Tuesday, January 12, 2021

Francisco, el desenmascarado


¿A Ustedes, como a nosotros, no les ha llamado la atención que escasamente en un par de ocasiones se ha visto a Francisco usando la mascarilla, tapabocas, cubrebocas, barbijo, o como se llame allí donde nos lean, desde que comenzó la pandemia ocasionada por el coronavirus? Al parecer es una decisión voluntaria y pensada, solamente que el aparato mediático lo critíca en otros líderes mundiales, ej. Trump o Bolsonaro, pero cuando se trata de Francisco...

Dice Il Foglio, Ene-13-2021, págs. 1 y 3 (aparte).

“Buenos días, Su Santidad los espera. Les advierto: el Papa no usa la mascarilla”. Desde hace unos días en los palacios romanos no se habla de otra cosa. Entre curiosidad, aprensión y un toque de desconcierto, sin la búsqueda de respuestas definitivas. Por otro lado, hay de por medio una institución secular. El caso es que en el Vaticano, en el segundo piso del Palacio Apostólico donde Francisco suele recibir a los políticos para sus audiencias, las normas anti Covid no tienen ciudadanía. ¿Existe, por tanto, cierta extraterritorialidad de la mascarilla? ¿Un non possumus al contrario? ¿Un régimen “sin máscara”? Sin embargo, la noticia resulta inexplicable desde el punto de vista científico, pero también trivialmente racional. Pero varias fuentes directas interpeladas por Il Foglio y el material fotográfico recogido por este diario dan fe de la extraña costumbre. Todo ello a pesar de los llamamientos del Pontífice a favor de la vacuna, como una “opción ética”, como reiteró la noche del domingo durante una entrevista —exclusiva mundial— en Tg5. Por lo tanto, alabada sea la vacuna, a la cual también se someterá Bergoglio.

Y, sin embargo, por una razón insondable y que no se puede explicar más allá del Tíber, el Papa no usa las protecciones más simples durante las reuniones que regularmente celebra en el Palacio a espaldas de la Basílica de San Pedro.

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