Thursday, May 06, 2021

Obispo de San Diego, EEUU, Robert McElroy, en contra de que se le niegue la Comunión al ‘católico practicante’ Biden


Robert McElroy, Obispo de San Diego, EEUU, no es un obispo como cualquier otro en ese país, está claramente en los afectos, preferencias y gustos personales de Francisco, diríamos es uno de sus alfiles en la Iglesia de EEUU; al punto de haberlo invitado al Sínodo para la Amazonía y, más recientemente, nombrarlo miembro y consultor del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, hecho del cual no se sabe a ciencia cierta cuándo ocurrió, porque solamente se vino a saber cuando se publicó el Anuario Pontificio 2021 en Abril de 2021, allí aparece solamente la variación o novedad, pero nunca fue publicada en el boletín diario de la Oficina de Prensa, como suele ocurrir con los nombramientos.

McElroy ha tomado posición, la cual argumenta es la de Francisco, sobre que los obispos de EEUU se pronuncien sobre el negar o no la Sagrada Comunión al ‘católico practicante’ Joseph Biden, presidente de EEUU, conocido pro-abortista. El siguiente es un artículo de The Times of San Diego, May-06-2021. Traducción de Secretum Meum Mihi.

El obispo McElroy critica los esfuerzos para negar la comunión a Biden, que apoya el aborto

por Chris Stone


El obispo de San Diego, Robert McElroy, aumentó esta semana su oposición a los esfuerzos para excluir al presidente Joe Biden de recibir la Sagrada Comunión durante la Misa Católica Romana.

Al decir que tal prohibición podría causar un daño sustancial a la Iglesia Católica, McEloy escribió que una prohibición convertiría la Comunión en un arma —la entrega y consumo de una hostia de pan que los católicos creen se transforma en el cuerpo de Cristo— y la usaría como una herramienta de guerra política.

“Esto no debe suceder”, dijo el obispo en un ensayo de 1.600 palabras publicado el Miércoles en America, una publicación jesuita a la cual contribuye.

McElroy ha estado defendiendo el caso por meses, incluso durante un foro en línea de la Universidad de Georgetown el 1 de Febrero denominado “Iniciativa sobre el Pensamiento Social Católico y la Vida Pública”.

Citó al Papa Francisco, de quien dijo “ha colocado el encuentro, el diálogo, la honestidad y la colaboración en el centro de su enfoque de la conversación pública” y era “poco probable que respaldara” la prohibición de distribuir la Comunión a algunos Católicos.

Durante la candidatura de Biden y ahora en su presidencia, muchos obispos estadounidenses han criticado la defensa de Biden del derecho de la mujer a elegir. Han sugerido que a Biden se le debería negar la Comunión por eso.

Hay una “inmensa tristeza” entre los obispos y la iglesia en su conjunto porque no se hace más para proteger a los no nacidos, dijo McElroy, pero prohibir la Comunión es un paso equivocado.

A principios de esta semana, el Reverendísimo Salvatore J. Cordileone, arzobispo de San Francisco, dijo en una carta pastoral: “Cuando se agotan otras vías, el único recurso que le queda a un pastor es la medicina pública de exclusión temporal de la Mesa del Señor. Esta es una medicina amarga, pero la gravedad de la maldad del aborto a veces puede justificarla”.

Recordando un debate similar cuando el demócrata John Kerry se postuló para presidente en 2004, los líderes católicos tanto en Washington, DC como en Delaware han dicho que no le negarían la Comunión al presidente. (El propio McElroy escribió un ensayo en Enero de 2005 advirtiendo de una repetición).

En su último artículo, McElroy argumenta en contra de quienes proponen una prohibición.

Primero, se refiere a la Eucaristía, o la Sagrada Comunión, como un “sacramento de amor, un signo de unidad, un vínculo de caridad”.

“Una política nacional de excluir de la Eucaristía a los líderes políticos pro-aborto constituirá un asalto a esa unidad, a esa caridad”, escribe McElroy.

Explica: “La mitad de los Católicos en los Estados Unidos verán esta acción como partidista por naturaleza, y traerá las terribles divisiones partidistas que han plagado a nuestra nación en el acto mismo de adoración que Dios pretende causar y significa nuestra unidad”.

Llamando la propuesta de selectiva e inconsistente, McElroy también cuestiona cuántos líderes Católicos si la política fuera aplicada a todos los Católicos.

“¿Cuántos fieles serán elegibles para la Eucaristía con este criterio?” escribe.

Los líderes católicos creen que el aborto y la eutanasia son “males graves”, escribe el obispo de San Diego, pero afirmó que no abrazar todas las enseñanzas “no puede ser la medida de la ‘dignidad eucarística’”.

Además, McElroy pregunta: “¿Por qué no se ha incluido el racismo en la convocatoria de sanciones eucarísticas contra los líderes políticos?"

“La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos dará un gran golpe a esa unidad integral si aprueba una política nacional de exclusión eucarística dirigida al aborto pero no al racismo”, escribió McElroy antes de una reunión de la conferencia en Junio, donde el tema se espera surja.

En su ensayo, McElroy agregó: “En cuanto a si el racismo es un pecado que amenaza la vida humana, cualquiera que tenga dudas debe hablar con las familias de George Floyd, Breonna Taylor y Trayvon Martin”.

Citando al Papa, McElroy dijo que la Eucaristía “no es un premio para los perfectos, sino una poderosa medicina y alimento para los débiles”.

Al obispo entrante de la Diócesis de Wilmington, que supervisa la iglesia donde Biden a menudo rinde culto, se le preguntó durante el fin de semana si le negaría la Eucaristía al presidente en su diócesis, informó el Salt Lake Tribune.

“El clérigo solo dijo que espera tener una conversación con Biden, pero que, como obispo, está ‘llamado a enseñar la plenitud y la belleza de la fe católica’”, dijo el periódico.

Finalmente, McElroy escribió que un mensaje de “indignidad” y exclusión no es adecuado para este momento en que las personas están saliendo de la pandemia.

“Socavaría el tremendo trabajo que nuestros sacerdotes y líderes laicos están haciendo al enfatizar la importancia de que cada Católico regrese a una participación plena y activa en la liturgia de Dios”, dijo.