Wednesday, October 27, 2021

Esta es la fórmula que encontró el Vaticano para que las audiencias generales siempre estén llenas


Joan Lewis, una veterana periodista estadounidense que cubre la información del Vaticano, señala en su blog, Oct-27-2021, e ilustra con algunas fotos tomadas por un colega, una curiosidad que sucedió hoy con respecto a la audencia general de Francisco, la Prefectura de la Casa Pontificia para el acceso a la audiencia de hoy distribuyó muchas más entradas que las que la capacidad del Aula Paulo VI, donde se vienen desarrollando las audiencias generales de los Miércoles, permite. Es decir, más o menos como hacen las aerolíneas para garantizar que siempre todas las sillas de cada uno de sus vuelos esten llenas, las sobrevenden y si es del caso dejan a varias personas por fuera del vuelo no importa si han adquirido el billete con suficiente tiempo de anticipación, simplemente porque no hay manera física de acomodar dentro del avión a todos y cada uno de los pasajeros.

Escribe Lewis:

Resulta que muchos fieles no lograron entrar hoy al Vaticano y un guardia del Vaticano le dijo a un colega que tomó estas fotos, “el aula ahora está cerrada”. No sé cuántos no llegaron a la audiencia.

[...]

El Aula Paulo VI tiene un número limitado de sillas, por lo que no se pudieron entregar más boletos que asientos disponibles. Por lo tanto, sigue siendo un misterio por el momento por qué la gente no podría ingresar hoy si poseía boletos.

En los tres primeros minutos del video de la audiencia de hoy, proporcionado por Vatican News, se observan varias tomas generales de los fieles que asistieron a ella, y se puede notar claramente que en la parte posterior del Aula Paulo VI hay poquísimos espacios vacios. Entonces, si el Aula se colmó y en sus afueras quedaron personas con entradas adquiridas, se entiende que la la Prefectura de la Casa Pontificia está encontrando la manera de que dichas audiencias siempre estén copadas de personas, convocar un número mayor de lo que la capacidad real permita, o sea, sobrevender (una simple expresión, porque las entradas no tienen costo). ¡Ah!, con una ayudita extra, equiparar esas audiencias a un acto litúrgico para no hacer exigible la norma aquella de que al Vaticano no entra nadie que no esté vaↄunado.