Wednesday, July 21, 2021

He decidido que todavía no he decidido, cardenal Cupich sobre Traditionis Custodes


Desde que supimos de su publicación, no hemos destacado las posiciones favorables de ningún obispo del planeta para colaborar en no exponer a aquellos que han tenido respuestas generosas con los fieles frente a Traditionis Custodes, mientras menos sepan en la Casa Santa Marta que existen obispos que en lugar de desaparecer en sus jurisdicciones la Misa Tridentina prefieren regresar al estado en que estabamos en tiempos de Ecclesia Dei, mejor. Pero llegó el momento de hablar de un cierto obispo, arzobispo, mejor, que ha decidido no decidir todavía qué hacer, lo cual es positivo, así sea temporal: Cardenal Blase Cupich, arzobispo de Chicago y punta de lanza de Francisco en la Iglesia de EEUU, donde se aloja una buena porción de los fieles ligados a la Misa según el Vetus Ordo.

En una declaración con fecha de hoy y firmada por él, el cardenal Cupich afirma en su aparte principal:

En respuesta a la carta tomaré tiempo para estudiar, refleccionar y consultar con otros sobre ella y en el debido tiempo ofrecer un camino para implementar lo que el Santo Padre nos ha pedido hacer, manteniendo en mente el principio de unidad y disponibilidad para apropiadamente autorizar el uso del Misal de 1962. Mientras tanto, las actuales prácticas con respecto al Misal de 1962 permanecen en lugar.

Es decir, en Chicago las cosas siguen como están...mientras tanto.

Allí hay una situación bien particular porque existen los Canónigos Regulares de San Juan Cancio, quienes celebran indistintamente con cualquiera de los dos Misales, nunca han adolecido de los males presuntos que Francisco alega en su carta a los obispos del mundo lo llevaron a “tomar la firme decisión” de abrogar Summorum Pontificum. ¿Cómo responderá el cardenal Cupich?, está por verse.

Ahora, el cardenal Cupich podría no responder jamás ni tomar ninguna decisión, porque si, como se dice casi desde el inicio del pontificado de Francisco, que Cupich sería llevado a Roma para ponerlo en alguno de los dicasterios, si ello ocurre le correspondería a su sucesor en Chicago la responsabilidad de tomar la decisión que él no tomó. Y esta posibilidad estaría más cerca si la reforma de la Curia se anuncia ya en este año, en otoño, dicen, de tal forma que completamente reconfigurada se sabrá además quiénes van a estar a la cabeza, y Cupich podría ser uno de ellos.

La otra posibilidad, que no es la que pensamos sucederá, es que Cupich de repente se pronuncie nuevamente en el inmediato o mediato futuro para decir que definitivamente las cosas en Chicago, con respecto a la celebración con el Misal de Juan XXIII, seguirán exactamente como antes de la publicación de Traditionis Custodes. Y no creemos que eso sucederá porque, como lo indica esa carta, los obispos deben ser los destructores de la Misa Tradicional, cualquier actitud generosa con los fieles podría ser vista como sospechosa en los altos escalones vaticanos, y siendo Cupich la principal figura bergogliana en los Estados Unidos, es de presumir que asuma la línea de partido.