Wednesday, July 21, 2021

Declaración del cardenal Joseph Zen sobre Traditionis Custodes, hubieran esperado a que Benedicto...


No hemos sido los primeros ni los únicos que hemos deplorado la publicación de Traditionis Custodes mientras Benedicto XVI, autor de Summorum Pontificum, todavía está vivo. La misma idea expresa el cardenal Joseph Zen, obispo emérito de Hong Kong, al final de una declaración en italiano que ha publicado en su blog con respecto a la publicación de Traditionis Custodes. Traducción de Secretum Meum Mihi.

¿Por qué ven un problema donde no lo hay y cierran los ojos ante el problema, del cual también son responsables?

Las preocupaciones acerca de un ventilado documento “contra” la Misa Tridentina (ver mi blog el 12 de junio de 2021) se han hecho realidad, y el golpe no fue menos duro porque fuera previsto, muchas generalizaciones tendenciosas en los documentos hieren el corazón de mucha gente buena, que nunca ha dado la mínima causa de ser sospechosa de no aceptar la reforma litúrgica del Concilio, y mucho menos de no aceptar el Concilio “Tout court”. Además siguen siendo miembros activos en sus parroquias.

Para mí personalmente ha sido una amarga sorpresa el hecho que la consulta “profunda” no me llegara, un cardenal y anterior miembro de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Durante los años 2007-2009, entonces, fui obispo de Hong Kong y, por lo tanto, responsable de la ejecución del “Summorum Pontificum”, y hasta ahora, notoriamente partidario del grupo.

No habiendo conocido ni el cuestionario ni las respuestas al cuestionario, no puedo juzgar, solo sospechar que ha habido muchos malentendidos (o quizás incluso manipulaciones) en el proceso.

Por cómo leí los dos documentos, noto (1) una increíble facilidad (o tendencia) en vincular el deseo de usar el vetus ritus con la no aceptación del ritus novus y (2) en el asociar la no aceptación de la reforma litúrgica (que a menudo se refiere a la forma en la cual se llevó a cabo con sus muchos y graves abusos) con un total y profundo rechazo del Concilio mismo (para los autores de tal rechazo la diversidad del rito de la Misa es solo un pequeño corolario, tanto es así que la concesión respecto al rito no ha revertido el cisma).

Las autoridades vaticanas deberían preguntarse (y quizás incluso hacer una investigación profunda) sobre el por qué de la persistencia y quizás (la reciente) agravación del segundo fenómeno.

El problema no es “¿cuál rito prefiere la gente?”, sino “¿por qué no van más a Misa?”. Según algunas encuestas, parece que la mitad del pueblo cristiano en Europa ya no cree en la presencia real de Jesús en la Eucaristía, ¡ya no cree en la vida eterna! Ciertamente no culpamos a la reforma litúrgica, pero solo se quiere decir que el problema es mucho más profundo, la pregunta no se puede evadir: “¿No ha faltado tal vez la formación de la fe?” “¿No ha sido tal vez desperdiciado el gran trabajo del Concilio?” ¿No es acaso la raíz del mal esa actitud de creer que ahora todo se puede cambiar? ¿No es tal vez esa actitud de creer que este Concilio cancela todos los precedentes y que el Concilio de Trento es como la suciedad acumulada en el fresco de la Capilla Sixtina (como decía un “liturgista” de nuestra diócesis)?

El Documento obviamente no solo ve las perturbaciones en la ejecución de Summorun Pontificum, sino que considera un mal la existencia misma de un rito paralelo. ¿Los párrafos § 5 y § 6 del art 3, art. 4 y 5 no auspician claramente la muerte de los grupos? Pero, aun así, ¿no pueden los señores anti-Ratzinger del Vaticano ser pacientes para que la Misa Tridentina muera junto con la muerte de Benedicto XVI en lugar de humillar así al venerable Papa Emérito?