Sunday, March 14, 2021

Congregación para el Culto Divino estaría sujeta una investigación canónica


Por allá en Octubre de 2016, cuando Francisco decidió sitiar al cardenal Robert Sarah, entonces prefecto de la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos, nombrando 27 nuevos miembros y consultores en esa congregación, uno de los nombrados en esa ocasión como miembro fue Mons. Claudio Maniago, obispo de Castellaneta, Italia. Tengan presente el nombre por lo que se anotará más adelante.

El pasado Viernes, al saberse de las particualres medidas que sobre la celebración de la Santa Misa en la Basílica de San Pedro había tomado la primera sección de la Secretaría de Estado del Vaticano, el sitio en francés Riposte Catholique al informar sobre ello mencionó en un aparte una extraña circunstancia, como sería que iba a haber una visita canónica el la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos a partir del Lunes, Mar-15-2021, encabezada por Mons. Claudio Maniago, presumiblemente para investigar la gestión del ahora emérito prefecto.

El día de hoy La Nuova Bussola Quotidiana trae un artículo que vendría a confirmar la dicha visita canónica. Traducimos un aparte.

[...] Según indiscreciones recogidas por la Nuova Bussola Quotidiana, de hecho, se ha concertado una Visita Apostólica para la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, que comenzará el lunes 15 de marzo. Una disposición que es sensacional porque no estaría sometida una diócesis ni un instituto religioso, sino incluso un dicasterio de la Curia romana.

Una investigación de campo cuyos contenidos y motivaciones se ignoran al momento: ¿se referirá a la pasada gestión del ex prefecto guineano o, más bien, se proyectará de manera más general al futuro de la liturgia? Lo que sabemos, por ahora, es que el Visitador podría ser un obispo italiano. Sin embargo, no ese monseñor Vittorio Francesco Viola, a quien muchos habían favorecido para suceder a Sarah en el papel de prefecto. Según los rumores recogidos más allá del Tíber, de hecho, Monseñor Claudio Maniago debería estar al frente de la visita al Palazzo delle Congregazioni.

Maniago, actualmente obispo de Castellaneta, es también presidente de la Comisión de Liturgia de la CEI. Una elección, por tanto, que estaría en continuidad con lo que se ha visto en el último Consistorio, confirmando el momento positivo que el episcopado italiano —o al menos parte de él— parece disfrutar en Santa Marta. [...]

Ahora, los que nosotros pensamos inicialmente. No es que en la Casa Santa Marta estén desconfiando de la gestión del cardenal Sarah mientras fue prefecto de la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos, es una mera disculpa lo de la visita canónica. Lo que pasa es que en Santa Marta están bastante al corriente de los medios de comunicación y en algún punto alguien se dio cuenta que como de unos años a la presente ya se viene haciendo futurología sobre el próximo cónclave —incluso hay dos libros con el mismo título pero de diferentes autores, “El Próximo Papa”— y como en las quinielas aparece por alguna parte el cardenal Sarah como posible candidato en representación del ala conservadora de la Iglesia, a ese alguien le ha parecido que había que, por si las dudas, dañar el caminado del teórico candidato. Ahora nos vienen con lo de la pretendida visita canónica, ¿no es una jugada astuta? En verdad, al genio que se inventó esa forma indirecta pero efectiva de tomar medidas sobre el asunto, habría que felicitarlo, solamente que dicha astucia debería emplearla para algo edificante y no para maquinar de semejante forma tan rastrera.

Nos es claro que la presunta visita no interesa que se desarrolle agilmente, ni arroje inmediatos resultados, porque lo importante es que, caso que se llegue a dar un cónclave, el recuerdo de la duda sobre Sarah permanezca en el tiempo y lo inhabilite, que esté fresco lo más posible en la retina de los periodistas para que cada vez que hagan abanicos de los posibles candidatos, al aparecer el nombre de Sarah se escriba a renglón seguido lo de la investigación canónica ó visita apostólica sobre su gestión como prefecto. Esa será su ‘marca de Caín’ que impida a algún cardenal votar por él cuando se esté desarrollando un futuro cónclave.

Y como la ocasión está servida, ya hay quienes se han puesto manos a la obra para realizar lo que acabamos de decir, por ejemplo:


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