Saturday, March 06, 2021

Viaje apostólico a Irak: Francisco visita al Gran Ayatolá Sayyid Alí Husaini Sistani


Antes que nada, nos propusimos, al menos por un tiempo prudente, no publicar las fotos oficiales de la visita de la cual vamos ahora a tratar, dado que parecen más bien fotos publicitarias de cierto producto muy en la onda COVID-19.

Entrando en materia, en el marco de su visita a Irak, Francisco ha visitado al Gran Ayatolá Sayyid Alí Husaini Sistani, máxima autoridad de los Chiítas.La Oficina del visitado, es decir, el Ayatolá Al-Sistani, emitieron la siguiente declaración, la cual hemos traducido de su versión en inglés (hubieramos querido directamente del árabe, pero, bueno...).

Una declaración emitida por la oficina de la Suprema Autoridad Religiosa de los musulmanes chiítas del mundo, el Gran Ayatolá Sistani, sobre su reunión con el Gran Pontífice, el Papa

En el nombre de Dios, El Más compasivo, El Más Misericordioso

Esta mañana, Su Eminencia Sayyid Al-Sistani se reunió con el Sumo Pontífice (Papa Francisco), Papa de la Iglesia Católica y Jefe de Estado del Vaticano.

Durante el encuentro, la discusión giró en torno a los grandes desafíos que enfrenta la humanidad en esta época y el papel de la fe en Dios Todopoderoso y Sus mensajes, y el compromiso con los altos valores morales para superarlos.

Su Eminencia habló sobre la injusticia, la opresión, la pobreza, la persecución religiosa e intelectual, la supresión de las libertades básicas y la ausencia de justicia social, especialmente las guerras, los actos de violencia, el bloqueo económico, el desplazamiento, etc., especialmente el pueblo Palestino en los territorios ocupados.

Su Eminencia indicó el papel que deben desempeñar los grandes líderes religiosos y espirituales para frenar estas tragedias, y lo que se espera instando a las partes interesadas —especialmente a las que tienen grandes poderes— a priorizar la razón y la sabiduría y rechazar el lenguaje de la guerra, y no promover su propio interés por encima del derecho de las personas a vivir en libertad y dignidad, y destacando la importancia de los esfuerzos concertados para consolidar los valores de la armonía, la convivencia pacífica y la solidaridad humana en todas las sociedades, basados en el fomento de los derechos y el respeto mutuo entre seguidores de diferentes religiones y tendencias intelectuales.

Su Eminencia elogió el estatus y la gloriosa historia de Irak, así como su gente de diversas religiones. También expresó su esperanza de que Irak supere pronto su prueba actual. Afirmó su interés en que los ciudadanos cristianos vivan como todos los iraquíes en paz y seguridad, preservando todos sus derechos constitucionales.

El Gran Ayatolá Sistani también señaló parte del papel que desempeñó la autoridad religiosa en la protección de los iraquíes y de todos aquellos que habían sufrido injusticias y daños en los incidentes de los últimos años, especialmente durante el período durante el cual los terroristas tomaron vastas áreas en varias provincias iraquíes donde allí llevaron a cabo actos criminales.

Su Eminencia deseó al Sumo Pontífice, a los seguidores de la Iglesia Católica y al público en general de la humanidad bien y felicidad, y le agradeció el esfuerzo de viajar a Nayaf para realizar esta visita.

Por parte del visitante, esta es la declaración del director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni.

Declaración del director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni con motivo de la visita del Papa Francisco al Gran Ayatolá Al-Sistani, 06.03.2021

El Santo Padre ha encontrado al Gran Ayatolá Sayyid Ali Husaini Sistani esta mañana en Náyaf. Durante una visita de cortesía, que ha durado 45 minutos aproximadamente, el Santo Padre ha resaltado la importancia de la colaboración y de la amistad entre las comunidades religiosas para que, cultivando el respeto recíproco y el diálogo, se contribuya al bien de Irak, de la región y de toda la humanidad.

El encuentro ha servido al Papa para agradecer al Gran Ayatolá Al-Sistani que, junto a la comunidad chiita y frente a la violencia y a las grandes dificultades de los últimos años, haya levantado su voz en defensa de los más débiles y perseguidos, afirmando la sacralidad de la vida humana y la importancia de la unidad del pueblo iraquí.

Al despedirse del Gran Ayatolá, el Santo Padre ha reiterado su oración a Dios, Creador de todos, por un futuro de paz y de fraternidad para la amada tierra iraquí, para Oriente Medio y para el mundo entero.