora de los saludos provocó enseguida reacciones indignadas sobre todo de legisladores de partidos de derecha de países de gran mayoría católica como Italia, España y Polonia.

“Europa cancela nuestras raíces cristianas”, clamaron desde la Liga y Hermanos de Italia, que salieron al ataque, acompañados por el parlamentario europeo, Antonio Tajani, de Forza Italia, que directamente pidió una interrogación a la Comisión.

“María, Jose. Viva la Navidad. Esperando que en Europa nadie se ofenda”, tuiteó el líder de la Liga, Matteo Salvini, lleno de sarcasmo.

A tal punto creció la controversia que un vocero de la UE salió ayer a aclarar que era “obvio” que no estaban prohibiendo el uso de la palabra “Navidad”, que “celebrar la Navidad y usar nombres y símbolos cristianos es parte de la rica tradición europea” y que solo se trataba de un documento interno para aumentar la conciencia de una comunicación inclusiva.

Pero tampoco eso bastó para aplacar la tormenta. Tanto es así que hoy finalmente el documento interno fue retirado. “Será totalmente revisado”, prometió Eric Mamer, vocero jefe de la Comisión Europea.

En la anterior información no se incluye la reacción del Vaticano, la cual fue manifestada en una entrevista en Vatican News con el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado, publicada con fecha de hoy.

Navidad "cancelada": la UE retira las directrices

Tras la polémica, será redactado de nuevo el documento de la Comisión Europea que invita a no utilizar palabras y nombres que no garanticen "el derecho de toda persona a ser tratada con igualdad". El cardenal Parolin también ha expresado su oposición: "No es así que se combaten las discriminaciones".

Massimiliano Menichetti


El manual para la comunicación de la Unión Europea, que invitando a la inclusión sugería evitar ciertas palabras como "señorita" y "señora", pero también "Navidad" y nombres como "María" o "Juan", ha sido retirado. Lo ha anunciado la comisaria para la igualdad, Helena Dalli: "Estamos examinando estas preocupaciones para abordarlas en una versión actualizada". Al respecto se ha pronunciado esta mañana el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado, explicando que, por desgracia, se tiende a homologar todo, sin saber respetar las justas diferencias, arriesgándose al final a destruir a la persona.

Su Eminencia, ¿qué opina de este asunto? ¿Por qué ocurre esto?

R. -
Creo que la preocupación por cancelar toda discriminación es justa. Es un camino del que cada vez somos más conscientes, y que naturalmente debe traducirse en la práctica. Sin embargo, en mi opinión, esta no es la manera de lograr este objetivo. Porque al final se corre el riesgo de destruir, aniquilar a la persona, en dos direcciones principales. La primera es la diferenciación que caracteriza a nuestro mundo, la tendencia, por desgracia, es la de homologar todo, sin saber respetar ni siquiera las justas diferencias, que naturalmente no deben convertirse en contraposición o fuente de discriminación, sino que deben integrarse precisamente para construir una humanidad plena e integral. La segunda es olvidar lo que es una realidad. Y quien va en contra de la realidad se pone en serio peligro. Y luego está la anulación de las raíces, especialmente en lo que respecta a las fiestas cristianas, la dimensión cristiana de nuestra Europa también. Por supuesto, sabemos que Europa debe su existencia y su identidad a muchos aportes, pero ciertamente no podemos olvidar que uno de los principales aportes, si no el principal, fueprecisamente el cristianismo. Por lo tanto, destruir la diferencia y destruir las raíces significa precisamente destruir a la persona.

El Papa se prepara para emprender un viaje en Europa, donde cultura, tradición y valores marcan sin duda un camino de acogida. Sin embargo, hay quienes siguen construyendo una Europa que borra sus raíces...

R. -
Sí, me parece que el Papa, incluso en el videomensaje que dirigió a Grecia y Chipre antes de su partida hace unos días, subraya precisamente esta dimensión europea: es decir, ir a las fuentes de Europa, redescubriendo por tanto sus elementos constitutivos. Ciertamente, la cultura griega es uno de estos elementos. A continuación, el Papa también se refiere a Chipre como uno de los territorios europeos de Tierra Santa. Así que me parece que este viaje llega en el momento justo, es un viaje que nos recuerda precisamente estas dimensiones fundamentales que no pueden ser borradas. Debemos redescubrir la capacidad de integrar todas estas realidades sin ignorarlas, sin combatirlas, sin eliminarlas ni marginarlas.