Friday, July 23, 2021

Arzobispo Cordileone a Nancy Pelosi: Los católicos devotos no apoyan el aborto

Este es un artículo de The Epoch Times, Jul-23-2021.

Arzobispo a Pelosi: los católicos devotos no apoyan el aborto

POR ZACHARY STIEBER
23 de Julio de 2021


Un arzobispo respondió el jueves a la afirmación de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, de que es una católica devota que apoya el aborto.

“Permítanme repetirlo: nadie puede afirmar ser un católico devoto y aprobar el asesinato de una vida humana inocente, y mucho menos que el gobierno pague por ello. El derecho a la vida es un derecho humano fundamental —el más fundamental— y los católicos no se oponen a los derechos humanos fundamentales”, dijo el arzobispo de San Francisco, Salvatore Cordileone, en un comunicado.

Cordileone es el arzobispo de la diócesis de origen de Pelosi.

A Pelosi le preguntaron durante una conferencia de prensa a primera hora del día por qué los demócratas se han negado a permitir una votación sobre un proyecto de ley que bloquearía los abortos financiados por los contribuyentes.

Dijo que el acceso al aborto es una cuestión de salud para muchas mujeres estadounidenses, “especialmente las que se encuentran en situaciones de bajos ingresos y en diferentes estados, y es algo que ha sido una prioridad para muchas de nosotras durante mucho tiempo”.

“Como católica devota y madre de cinco hijos en seis años, siento que Dios nos bendijo a mi marido y a mí con nuestra hermosa familia, los cinco hijos en seis años, casi cada día [lo siento]. Pero no me corresponde a mí dictar que eso es lo que deben hacer otras personas. Y es una cuestión de equidad y justicia para las mujeres pobres de nuestro país”, dijo también.

El aborto es poner fin a un embarazo, o interrumpir la gestación de un bebé no nacido. Los críticos dicen que el procedimiento es similar al asesinato, mientras que los defensores afirman que la vida y el bienestar de la madre tienen prioridad sobre el feto.

En 2018 se produjeron más de 619,000 abortos, según un sistema de vigilancia dirigido por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Eso supuso 11.3 abortos por cada 1000 mujeres de entre 15 y 44 años. Los abortos están disponibles en todos los estados debido a la sentencia de la Corte Suprema en el caso Roe contra Wade, aunque algunos estados han impuesto diversas restricciones sobre cuándo se puede realizar el procedimiento.

Cordileone condenó las declaraciones de Pelosi.

“Utilizar la cortina de humo del aborto como una cuestión de salud y justicia para las mujeres pobres es el epítome de la hipocresía: ¿qué pasa con la salud del bebé que se mata? ¿Qué hay de dar a las mujeres pobres una opción real, para que sean apoyadas en la elección de la vida? Esto les daría equidad e igualdad a las mujeres con medios, que pueden permitirse traer un hijo al mundo”, dijo.

“Son las personas de fe las que dirigen las clínicas de embarazos en crisis a favor de la vida; son las únicas que ofrecen a las mujeres pobres alternativas a la muerte de sus bebés en sus vientres. No puedo estar más orgulloso de mis compañeros católicos que se destacan en la prestación de este servicio vital. A ellos les digo: ¡ustedes son los dignos de llamarse ‘devotos católicos’!”

La oficina de Pelosi no respondió inmediatamente a una solicitud de comentarios.

El mes pasado, los obispos católicos de Estados Unidos aprobaron la redacción de un documento que podría reprender a Pelosi, al presidente Joe Biden y a otros católicos destacados que apoyan el aborto a pesar de las enseñanzas de la fe.

A Biden se le negó la comunión en 2019 por su apoyo al aborto.

Cordileone dijo hace unos meses que discutió con Pelosi su abstención de recibir la comunión debido a su posición sobre el aborto.

Francisco no presidirá Misa de abuelos pero estará en Ángelus


Esta es una información de agencia ANSA, Jul-23-2021.

(ANSA) - CIUDAD DEL VATICANO, 23 LUG - Un poco más de diez días después de salir del Policlínico Gemelli y exactamente tres semanas después de la cirugía de colon, el papa Francisco salteará el próximo domingo 24 de julio a la mañana la celebración en la Basílica Vaticana de la misa de los primeros Abuelos del Mundo.

Se trata por una celebración de Día de los Abuelos y los Ancianos, que reunirá en San Pedro a unas 2.000 personas, en su mayoría adultos mayores acompañados de sus nietos, de la Diócesis de Roma y de asociaciones implicadas en la pastoral de los ancianos.

La celebración estará presidida en lugar del sumo pontífice por el arzobispo Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización.

Al mediodía, sin embargo, el Francisco recitará regularmente el Angelus mirando hacia la Plaza de San Pedro desde la ventana del Palacio Apostólico.

Vaticano concluye investigación sobre obispo polaco


Esta es una información de Catholic News Agency, Jul-23-2021. Traducción de Secretum Meum Mihi (con adaptaciones).

Vaticano concluye investigación sobre obispo católico polaco

Equipo de CNA
Varsovia, Polonia, 23 de Julio de 2021


El Vaticano ha concluido que las acusaciones de abuso sexual contra un obispo católico polaco “no están probadas”.

En una declaración del 23 de Julio, la nunciatura apostólica en la capital polaca, Varsovia, reveló que el obispo Jan Szkodoń fue objeto de un proceso administrativo penal luego de ser acusado de abuso sexual de un menor.

“Después de un análisis exhaustivo de la evidencia recolectada y después de escuchar a los testigos llamados, la culpabilidad del obispo Jan Szkodoń no fue probada (non constat)”, dice el comunicado.

“Sin embargo, en el curso del proceso, se constató que el obispo Jan Szkodoń actuó de manera imprudente con la menor, al recibirla en su apartamento privado sin la presencia de sus padres, que conocen al obispo desde hace años”.

Szkodoń, de 74 años, obispo auxiliar de la archidiócesis de Cracovia, recibió la orden de realizar un retiro cerrado de tres meses, “dedicado a la reflexión y la oración”.

La nunciatura apostólica dijo que Szkodoń ya había cumplido con este requisito ya que había estado viviendo en reclusión desde febrero de 2020, cuando una revista polaca publicó las acusaciones contra el obispo.

Desde noviembre de 2020, el Vaticano después de las investigaciones ha disciplinado a una serie de obispos polacos principalmente retirados.

A principios de este mes, el arzobispo Wiktor Skworc de Katowice, en el sur de Polonia, pidió un coadjutor luego de una investigación del Vaticano sobre su manejo de casos de abuso clerical.

En Junio, el obispo Zbigniew Kiernikowski renunció como obispo de Legnica, suroeste de Polonia, días antes de su cumpleaños 75 después de una investigación realizada de acuerdo con las disposiciones del motu proprio del Papa Francisco 2019 Vos estis lux mundi.

Ese mismo mes, el Vaticano tomó medidas contra el obispo retirado Stefan Regmunt y el obispo Stanisław Napierała.

Mientras tanto, el cardenal Stanisław Dziwisz, antigüo asistente de San Juan Pablo II, se enfrenta a una investigación del Vaticano sobre denuncias de que manejó mal casos de abuso mientras se desempeñaba como arzobispo de Cracovia de 2005 a 2016.

Medios italianos y polacos informaron el 23 de Julio que la investigación no había encontrado evidencia de negligencia, pero las conclusiones de la investigación no se han hecho públicas.

La Iglesia Católica en Polonia anunció el mes pasado que había recibido 368 denuncias de abuso clerical en los últimos dos años y medio.

Las denuncias se refieren a abusos presuntamente cometidos por 292 sacerdotes y religiosos entre 1958 y 2020.

Un informe publicado el 28 de Junio por el Instituto de Estadísticas de la Iglesia Católica dijo que las acusaciones se realizaron entre el 1 de Julio de 2018 y el 31 de Diciembre de 2020.

La nunciatura apostólica en Varsovia dijo el Viernes que los archivos del proceso administrativo penal que involucra a Szkodoń habían sido transferidos al Vaticano.

“En el foro canónico se da por concluido el caso y válido legalmente el decreto penal. Los interesados han sido debidamente informados de la culminación del proceso canónico”, dijo.

Superior General de la FSSPX/SSPX sobre Traditionis Custodes


En su carta a los obispos de todo el mundo para presentar el motu proprio Traditionis Custodes, Francisco los alude como “movimiento guiado por Mons. Lefebvre”, pero evidentemente tienen nombre, Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Su Superior General, el de los aludidos por Francisco, el P. Davide Pagliarani, se ha pronunciado oficialmente* sobre la aparición de este motu proprio mediante un documento que se llama “Carta del Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, tras la publicación del motu proprio «Traditionis custodes»”.

Carta del Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, tras la publicación del motu proprio «Traditionis custodes»

Queridos miembros y amigos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X:

El motu proprio Traditionis custodes y la carta que lo acompaña causaron gran revuelo en el llamado ámbito tradicionalista. Puede observarse, con toda lógica, que la era de la hermenéutica de la continuidad, con sus ambigüedades, ilusiones y esfuerzos imposibles, ha terminado drásticamente, barrida de un revés. Estas medidas tan claras y directas no afectan directamente a la Fraternidad San Pío X, pero deben ser para nosotros la ocasión de una profunda reflexión. Para ello, hemos de elevarnos a los principios y plantearnos una cuestión a la vez antigua y nueva: ¿Por qué la Misa Tridentina sigue siendo la manzana de la discordia después de cincuenta años?

Ante todo, debemos recordar que la Santa Misa es la continuación, en el tiempo, de la lucha más encarnizada que jamás haya existido: la batalla entre el reino de Dios y el reino de Satanás, esa guerra que alcanzó su punto culminante en el Calvario, por el triunfo de Nuestro Señor. Para esta lucha y para esta victoria se encarnó. Y puesto que la victoria de Nuestro Señor tuvo lugar a través de la cruz y de su sangre, es comprensible que su perpetuación también se realice a través de luchas y contradicciones. Todo cristiano está llamado a esta lucha: Nuestro Señor nos lo recuerda cuando dice que vino «a traer la espada a la tierra» (Mt 10, 34). No es de extrañar que la Misa eterna, que expresa perfectamente la victoria final de Nuestro Señor sobre el pecado a través de su sacrificio expiatorio, sea en sí misma un signo de contradicción.

Pero ¿por qué esta Misa se ha convertido en un signo de contradicción dentro de la misma Iglesia? La respuesta es simple y cada vez más clara. Después de cincuenta años, los elementos de respuesta son evidentes para todos los cristianos de buena voluntad: la Misa tridentina expresa y transmite una concepción de la vida cristiana y, por consiguiente, una concepción de la Iglesia, absolutamente incompatible con la eclesiología salida del Concilio Vaticano II. El problema no es simplemente litúrgico o estético, ni puramente formal. El problema es a la vez doctrinal, moral, espiritual, eclesiológico y litúrgico. En definitiva, es un problema que afecta a todos los aspectos de la vida de la Iglesia sin excepción: es una cuestión de fe.

De un lado está la Misa de siempre, estandarte de una Iglesia que desafía al mundo y que está segura de la victoria, porque su batalla no es otra que la continuación de la que llevó Nuestro Señor para destruir el pecado y el reino de Satanás. Es por la Misa y a través de la Misa como Nuestro Señor alista a las almas cristianas en su propia lucha, haciéndolas partícipes tanto de su cruz como de su victoria. De todo esto se deriva una concepción de la vida cristiana profundamente militante. Dos notas la caracterizan: el espíritu de sacrificio y una esperanza inquebrantable.

Del otro lado está la Misa de Pablo VI, expresión auténtica de una Iglesia que quiere estar en armonía con el mundo, que presta oídos a los reclamos del mundo; una Iglesia que, en definitiva, ya no tiene que luchar contra el mundo, porque ya no tiene nada que reprocharle; una Iglesia que ya no tiene nada que enseñar, porque está a la escucha de los poderes de este mundo; una Iglesia que ya no necesita el sacrificio de Nuestro Señor, porque, habiendo perdido la noción del pecado, ya no tiene nada que expiar; una Iglesia que ya no tiene la misión de restaurar la realeza universal de Nuestro Señor, puesto que quiere contribuir al desarrollo de un mundo mejor, más libre, más igualitario, más eco-responsable; y todo esto con medios puramente humanos. A esta misión humanista que los hombres de Iglesia se han adjudicado debe corresponder necesariamente una liturgia igualmente humanista y profanada.

La batalla de estos últimos cincuenta años, que el 16 de julio acaba de experimentar un momento ciertamente significativo, no es la guerra entre dos ritos: es de hecho la guerra entre dos concepciones diferentes y opuestas de la Iglesia y de la vida cristiana, absolutamente irreductibles e incompatibles entre sí. Parafraseando a San Agustín, podríamos decir que dos Misas construyen dos ciudades: la Misa antigua ha construido la ciudad cristiana, y la Misa Nueva pretende construir la ciudad humanista y secular.

Si Dios permite todo esto, lo hace ciertamente por un bien mayor. Ante todo para nosotros mismos, que tenemos la oportunidad inmerecida de conocer y beneficiarnos de la Misa Tridentina; estamos en posesión de un tesoro del que no siempre medimos todo su valor, y que tal vez guardamos demasiado por costumbre. Alcanzamos a medir mejor todo el valor de algo precioso justamente cuando se ve atacado o despreciado. Que este «choque» provocado por la dureza de los textos oficiales del 16 de julio sirva para que se renueve, profundice y redescubra nuestro aprecio y nuestra fidelidad a la Misa Tridentina; esta Misa, nuestra Misa, debe ser realmente para nosotros como la perla del Evangelio por la que renunciamos a todo, por la que estamos dispuestos a venderlo todo. Quien no esté dispuesto a derramar su sangre por esta Misa, no es digno de celebrarla. Quien no esté dispuesto a renunciar a todo por conservarla, no es digno de asistir a ella.

Esta debería ser nuestra primera reacción ante los acontecimientos que acaban de sacudir a la Iglesia. Que nuestra propia reacción de sacerdotes y de fieles católicos, por su profundidad y su firmeza, vaya mucho más allá de los comentarios de toda clase, inquietos y a veces desesperanzados.

Dios ciertamente tiene otro objetivo en vista al permitir este nuevo ataque a la Misa Tridentina. Nadie puede dudar que, durante estos últimos años, muchos sacerdotes y muchos fieles han descubierto esta Misa, y que a través de ella se han acercado a un nuevo horizonte espiritual y moral, que les ha abierto el camino de la santificación de sus almas. Las últimas medidas que se acaban de tomar contra la Misa obligarán a estas almas a sacar todas las consecuencias de lo que han descubierto: les toca ahora elegir –con los elementos de discernimiento que están a su disposición– lo que se impone a toda conciencia católica bien esclarecida. Muchas almas van a enfrentarse a una elección importante respecto de la fe, porque –repitámoslo– la Misa es la expresión suprema de un universo doctrinal y moral. Se trata, pues, de elegir la fe católica en su totalidad, y por ella a Nuestro Señor Jesucristo, su cruz, su sacrificio y su realeza. Se trata de elegir su Sangre, de imitar al Crucificado y de seguirlo hasta el fin con total, radical y constante fidelidad.

La Fraternidad San Pío X tiene el deber de ayudar a todas aquellas almas que se encuentran actualmente consternadas y desanimadas. Ante todo, tenemos el deber de ofrecerles, por los hechos mismos, la certeza de que la Misa Tridentina nunca podrá desaparecer de la faz de la tierra: es un signo de esperanza sumamente necesario.

Además, cada uno de nosotros, sacerdote o fiel, debe tenderles una mano amiga, porque quien no tiene el deseo de compartir los bienes de que se beneficia se hace en realidad indigno de esos bienes. Sólo así amaremos verdaderamente a las almas y a la Iglesia; porque cada alma que ganemos para la cruz de Nuestro Señor, y para el inmenso amor que El manifestó por su Sacrificio, será un alma verdaderamente ganada para su Iglesia, para la caridad que la anima y que debe ser la nuestra, especialmente en este momento.

Estas intenciones las confiamos a la Madre de los Dolores, a Ella le dirigimos nuestras oraciones, ya que nadie ha penetrado mejor que Ella el misterio del sacrificio de Nuestro Señor y de su victoria en la Cruz, por cuanto nadie ha estado tan íntimamente asociado como Ella a su sufrimiento y a su triunfo. En sus manos ha puesto Nuestro Señor toda la Iglesia; y por eso mismo, a Ella le ha sido confiado lo que la Iglesia tiene de más precioso: el testamento de Nuestro Señor, el santo sacrificio la misa.

Menzingen, 22 de julio de 2021,
fiesta de Santa María Magdalena,

Don Davide Pagliarani, Superior General

* Anteriormente lo había hecho en el contexto de una Misa el pasado Domingo, Jul-18-2021.

Declaración del cardenal Raymond Leo Burke sobre el motu proprio Traditiones Custodes


Declaración del cardenal Raymond Leo Burke sobre el motu prorpio Traditiones Custodes, publicada originalmente en inglés en la página de internet del propio cardenal Burke, esta es una traducción al español proporcionada por Infovaticana, Jul-23-2021 (con algunas adaptaciones).


Declaración sobre el Motu Proprio «Traditionis Custodes»

Muchos fieles —laicos, ordenados y consagrados— me han expresado la profunda aflicción que les ha producido el Motu Proprio «Traditionis Custodes». Los adscritos al Usus Antiquior (Uso Más Antiguo) [UA], lo que el Papa Benedicto XVI llamó la Forma Extraordinaria, del Rito Romano, se sienten profundamente descorazonados por la severidad del rigor que el Motu Proprio impone y también se sienten ofendidos por el lenguaje que emplea para describirlos, sus actitudes y su conducta. Como cristiano fiel, que también tiene un intenso vínculo con la UA, comparto plenamente sus sentimientos de profundo dolor.

Como Obispo de la Iglesia y como Cardenal, en comunión con el Romano Pontífice y con la particular responsabilidad de ayudarle en su cuidado pastoral y en el gobierno de la Iglesia universal, ofrezco las siguientes observaciones:

1. De manera preliminar, cabe preguntarse por qué no se ha publicado todavía el texto latino u oficial del Motu Proprio. Por lo que sé, la Santa Sede promulgó el texto en versiones italiana e inglesa y, posteriormente, en traducciones alemana y española. Dado que la versión inglesa se ha publicado como traducción, hay que suponer que el texto original está en italiano. Si tal es el caso, hay traducciones de textos significativos en la versión inglesa que no son coherentes con la versión italiana. En el artículo 1, el importante adjetivo italiano «unica» se traduce al inglés como «unique», en lugar de «only». En el artículo 4, el importante verbo italiano, «devono», se traduce al inglés como «should», en lugar de «must».

2. Antes que nada, es importante establecer, en esta y en las dos observaciones siguientes (nº 3 y 4), la esencia de lo que contiene el Motu Proprio. De la severidad del documento se desprende que el Papa Francisco emitió el Motu Proprio para hacer frente a lo que percibe como un grave mal que amenaza la unidad de la Iglesia, a saber, el UA. Según el Santo Padre, quienes rinden culto según este uso hacen una elección que rechaza «a la Iglesia y sus instituciones en nombre de lo que se llama la ‘verdadera Iglesia'», una elección que «contradice la comunión y alimenta la tendencia divisoria... contra la que el apóstol Pablo reaccionó tan enérgicamente.»

3. Claramente, el Papa Francisco considera que el mal es tan grande que ha tomado medidas inmediatas, no informando a los obispos con antelación y ni siquiera previendo la habitual vacatio legis, un periodo de tiempo entre la promulgación de una ley y su entrada en vigor. La vacatio legis proporciona a los fieles, y especialmente a los obispos, tiempo para estudiar la nueva legislación relativa al culto a Dios, el aspecto más importante de la vida de la Iglesia, con vistas a su aplicación. Esta norma, de hecho, contiene muchos elementos que requieren un estudio en cuanto a su aplicación.

4. Es más, la norma impone restricciones al UA, que marcan su eliminación definitiva, por ejemplo, la prohibición del uso de una iglesia parroquial para el culto según el UA y el establecimiento de determinados días para dicho culto. En su carta a los obispos del mundo, el Papa Francisco indica dos principios que deben guiar a los obispos en la aplicación del Motu Proprio. El primer principio es «prever el bien de aquellos que están arraigados en la forma de celebración anterior y necesitan volver a su debido tiempo al Rito Romano promulgado por los Santos Pablo VI y Juan Pablo II.» El segundo principio es «suspender la erección de nuevas parroquias personales ligadas más al deseo y a los deseos de sacerdotes individuales que a la necesidad real del ‘santo Pueblo de Dios’».

5. Aparentemente, la norma se dirige a corregir una aberración principalmente atribuible al «deseo y a los deseos» de algunos sacerdotes. A este respecto, debo observar, especialmente a la luz de mi servicio como Obispo Diocesano, que no fueron los sacerdotes quienes, por sus propios deseos, instaron a los fieles a solicitar la Forma Extraordinaria. De hecho, siempre estaré profundamente agradecido a los numerosos sacerdotes que, a pesar de sus ya pesados compromisos, sirvieron generosamente a los fieles que legítimamente solicitaron el UA. Ambos principios no pueden dejar de lanzar el mensaje a los fieles devotos que sienten un profundo aprecio y vinculación por el encuentro con Cristo a través de la Forma Extraordinaria del Rito Romano, de que padecen una aberración que puede ser tolerada durante un tiempo, pero que en última instancia debe ser erradicada.

6. ¿De dónde viene la severa y revolucionaria acción del Santo Padre? El Motu Proprio y la Carta indican dos fuentes: primero, «los deseos expresados por el episcopado» a través de «una consulta detallada a los obispos» realizada por la Congregación para la Doctrina de la Fe en 2020, y, segundo, «el dictamen de la Congregación para la Doctrina de la Fe.» Sobre las respuestas a la «consulta detallada» o «cuestionario» enviado a los obispos, el Papa Francisco escribe a los obispos: «Las respuestas revelan una situación que me preocupa y entristece, y me persuade de la necesidad de intervenir.»

7. En cuanto a las fuentes, ¿hay que suponer que la situación que preocupa y entristece al Romano Pontífice existe de forma generalizada en la Iglesia o sólo en algunos lugares? Dada la importancia atribuida a la «consulta detallada» o «cuestionario», y la gravedad del asunto que trataba, parece esencial que se hagan públicos los resultados de la consulta, junto con la indicación de su carácter científico. Del mismo modo, si la Congregación para la Doctrina de la Fe opinara que hay que tomar una medida tan revolucionaria, parece que habría preparado una Instrucción o documento similar para abordarla.

8. La Congregación cuenta con la pericia y la larga experiencia de algunos miembros -primero, sirviendo en la Comisión Pontificia Ecclesia Dei y, después, en la Cuarta Sección de la Congregación- que han sido encargados de tratar las cuestiones relativas a el UA. Hay que preguntarse si el «dictamen de la Congregación para la Doctrina de la Fe» ha reflejado la consulta de quienes tienen mayor conocimiento de los fieles dedicados al UA.

9. En cuanto a la percepción del grave mal que constituye el UA, tengo una amplia experiencia a lo largo de muchos años y en muchos lugares diferentes con los fieles que regularmente dan culto a Dios según el UA. Con toda honestidad, debo decir que estos fieles, de ninguna manera rechazan «la Iglesia y sus instituciones en nombre de lo que se llama la ‘verdadera Iglesia'». Tampoco los he encontrado fuera de la comunión con la Iglesia o divisivos dentro de la misma. Al contrario, aman al Romano Pontífice, a sus Obispos y sacerdotes, y, cuando otros han optado por el cisma, han querido siempre permanecer en plena comunión con la Iglesia, fieles al Romano Pontífice, a menudo a costa de grandes sufrimientos. No se adscriben en absoluto a una ideología cismática o sedevacantista.

10. La Carta que acompaña al Motu Proprio afirma que el UA fue permitido por el Papa San Juan Pablo II y posteriormente regulado por el Papa Benedicto XVI con «el deseo de favorecer la sanación del cisma con el movimiento de Mons. Lefebvre». El movimiento en cuestión es la Sociedad San Pío X. Si bien ambos pontífices romanos deseaban la sanación del cisma en cuestión, como deberían hacerlo todos los buenos católicos, también deseaban mantener en continuidad el UA para aquellos que permanecieran en la plena comunión de la Iglesia y no se convirtieran en cismáticos. El Papa San Juan Pablo II mostró su caridad pastoral, de varias formas importantes, con los fieles católicos adscritos al UA, por ejemplo, concediendo el indulto para el UA, pero también estableciendo la Fraternidad Sacerdotal San Pedro, una sociedad de vida apostólica para los sacerdotes adscritos al UA. En el libro Últimas conversaciones, el Papa Benedicto XVI respondió a la afirmación: «La reautorización de la antigua misa se interpreta con frecuencia sobre todo como una concesión a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X», con estas claras y contundentes palabras: «¡Eso es absolutamente falso! Para mí era importante que la Iglesia estuviera en armonía consigo misma, con su propio pasado. Que lo que antes era sagrado para ella no se considerara ahora algo erróneo» (pp. 174). De hecho, muchos de los que actualmente desean rendir culto según el UA no tienen ninguna experiencia y quizás ningún conocimiento de la historia y la situación actual de la Sociedad Sacerdotal San Pío X. Simplemente se sienten atraídos por la santidad del UA.

11. Sí, hay individuos e incluso ciertos grupos que abrazan posiciones radicales, como es el caso también en otros sectores de la vida de la Iglesia, pero no son, de ninguna manera, característicos del mayor y siempre creciente número de fieles que desean adorar a Dios según el UA. La Sagrada Liturgia no es una cuestión de la llamada «política eclesiástica», sino el encuentro más pleno y perfecto con Cristo en este mundo. Los fieles en cuestión, entre los que se encuentran numerosos jóvenes adultos y matrimonios jóvenes con hijos, se encuentran con Cristo, a través del UA, que los acerca cada vez más a Él a través de la reforma de sus vidas y la cooperación con la gracia divina que fluye desde su glorioso Corazón traspasado hasta sus corazones. No tienen necesidad de hacer un juicio respecto a los que adoran a Dios según el Usus Recentior (el Uso Más Reciente, lo que el Papa Benedicto XVI llamó la Forma Ordinaria del Rito Romano) [UR], promulgado por primera vez por el Papa San Pablo VI. Como me comentó un sacerdote, miembro de un instituto de vida consagrada, que atiende a estos fieles: Me confieso regularmente con un sacerdote, según el UR, y participo, en ocasiones especiales, en la Santa Misa según el UR. Concluyó: ¿Por qué se me acusa de no aceptar su validez?

12. Si hay situaciones de una actitud o práctica contraria a la sana doctrina y disciplina de la Iglesia, la justicia exige que sean tratadas individualmente por los pastores de la Iglesia, el Romano Pontífice y los Obispos en comunión con él. La justicia es la condición mínima e insustituible de la caridad. La caridad pastoral no puede ser atendida, si no se observan las exigencias de la justicia.

13. Un espíritu cismático o un cisma real son siempre gravemente malos, pero no hay nada en el UA que fomente el cisma. Para los que conocimos el UA en el pasado, como yo, se trata de un acto de culto marcado por una bondad, una verdad y una belleza centenarias. Conocí su atractivo desde mi infancia y, de hecho, me encariñé con ella. Habiendo tenido el privilegio de asistir al sacerdote como monaguillo desde que tenía diez años, puedo atestiguar que el UA fue una importante inspiración de mi vocación sacerdotal. A los que se han acercado al UA por primera vez, su rica belleza, especialmente al manifestar la acción de Cristo renovando sacramentalmente su Sacrificio en el Calvario a través del sacerdote que actúa en su persona, les ha acercado a Cristo. Conozco a muchos fieles a los que la experiencia del Culto Divino según el UA ha inspirado fuertemente su conversión a la Fe o su búsqueda de la Plena Comunión con la Iglesia Católica. Asimismo, numerosos sacerdotes que han vuelto a celebrar el UA o que lo han aprendido por primera vez me han contado lo profundamente que ha enriquecido su espiritualidad sacerdotal. Esto sin mencionar a los santos a lo largo de los siglos para quienes el UA alimentó una práctica heroica de las virtudes. Algunos han dado su vida por defender el ofrecimiento de esta misma forma de culto divino.

14. Para mí y para otros que hemos recibido tantas y tan poderosas gracias a través de la participación en la Sagrada Liturgia, según el UA, es inconcebible que ahora pueda ser caracterizado como algo perjudicial para la unidad de la Iglesia y para su misma vida. En este sentido, es difícil entender el sentido del artículo 1 del Motu Proprio: «Los libros litúrgicos promulgados por San Pablo VI y San Juan Pablo II, en conformidad con los decretos del Concilio Vaticano II, son la única (unica, en la versión italiana que parece ser el texto original) expresión de la lex orandi del Rito Romano». El UA es una forma viva del Rito Romano y nunca ha dejado de serlo. Desde el mismo momento de la promulgación del Misal del Papa Pablo VI, reconociendo la gran diferencia entre el UR y el UA, se permitió la celebración continuada de los Sacramentos, según el UA, a ciertos conventos y monasterios y también a ciertas personas y grupos. El Papa Benedicto XVI, en su Carta a los Obispos del Mundo, que acompaña al Motu Proprio «Summorum Pontificum», aclaró que el Misal Romano en uso antes del Misal del Papa Pablo VI, «nunca fue jurídicamente abrogado y, en consecuencia, en principio, siempre fue permitido.»

15. Pero, ¿puede el Romano Pontífice abrogar jurídicamente el UA? La plenitud de poder (plenitudo potestatis) del Romano Pontífice es el poder necesario para defender y promover la doctrina y la disciplina de la Iglesia. No es un «poder absoluto» que incluiría el poder de cambiar la doctrina o erradicar una disciplina litúrgica que ha estado viva en la Iglesia desde los tiempos del Papa Gregorio Magno e incluso antes. La interpretación correcta del artículo 1 no puede ser la negación de que el UA es una expresión siempre viva de «la lex orandi del rito romano». Nuestro Señor, que concedió el maravilloso don del UA, no permitirá que sea erradicado de la vida de la Iglesia.

16. Hay que recordar que, desde el punto de vista teológico, toda celebración válida de un sacramento, por el hecho mismo de serlo, es también, más allá de cualquier legislación eclesiástica, un acto de culto y, por tanto, también una profesión de fe. En ese sentido, no es posible excluir el Misal Romano, según el UA, como expresión válida de la lex orandi y, por tanto, de la lex credendi de la Iglesia. Se trata de una realidad objetiva de la gracia divina que no puede ser modificada por un mero acto de voluntad, incluso de la más alta autoridad eclesiástica.

17. El Papa Francisco afirma en su carta a los obispos: «Respondiendo a vuestras peticiones, tomo la firme decisión de abrogar todas las normas, instrucciones, permisos y costumbres que preceden al presente Motu proprio, y declaro que los libros litúrgicos promulgados por los santos Pontífices Pablo VI y Juan Pablo II, en conformidad con los decretos del Concilio Vaticano II, constituyen la única expresión de la lex orandi del Rito Romano.» La abrogación total, en justicia, requiere que se estudie cada norma, instrucción, permiso y costumbre individual, para verificar que «contradice la comunión y alimenta la tendencia divisoria… contra la que el Apóstol Pablo reaccionó tan vigorosamente».

18. Aquí es necesario observar que la reforma de la Sagrada Liturgia llevada a cabo por el Papa San Pío V, de acuerdo con las indicaciones del Concilio de Trento, fue muy diferente de lo que ocurrió después del Concilio Vaticano II. El Papa San Pío V ordenó esencialmente la forma del Rito Romano tal y como había existido ya durante siglos. Asimismo, en los siglos posteriores a ese momento, el Romano Pontífice ha ido perfeccionando el Rito Romano, pero la forma del Rito siguió siendo la misma. Lo que ocurrió después del Concilio Vaticano II constituyó un cambio radical en la forma del Rito Romano, con la eliminación de muchas de las oraciones, gestos rituales significativos, por ejemplo, las numerosas genuflexiones, y el frecuente beso del altar, y otros elementos que expresan abundantemente la realidad trascendente -la unión del cielo con la tierra- que es la Sagrada Liturgia. El Papa Pablo VI ya lamentó la situación de forma especialmente dramática en la homilía que pronunció en la fiesta de los santos Pedro y Pablo en 1972. El Papa San Juan Pablo II se esforzó a lo largo de su pontificado y, en particular, durante sus últimos años, para hacer frente a los graves abusos litúrgicos. Ambos Romanos Pontífices, y también el Papa Benedicto XVI, se esforzaron por ajustar la reforma litúrgica a la enseñanza real del Concilio Vaticano II, ya que los proponentes y agentes de los abusos invocaban el «espíritu del Concilio Vaticano II» para justificarse.

19. El artículo 6 del Motu Proprio transfiere a la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica la competencia de los institutos de vida consagrada y las sociedades de vida apostólica asociados al UA. La observancia del UA pertenece al corazón mismo del carisma de estos institutos y sociedades. Si bien la Congregación es competente para responder a las cuestiones relativas al derecho canónico de dichos institutos y sociedades, no es competente para alterar su carisma y constituciones, con el fin de acelerar la aparentemente deseada eliminación del UA en la Iglesia.

Hay muchas otras observaciones que hacer, pero éstas parecen ser las más importantes. Espero que puedan ser útiles a todos los fieles y, en particular, a los fieles que rinden culto según el UA, para responder al Motu Proprio «Traditionis Custodes» y a la Carta a los Obispos que lo acompaña. La severidad de estos documentos genera, naturalmente, una profunda angustia e incluso una sensación de confusión y abandono. Rezo para que los fieles no cedan al desánimo, sino que, con la ayuda de la gracia divina, perseveren en su amor a la Iglesia y a sus pastores, y en su amor a la Sagrada Liturgia.

A este respecto, exhorto a los fieles a rezar con fervor por el Papa Francisco, los obispos y los sacerdotes. Al mismo tiempo, de acuerdo con el can. 212, § 3, «según la ciencia, la competencia y el prestigio que poseen, tienen el derecho, e incluso a veces el deber, de manifestar a los sagrados pastores su opinión sobre los asuntos que pertenecen al bien de la Iglesia y de darla a conocer al resto de los fieles cristianos, sin perjuicio de la integridad de la fe y de las costumbres, con reverencia hacia sus pastores y atentos al provecho común y a la dignidad de las personas.» Por último, en agradecimiento a Nuestro Señor por la Sagrada Liturgia, el mayor don de Él mismo que nos ha dado en la Iglesia, les pido que sigan salvaguardando y cultivando el antiguo y siempre nuevo Uso Más Antiguo o Forma Extraordinaria del Rito Romano.

Cardenal Raymond Leo Burke
Roma, 22 de julio de 2021
Fiesta de Santa María Magdalena, Penitente

Thursday, July 22, 2021

La creciente influencia de la escuela litúrgica Sant'Anselmo en el Vaticano


Hacemos regresar a Andrea Gagliarducci a este blog con uno de sus pedagógicos artículos. El que nos ocupa ahora, trata de dar una explicación sobre la probable proveniencia del reciente motu proprio de Francisco, Traditionis Custodes, el cual abrogó el motu proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI. El artículo aparece en Catholic News Agency, Jul-22-2021. Traducción de Secretum Meum Mihi.

La creciente influencia de la escuela litúrgica Sant'Anselmo en el Vaticano

Por Andrea Gagliarducci
Ciudad del Vaticano, 22 de julio de 2021


El nuevo secretario y el subsecretario de la Congregación para el Culto Divino del Vaticano han estudiado en el Pontificio Ateneo Sant'Anselmo, un instituto en Roma cuya escuela de liturgia ha tenido una influencia creciente en las normas litúrgicas provenientes del Vaticano.

Creado en 1637, disuelto en 1837 y restaurado por el Papa León XIII en 1887, la sede del Ateneum se encuentra en la histórica Colina Aventino en Roma desde 1896. El Pontificio Instituto Litúrgico del Pontificio Ateneo Sant'Anselmo fue establecido en 1961 por el Papa Juan XXIII y fue confiado a los monjes benedictinos.

La Sede Apostólica lo estableció como la facultad de Sagrada Liturgia del Pontificio Ateneo Sant'Anselmo; se encuentra a pocos metros de la Iglesia Romana de Santa Sabina, donde los pontífices, incluido el Papa Francisco, celebran tradicionalmente la Misa del Miércoles de Ceniza todos los años.


El arzobispo Piero Marini, maestro de ceremonias del Papa para sus viajes en Italia y ex maestro de ceremonias del Papa Juan Pablo II, también es un orgulloso alumno del instituto. Piero Marini es considerado responsable de las extravagantes vestimentas litúrgicas que Juan Pablo II se vio obligado a usar durante sus últimos años. Al entrar en su oficina, el Papa Benedicto XVI inmediatamente trasladó a Marini a la oficina para los Congresos Eucarísticos.


El P. Corrado Maggioni, quien ha estado sirviendo en la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos desde 1990 y ahora es subsecretario de la congregación, también estudió en Sant'Anselmo.

Durante las discusiones relacionadas con la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II y su posterior implementación, el Pontificio Instituto se convirtió en un punto de referencia para todos los debates litúrgicos, tomando frecuentemente el lado “progresista”.


Uno de los maestros más destacados del Sant'Anselmo es el teólogo Andrea Grillo, un enérgico defensor del reciente motu proprio Traditionis custodes que derogó la liberalización de la accesibilidad a la Misa de Rito Antiguo hecha por Benedicto XVI.

Entre otras cosas, Grillo ha hecho campaña a favor de imponer un silencio institucional al Papa emérito, y ha atacado repetidamente a los cuatro cardenales que presentaron la dubia sobre la exhortación apostólica Amoris Laetitia del Papa Francisco.

Maggioni y el arzobispo Marini fueron ambos miembros de la comisión que redactó el motu proprio Magnum Principium del 3 de septiembre de 2017, donde el Papa Francisco trasladó las traducciones de los textos litúrgicos a las conferencias episcopales locales; esto puso fin a la política del Vaticano de producir traducciones uniformes.

El cardenal Robert Sarah, entonces prefecto de la congregación, fue marginado de esas discusiones.

Cuando el Vaticano anunció oficialmente que el Papa Francisco nombró al obispo Vittorio Viola como secretario de la Congregación para el Culto Divino, y Mons. Aurelio García Macías como subsecretario, se hizo evidente para los entendidos que el más liberal Instituto Sant'Anselmo había tomado el control de la mayoría de los asuntos litúrgicos.

Los observadores afirman que los alumnos y profesores del Sant'Anselmo están ahora en todas partes. Mons. Maurizio Barba, oficial de la Congregación para la Doctrina de la Fe, enseña allí. Y también el carmelita fray Giuseppe Midili, que actualmente es el director de la oficina litúrgica del vicariato de Roma.

Midili es candidato a suceder a Mons. Guido Marini como maestro de ceremonias del Papa. Otro candidato para el puesto es el P. Pietro Muroni, decano de la facultad de teología de la Pontificia Universidad Urbaniana y consultor de la Oficina para las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice. También él estudió en el Sant'Anselmo.

Hay excepciones a las opiniones de los exalumnos del instituto; Mons. Guido Marini, también alumno del instituto, ha hecho un gran esfuerzo por equilibrar la tradición y la innovación como maestro de ceremonias del Papa Francisco.

Pero la creciente influencia de las posiciones del Sant'Anselmo en cuestiones litúrgicas no ha pasado inadvertida entre las filas de la curia. Y algunos conocedores dicen que la cohorte del instituto está detrás del motu proprio Traditionis Custodes del Papa Francisco, que derogó la liberación de la celebración de las Misas según el misal de 1962 del Papa Juan XXIII.

Wednesday, July 21, 2021

He decidido que todavía no he decidido, cardenal Cupich sobre Traditionis Custodes


Desde que supimos de su publicación, no hemos destacado las posiciones favorables de ningún obispo del planeta para colaborar en no exponer a aquellos que han tenido respuestas generosas con los fieles frente a Traditionis Custodes, mientras menos sepan en la Casa Santa Marta que existen obispos que en lugar de desaparecer en sus jurisdicciones la Misa Tridentina prefieren regresar al estado en que estabamos en tiempos de Ecclesia Dei, mejor. Pero llegó el momento de hablar de un cierto obispo, arzobispo, mejor, que ha decidido no decidir todavía qué hacer, lo cual es positivo, así sea temporal: Cardenal Blase Cupich, arzobispo de Chicago y punta de lanza de Francisco en la Iglesia de EEUU, donde se aloja una buena porción de los fieles ligados a la Misa según el Vetus Ordo.

En una declaración con fecha de hoy y firmada por él, el cardenal Cupich afirma en su aparte principal:

En respuesta a la carta tomaré tiempo para estudiar, refleccionar y consultar con otros sobre ella y en el debido tiempo ofrecer un camino para implementar lo que el Santo Padre nos ha pedido hacer, manteniendo en mente el principio de unidad y disponibilidad para apropiadamente autorizar el uso del Misal de 1962. Mientras tanto, las actuales prácticas con respecto al Misal de 1962 permanecen en lugar.

Es decir, en Chicago las cosas siguen como están...mientras tanto.

Allí hay una situación bien particular porque existen los Canónigos Regulares de San Juan Cancio, quienes celebran indistintamente con cualquiera de los dos Misales, nunca han adolecido de los males presuntos que Francisco alega en su carta a los obispos del mundo lo llevaron a “tomar la firme decisión” de abrogar Summorum Pontificum. ¿Cómo responderá el cardenal Cupich?, está por verse.

Ahora, el cardenal Cupich podría no responder jamás ni tomar ninguna decisión, porque si, como se dice casi desde el inicio del pontificado de Francisco, que Cupich sería llevado a Roma para ponerlo en alguno de los dicasterios, si ello ocurre le correspondería a su sucesor en Chicago la responsabilidad de tomar la decisión que él no tomó. Y esta posibilidad estaría más cerca si la reforma de la Curia se anuncia ya en este año, en otoño, dicen, de tal forma que completamente reconfigurada se sabrá además quiénes van a estar a la cabeza, y Cupich podría ser uno de ellos.

La otra posibilidad, que no es la que pensamos sucederá, es que Cupich de repente se pronuncie nuevamente en el inmediato o mediato futuro para decir que definitivamente las cosas en Chicago, con respecto a la celebración con el Misal de Juan XXIII, seguirán exactamente como antes de la publicación de Traditionis Custodes. Y no creemos que eso sucederá porque, como lo indica esa carta, los obispos deben ser los destructores de la Misa Tradicional, cualquier actitud generosa con los fieles podría ser vista como sospechosa en los altos escalones vaticanos, y siendo Cupich la principal figura bergogliana en los Estados Unidos, es de presumir que asuma la línea de partido.

El cardenal Müller sobre las nuevas restricciones de la Misa Tradicional Latina


Nos sirve esta entrada para, antes de entrar en materia, preguntar si la ocasión a la que hemos aludido en la foto de arriba ha sido la primera vez que el cardenal Gerhard Ludwig Müller, prefecto emérito de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ha celebrado según la Forma Extraordinaria del Rito Latino ó existe alguna ocasión anterior, tal vez una que no esté documentada. Video completo de la ceremonia.

Ahora, entrando en materia, el cardenal Müller se ha pronunciado sobre la publicación del motu proprio Traditionis Custodes, que abrogó el motu proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI. Lo ha hecho mediante un artículo en The Catholic Thing, Jul-19-2021 (inglés), del cual Infovaticana proporciona una traducción al español (con adaptaciones).


El cardenal Müller sobre las nuevas restricciones de la Misa Tradicional

Cardenal Gerhard Müller
Lunes, 19 de Julio de 2021


La intención del Papa con su motu proprio, Traditionis Custodes, es asegurar o restaurar la unidad de la Iglesia. El medio propuesto para ello es la unificación total del Rito Romano en la forma del Misal de Pablo VI (incluyendo sus variaciones posteriores). Por lo tanto, la celebración de la Misa en la Forma Extraordinaria del Rito Romano, tal como fue introducida por el Papa Benedicto XVI con Summorum pontificum (2007) sobre la base del Misal que existió desde Pío V (1570) hasta Juan XXIII (1962), ha sido drásticamente restringida. La clara intención es condenar la Forma Extraordinaria a la extinción a largo plazo.

En su «Carta a los obispos de todo el mundo», que acompaña al motu proprio, el Papa Francisco intenta explicar los motivos que le han llevado, como portador de la suprema autoridad de la Iglesia, a limitar la liturgia en la forma extraordinaria. Sin embargo, más allá de la presentación de sus consideraciones subjetivas, habría sido conveniente una argumentación teológica rigurosa y lógicamente comprensible. Pues la autoridad papal no consiste en exigir superficialmente a los fieles una mera obediencia, es decir, una sumisión formal de la voluntad, sino, mucho más esencialmente, en permitir que los fieles se convenzan también con el consentimiento de la mente. Como dijo San Pablo, cortés con sus a menudo bastante rebeldes corintios, «cuando estoy en la asamblea prefiero decir cinco palabras inteligibles, para instruir a los demás, que diez mil en un lenguaje incomprensible» (1 Cor 14:19).

Esta dicotomía entre la buena intención y la mala ejecución surge siempre que las objeciones de los empleados competentes se perciben como una obstrucción a las intenciones de sus superiores, y que, por tanto, ni siquiera se ofrecen. Por muy bienvenidas que sean las referencias al Vaticano II, hay que procurar que las declaraciones del Concilio se utilicen con precisión y en su contexto. La cita de San Agustín sobre la pertenencia a la Iglesia «según el cuerpo» y «según el corazón» (Lumen Gentium 14) se refiere a la pertenencia eclesial plena de la fe católica. Consiste en la incorporación visible al cuerpo de Cristo (comunión en el credo, los sacramentos y la jerarquía eclesiástica) así como en la unión del corazón, es decir, en el Espíritu Santo. Pero esto no significa la obediencia al Papa y a los obispos en la disciplina de los sacramentos, sino la gracia santificante, que nos involucra plenamente en la Iglesia invisible como comunión con el Dios Trino.

En efecto, la unidad en la confesión de la fe revelada y la celebración de los misterios de la gracia en los siete sacramentos no requieren en absoluto una uniformidad estéril en la forma litúrgica externa, como si la Iglesia fuera como una de las cadenas hoteleras internacionales con su diseño homogéneo. La unidad de los creyentes entre sí tiene sus raíces en la unidad en Dios a través de la fe, la esperanza y el amor, y no tiene nada que ver con la uniformidad en la apariencia, con el paso de una formación militar o con el pensamiento de grupo de la era de las grandes tecnologías.

Incluso después del Concilio de Trento, siempre hubo una cierta diversidad (musical, celebrativa, regional) en la organización litúrgica de las misas. La intención del Papa Pío V no era suprimir la variedad de ritos, sino más bien frenar los abusos que habían conducido a una devastadora falta de comprensión entre los reformadores protestantes respecto a la sustancia del sacrificio de la misa (su carácter sacrificial y su presencia real). En el Misal de Pablo VI se rompe la homogeneización ritualista (rubricista), precisamente para superar una ejecución mecánica en favor de una participación activa interior y exterior de todos los creyentes en sus respectivas lenguas y culturas. Sin embargo, la unidad del rito latino debe preservarse mediante la misma estructura litúrgica básica y la orientación precisa de las traducciones al original latino.

La Iglesia romana no debe traspasar su responsabilidad de unidad en el culto a las Conferencias Episcopales. Roma debe supervisar la traducción de los textos normativos del Misal de Pablo VI, e incluso de los textos bíblicos, que podrían oscurecer los contenidos de la fe. Las presunciones de que se puede «mejorar» el verba domini (por ejemplo, pro multis —«por muchos»— en la consagración, el et ne nos inducas in tentationem —«y no nos dejes caer en la tentación»— en el Padre Nuestro), contradicen la verdad de la fe y la unidad de la Iglesia mucho más que celebrar la Misa según el Misal de Juan XXIII.

La clave de la comprensión católica de la liturgia radica en la idea de que la sustancia de los sacramentos es dada a la Iglesia como signo visible y medio de la gracia invisible en virtud de la ley divina, pero que corresponde a la Sede Apostólica y, de acuerdo con la ley, a los obispos ordenar la forma externa de la liturgia (en la medida en que no exista desde tiempos apostólicos) (Sacrosanctum Concilium, 22 § 1).

Las disposiciones de Traditionis Custodes son de carácter disciplinario, no dogmático, y pueden ser modificadas de nuevo por cualquier papa futuro. Naturalmente, el Papa, en su preocupación por la unidad de la Iglesia en la fe revelada, debe ser apoyado plenamente cuando la celebración de la Santa Misa según el Misal de 1962 fuera una expresión de resistencia a la autoridad del Vaticano II, es decir, cuando la doctrina de la fe y la ética de la Iglesia son relativizadas o incluso negadas en el orden litúrgico y pastoral.

En Traditionis Custodes, el Papa insiste con razón en el reconocimiento incondicional del Vaticano II. Nadie puede llamarse católico y que quiera volver atrás del Vaticano II (o de cualquier otro concilio reconocido por el papa) como el tiempo de la «verdadera» Iglesia o que quiera dejar atrás esa Iglesia como paso intermedio hacia una «nueva Iglesia.» Se puede medir la voluntad del papa Francisco de devolver a la unidad a los deplorados llamados «tradicionalistas» (es decir, a los que se oponen al misal de Pablo VI) con el grado de su determinación de poner fin a los innumerables abusos «progresistas» de la liturgia (renovada según el Vaticano II) que equivalen a una blasfemia. La paganización de la liturgia católica —que en su esencia no es otra cosa que el culto al Dios Uno y Trino— a través de la mitologización de la naturaleza, la idolatría del medio ambiente y del clima, así como el espectáculo de la Pachamama, fue más bien contraproducentes para la restauración y renovación de una liturgia digna y ortodoxa que refleje la plenitud de la fe católica.

Nadie puede hacer oídos sordos al hecho de que incluso los sacerdotes y laicos que celebran la misa según el orden del Misal de San Pablo VI son ahora ampliamente tachados de tradicionalistas. Las enseñanzas del Vaticano II sobre la unicidad de la redención en Cristo, la plena realización de la Iglesia de Cristo en la Iglesia Católica, la esencia interior de la liturgia católica como adoración de Dios y mediación de la gracia, la Revelación y su presencia en la Escritura y la Tradición Apostólica, la infalibilidad del magisterio, la primacía del Papa, la sacramentalidad de la Iglesia, la dignidad del sacerdocio, la santidad y la indisolubilidad del matrimonio – todo esto está siendo negado heréticamente, en abierta contradicción con el Vaticano II, por una mayoría de obispos y funcionarios laicos alemanes (aunque se disfrace bajo frases pastorales).

Y a pesar de todo el aparente entusiasmo que expresan por el Papa Francisco, están negando rotundamente la autoridad que le fue conferida por Cristo como sucesor de Pedro. El documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre la imposibilidad de legitimar las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo y extramatrimoniales a través de una bendición es ridiculizado por obispos, sacerdotes y teólogos alemanes (y no sólo alemanes) como mera opinión de funcionarios curiales poco cualificados. Aquí tenemos una amenaza a la unidad de la Iglesia en la fe revelada, que recuerda a la magnitud de la secesión protestante de Roma en el siglo XVI. Dada la desproporción entre la respuesta relativamente modesta a los ataques masivos a la unidad de la iglesia en la «Vía sinodal» alemana (así como en otras pseudo-reformas) y la severa disciplina a la minoría del viejo rito, me viene a la mente la imagen de la brigada de bomberos equivocada, que —en lugar de salvar la casa en llamas— salva primero el pequeño granero de al lado.

Sin la más mínima empatía, se ignoran los sentimientos religiosos de los participantes (a menudo jóvenes) en las misas según el Misal de Juan XXIII (1962). En lugar de apreciar el olor de las ovejas, el pastor las golpea aquí con fuerza con su cayado. También parece simplemente injusto suprimir las celebraciones del «viejo» rito sólo porque atrae a algunas personas problemáticas: abusus non tollit usum.

Lo que merece especial atención en Traditionis Custodes es el uso del axioma lex orandi-lex credendi («La ley de la oración es la ley de la fe»). Esta frase aparece por primera vez en el Indiculus anti-pelagiano («Contra las supersticiones y el paganismo») que hablaba de «los sacramentos de las ritos sacerdotales, transmitidos por los apóstoles para ser celebrados uniformemente en todo el mundo y en toda la Iglesia católica, de modo que la ley de la oración es la ley de fe» (Denzinger Hünermann, Enchiridion symbolorum 3). Esto se refiere a la sustancia de los sacramentos (en signos y palabras), pero no al rito litúrgico, del que había varios (con diferentes variantes) en la época patrística. No se puede declarar sin más que el último misal es la única norma válida de la fe católica sin distinguir entre la «parte inmutable en virtud de la institución divina y las partes sujetas a cambio» (Sacrosanctum Concilium 21). Los ritos litúrgicos cambiantes no representan una fe diferente, sino que dan testimonio de la única y misma Fe Apostólica de la Iglesia en sus diferentes expresiones.

La carta del Papa confirma que permite la celebración según la forma más antigua bajo ciertas condiciones. Señala, con razón, la centralidad del canon romano en el Misal más reciente como el corazón del rito romano. Esto garantiza la continuidad crucial de la liturgia romana en su esencia, desarrollo orgánico y unidad interior. Sin duda, se espera que los amantes de la antigua liturgia reconozcan la liturgia renovada; al igual que los seguidores del Misal de Pablo VI también tienen que confesar que la Misa según el Misal de Juan XXIII es una liturgia católica verdadera y válida, es decir, que contiene la sustancia de la Eucaristía instituida por Cristo y, por tanto, sólo existe y puede existir «la única Misa de todos los tiempos».

Un poco más de conocimiento de la dogmática católica y de la historia de la liturgia podría contrarrestar la desafortunada formación de partidos contrarios y también salvar a los obispos de la tentación de actuar de forma autoritaria, sin amor y con estrechez de miras contra los partidarios de la misa «antigua». Los obispos son designados como pastores por el Espíritu Santo: «Velen por ustedes, y por todo el rebaño sobre el cual el Espíritu Santo los ha constituido guardianes para apacentar a la Iglesia de Dios, que él adquirió al precio de su propia sangre» (Hechos 20, 28). No son meros representantes de una oficina central, con oportunidades de ascenso. El buen pastor puede ser reconocido por el hecho de que se preocupa más por la salvación de las almas que por recomendarse a sí mismo a una autoridad superior mediante el servil «buen comportamiento» (1 Pedro 5, 1-4). Si todavía se aplica la ley de no contradicción, no se puede lógicamente fustigar el arribismo en la Iglesia y al mismo tiempo promover a los arribistas.

Esperemos que las Congregaciones para los Religiosos y para el Culto Divino, con su nueva autoridad, no se embriaguen de poder y piensen que tienen que emprender una campaña de destrucción contra las comunidades del viejo rito, en la insensata creencia de que al hacerlo están prestando un servicio a la Iglesia y promoviendo el Vaticano II.

Si Traditionis Custodes debe servir a la unidad de la Iglesia, eso sólo puede significar una unidad en la fe, que nos permita «llegar al perfecto conocimiento del Hijo de Dios», es decir, la unidad en la verdad y el amor (cf. Ef 4, 12-15).

Renuncia sorpresiva de secretario general de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, usaba aplicación Grindr


La información completa apareció ayer en The Pillar (inglés). Esta es una información en español de periódico AM de León, México, Jul-21-2021, adaptada de la que presentó originalmente The Washington Post, Jul-20-2021 (inglés).

Dimite sacerdote, usaba app de citas

Presenta renuncia Jeffrey Burrill, alto funcionario de la Iglesia Católica de EU, después de ser rastreado como un usuario habitual de Grindr y de bares gay

Michelle Boorstein
Marisa Iati
The Washington Post


Jeffrey Burril, el principal administrador de la Conferencia de Obispos Católicos (USCCB por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, renunció ayer después de que un sitio de medios católicos dijo que tenía datos de celulares que mostraban que era un usuario habitual de Grindr, la aplicación de citas queer, y que frecuentaba bares gay, de acuerdo con un reportaje del diario The Washington Post.

Monseñor Jeffrey Burrill ha sido desde el otoño pasado el secretario general de la USCCB, un puesto que coordina el trabajo administrativo de la conferencia, que es la red del país para los obispos católicos.

Burrill ni la USCCB estaban disponibles ayer para opinar al respecto.

El National Catholic Reporter fue el primero en informar que Burrill había renunciado.

En un memorando del arzobispo José Gómez, presidente de la USCC, se informó que el día anterior, el personal de la USCCB se enteró de “inminentes informes de los medios de comunicación que alegaban un posible comportamiento inadecuado”.

Burrill es un sacerdote de la diócesis de La Crosse, Wisconsin. Asimismo fue párroco y profesor antes de unirse al personal administrativo de la USCCB en 2016.

Algunos miembros del personal, así como exempleados de la USCCB dijeron que estaban conmocionados ante la noticia.

La portavoz de la USCCB, Chieko Noguchi, dijo a The Washington Post ayer que la decisión de renunciar fue de Burrill.

“La Conferencia toma en serio todas las acusaciones de mala conducta y tomará todas las medidas necesarias para abordarlas”.

Pillar informó que había obtenido información basada en los datos que Grindr recopila de sus usuarios y contrató a una empresa independiente para analizarla.

“Un dispositivo móvil correlacionado con Burrill emitió señales de datos de la aplicación desde la aplicación de conexión basada en la ubicación Grindr casi a diario durante partes de 2018, 2019 y 2020, tanto en su oficina de USCCB como en su residencia de propiedad de USCCB, así como durante las reuniones y eventos de la USCCB en otras ciudades ”, informó The Pillar.

Declaración del cardenal Joseph Zen sobre Traditionis Custodes, hubieran esperado a que Benedicto...


No hemos sido los primeros ni los únicos que hemos deplorado la publicación de Traditionis Custodes mientras Benedicto XVI, autor de Summorum Pontificum, todavía está vivo. La misma idea expresa el cardenal Joseph Zen, obispo emérito de Hong Kong, al final de una declaración en italiano que ha publicado en su blog con respecto a la publicación de Traditionis Custodes. Traducción de Secretum Meum Mihi.

¿Por qué ven un problema donde no lo hay y cierran los ojos ante el problema, del cual también son responsables?

Las preocupaciones acerca de un ventilado documento “contra” la Misa Tridentina (ver mi blog el 12 de junio de 2021) se han hecho realidad, y el golpe no fue menos duro porque fuera previsto, muchas generalizaciones tendenciosas en los documentos hieren el corazón de mucha gente buena, que nunca ha dado la mínima causa de ser sospechosa de no aceptar la reforma litúrgica del Concilio, y mucho menos de no aceptar el Concilio “Tout court”. Además siguen siendo miembros activos en sus parroquias.

Para mí personalmente ha sido una amarga sorpresa el hecho que la consulta “profunda” no me llegara, un cardenal y anterior miembro de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Durante los años 2007-2009, entonces, fui obispo de Hong Kong y, por lo tanto, responsable de la ejecución del “Summorum Pontificum”, y hasta ahora, notoriamente partidario del grupo.

No habiendo conocido ni el cuestionario ni las respuestas al cuestionario, no puedo juzgar, solo sospechar que ha habido muchos malentendidos (o quizás incluso manipulaciones) en el proceso.

Por cómo leí los dos documentos, noto (1) una increíble facilidad (o tendencia) en vincular el deseo de usar el vetus ritus con la no aceptación del ritus novus y (2) en el asociar la no aceptación de la reforma litúrgica (que a menudo se refiere a la forma en la cual se llevó a cabo con sus muchos y graves abusos) con un total y profundo rechazo del Concilio mismo (para los autores de tal rechazo la diversidad del rito de la Misa es solo un pequeño corolario, tanto es así que la concesión respecto al rito no ha revertido el cisma).

Las autoridades vaticanas deberían preguntarse (y quizás incluso hacer una investigación profunda) sobre el por qué de la persistencia y quizás (la reciente) agravación del segundo fenómeno.

El problema no es “¿cuál rito prefiere la gente?”, sino “¿por qué no van más a Misa?”. Según algunas encuestas, parece que la mitad del pueblo cristiano en Europa ya no cree en la presencia real de Jesús en la Eucaristía, ¡ya no cree en la vida eterna! Ciertamente no culpamos a la reforma litúrgica, pero solo se quiere decir que el problema es mucho más profundo, la pregunta no se puede evadir: “¿No ha faltado tal vez la formación de la fe?” “¿No ha sido tal vez desperdiciado el gran trabajo del Concilio?” ¿No es acaso la raíz del mal esa actitud de creer que ahora todo se puede cambiar? ¿No es tal vez esa actitud de creer que este Concilio cancela todos los precedentes y que el Concilio de Trento es como la suciedad acumulada en el fresco de la Capilla Sixtina (como decía un “liturgista” de nuestra diócesis)?

El Documento obviamente no solo ve las perturbaciones en la ejecución de Summorun Pontificum, sino que considera un mal la existencia misma de un rito paralelo. ¿Los párrafos § 5 y § 6 del art 3, art. 4 y 5 no auspician claramente la muerte de los grupos? Pero, aun así, ¿no pueden los señores anti-Ratzinger del Vaticano ser pacientes para que la Misa Tridentina muera junto con la muerte de Benedicto XVI en lugar de humillar así al venerable Papa Emérito?

Tuesday, July 20, 2021

Comunicado oficial de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro en relación a la aparición de Traditionis Custodes


La Fraternidad Sacerdotal de San Pedro, la cual por estos días cumple 33 años de fundada, ha emitido hoy el siguiente comunicado en referencia a la publicación de Traditionis Custodes que abrogó el motu proprio Summorum Pontificum. Traducción de Secretum Meum Mihi (con adaptaciones).

Comunicado oficial de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro tras la publicación del Motu Proprio Traditionis Custodes

Friburgo, 20 de julio de 2021


La Fraternidad Sacerdotal de San Pedro, cuyo objetivo es la santificación de los sacerdotes mediante la fiel observancia de las tradiciones litúrgicas anteriores a la reforma implementada después del Concilio Vaticano II (cf. Constituciones n. 8), ha recibido con sorpresa el Motu Proprio Traditionis Custodes del Papa Francisco

Fundada y aprobada canónicamente según el Motu Proprio Ecclesia Dei Adflicta del Papa San Juan Pablo II del 2 de julio de 1988, la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro siempre ha profesado su adhesión a todo el Magisterio de la Iglesia y su fidelidad al Romano Pontífice y a los sucesores de los Apóstoles, ejerciendo su ministerio bajo la responsabilidad de los obispos diocesanos. Refiriéndose en sus Constituciones a las enseñanzas del Concilio Vaticano II, la Fraternidad siempre ha buscado estar de acuerdo con lo que el Papa Emérito Benedicto XVI llamó en 2005: “la hermenéutica de la reforma en la continuidad de la Iglesia” (Discurso a la Curia Romana, 22 de diciembre de 2005).

Hoy, por tanto, la Fraternidad de San Pedro está profundamente entristecida por las razones dadas para limitar el uso del Misal del Papa San Juan XXIII, que está en el centro de su carisma. La Fraternidad no se reconoce de ninguna manera en las críticas hechas. Es sorprendente que no se mencione los muchos frutos visibles en los apostolados ligados al misal de San Juan XXIII y la alegría de los fieles por poder beneficiarse de esta forma litúrgica. Muchas personas han descubierto o regresado a la Fe gracias a esta liturgia. ¿Cómo no advertir, además, que las comunidades de fieles ligados a ella son a menudo jóvenes y florecientes, y que de ella han surgido muchas casas cristianas, sacerdotes o vocaciones religiosas?

En el contexto actual, queremos reafirmar nuestra fidelidad inquebrantable al sucesor de Pedro por un lado, y por el otro, nuestro deseo de permanecer fieles a nuestras Constituciones y carisma, continuando sirviendo a los fieles como lo hemos hecho desde nuestra fundación. Esperamos poder contar con la comprensión de los obispos, cuya autoridad siempre hemos respetado y con quienes siempre hemos colaborado lealmente.

Confiados en la intercesión de Nuestra Señora y de nuestro Patrón San Pedro, esperamos vivir esta prueba en fe y fidelidad.


Actualización Jul-21-2021: La que presumimos es la traducción oficial al español del comunicado arriba traducido por nosotros, puede ser leída en el sitio de internet de la FSSP en México.

“Para el Papa Francisco la Misa es el mensaje”


Esta es una columna en First Things, Jul-20-2021, firmada por el P. Raymond J. de Souza, de la cual presentamos nuestra propia traducción, aclarando que no necesariamente estamos de acuerdo con todo lo que en ella se contiene.

PARA EL PAPA FRANCISCO, LA MISA ES EL MENSAJE

por Raymond J. de Souza
7. 20. 21


Traditionis Custodes, el reciente motu proprio del Papa Francisco, no es principalmente sobre el derecho a ofrecer la Santa Misa en la forma más antigua del Rito Romano. Realmente no se trata de ritos en absoluto. Se trata de la vida Católica en la era de Internet. La Misa es el mensaje.

El Vaticano II y las subsecuentes reformas del Rito Romano tienen aproximadamente la misma edad que el famoso adagio de Marshall McLuhan “el medio es el mensaje”. El teórico de los medios de comunicación era un Católico converso, y no en absoluto uno tibio. Iba a Misa todos los días. En parte, sus conclusiones sobre los efectos de los medios masivos de comunicación surgieron de su estudio de la transmisión de las Escrituras y la naturaleza del culto. McLuhan pensó que la imprenta fue un factor en la Reforma tanto como la teología y la política, y que la invención del micrófono fue clave en el cambio del latín a las lenguas vernáculas en la celebración de la Santa Misa.

McLuhan es útil para pensar en la “firme decisión” del Papa Francisco en Traditionis Custodes de revocar con efecto inmediato todas las disposiciones tomadas por San Juan Pablo II y Benedicto XVI para la celebración de lo que este último llamó la “Forma Extraordinaria del Rito Romano” (FR), también conocida como Misa Tridentina o Misa Latina Tradicional.

La decisión del Papa Francisco de soltar este pesado martillo eclesiástico (que no suele ser su enfoque pastoral preferido) se deriva de su juicio de que los Católicos que frecuentan la FE fomentan 1) la división en la Iglesia y 2) rechazan las enseñanzas del Vaticano II. Sobre el primero, tiene razón. Sobre el segundo, más bien depende de dónde se tomen los sondeos.

Los católicos que asisten a la FE pueden ser divisivos. Pero también lo son muchos otros. Fui a una escuela primaria Católica en la que había un buen número de Católicos ucranianos. Fueron a la parroquia greco-católica ucraniana local con su liturgia bizantina. Nunca los vimos para la misa en nuestra iglesia parroquial al otro lado de la calle. Así que estábamos divididos. No hostilmente, sino divididos.

La división ocurre en las parroquias todo el tiempo; aquellos que prefieren la misa dominical temprana sin música nunca se encuentran con los que vienen el Domingo por la noche por el coro de alabanza y adoración. Y eso no es nuevo; en los viejos tiempos preconciliares, los feligreses optaban entre la misa rezada y la Misa cantada.

Así que al Papa Francisco podría no molestarle que los ritos —o incluso los estilos— dividan. Esa es la vida Católica normal. Como jesuita, habría experimentado grandes diferencias en la celebración litúrgica en su propia comunidad. Probablemente tenía en mente a sus cohermanos cuando lamentó que la “Forma ordinaria” se celebra con demasiada frecuencia con “excentricidades que fácilmente degeneran en abusos”. Las prácticas liberales ciertamente pueden ser divisivas, razón por la cual algunos Católicos nunca irían a una parroquia jesuita, en tanto que el presidente Joe Biden sí.

Sin embargo, el Santo Padre no se preocupa en lo absoluto por la precisión de los ritos. Decreta que “los libros litúrgicos promulgados por los santos Pontífices Pablo VI y Juan Pablo II, en conformidad con los decretos del Concilio Vaticano II, son la única expresión de la lex orandi del Rito Romano”.

Eso no es cierto, dado que la FE sigue siendo válida y permitida. Sería extremadamente extraño afirmar que la FE no es una expresión del Rito Romano. Hay otros ritos dentro de la Iglesia Latina, como los pertenecientes a varias órdenes religiosas, que son formas del Rito Romano. En 2015, el propio Papa Francisco aprobó el Culto divino: El Misal, que utilizan las parroquias de ex Anglicanos que ahora son Católicos. No es un “rito” distinto sino una “forma” diferente del Rito Romano, no muy diferente a la FE y a la FO.

Entonces, si Traditionis Custodes no se trata de ritos y su carácter litúrgico, teológico y eclesiológico, ¿de qué se trata? En una carta adjunta, enviada a los obispos del mundo, el Papa Francisco se centra en lo que piensan los que asisten a la FE sobre el Vaticano II. El Santo Padre juzga que “se caracteriza cada vez más por un rechazo creciente no sólo de la reforma litúrgica, sino del Concilio Vaticano II, con la afirmación infundada e insostenible de que ha traicionado la Tradición y la ‘verdadera Iglesia’”. Pero la mismo FE, la cual se celebró a diario en el Vaticano II, no puede ser per se un rechazo del Vaticano II. Entonces, ¿de dónde pudo haber sacado el Santo Padre tal idea?

Puede haber venido de la encuesta a los obispos del mundo sobre la FE, aunque los resultados de esa encuesta son secretos. Puede haber venido de quienes rodean al Papa, como su biógrafo Austen Ivereigh, que estaba muy molesto por la “imposición” de la FE en su (antigua) parroquia local. Pero la fuente más probable son los muchos argumentos en contra del Vaticano II, incluso invectivas, en aquellas partes de la Internet católica que promueven la FE. El propio Ivereigh señaló en esa dirección, cuando tuiteó sobre “la retórica incesante anti-papal, anti-Vaticano II que brota de sus blogs y sitios web”.

Hay bastante material, algunos de ellos desagradables, en Internet. Esa encuesta de obispos sobre la FE estaba en marcha el año pasado justo cuando el arzobispo Carlo Maria Viganò lanzó su ataque a gran escala contra el Vaticano II. Viganò encontró eco en el rincón litúrgico tradicional de Internet, y su abrazo sin duda contribuyó a las medidas tomadas por el Papa Francisco. Viganò ha sido una espina clavada en el costado del Santo Padre, pero está en un escondite autoimpuesto. Sus seguidores, muchos de los cuales frecuentan la FE, no lo están y pueden ser penalizados.

Viganò y sus promotores de Internet son locuaces y, hasta cierto punto, influyentes. Sin embargo, hay un gran número de personas que asisten a la FE con bastante independencia de los argumentos que él presenta. Estaban yendo a la FE mucho antes de que él los hiciera [los ataques]. Es probable que muchos no presten atención a la charla en Internet, al igual que el típico feligrés en la FO es felizmente inconsciente de muchas controversias aparentemente turbulentas de la Iglesia.

Sin embargo, el Papa Francisco parece sostener que ir a la FE no se trata solo de ir a misa, sino de expresar un juicio sobre el Vaticano II. El medio de la Misa es el mensaje. Y al Papa Francisco no le gusta lo que ha escuchado.

La importancia que Traditionis Custodes otorga al mundo de Internet lo convierte en una novedad; es la primera intervención litúrgica papal redactada en respuesta a un fenómeno en línea. No será el último, ya que Internet ha cambiado la forma en que nos comunicamos y pensamos. Ahora ha dado forma al gobierno papal de la liturgia y, en consecuencia, al culto de la Iglesia.

La Misa antigua ha sido eliminada por la nueva tecnología. McLuhan no se habría sorprendido.

Raymond J. de Souza es sacerdote de la arquidiócesis de Kingston, Ontario.

Estamos trabajando para Usted. Estos son los idiomas en los cuales próximamente será publicado Traditionis Custodes; no, no en latín


La primera vez que dimos cuenta de la aparición del motu proprio Traditionis Custodes, que abrogó el motu proprio Summorum Pontificum, deplorabamos que solamente hubiera la versión en italiano con una traducción al inglés, posteriormente y transcurridas algunas horas ese mismo día, nos dimos cuenta que una traducción al español fue añadida y ese es el estado en el que hasta el momento se mantienen las cosas. Pero curioseando en el sitio del Vaticano hemos notado que deben estar por salir cuatro traducciones más del motu proprio, eso sí no en latín, por mucho que lo hayan titulado en esa lengua. Las traducciones que vendrán son: Alemán, en donde incluso ya está puesto el título; Portugués; Francés; Árabe.

Monday, July 19, 2021

Obispos costarricenses se pronuncian en conjunto sobre Traditionis Custodes


Siempre es más fácil diluir responsabilidades cuando se actúa en grupo, y esto es lo que hoy han hecho los obispos de Costa Rica al aplicar en forma draconiana el motu proprio Traditionis Custodes. El pasaje sintético, «en adelante no se autoriza el uso del Missale Romanum de 1962 ni de ninguna otra de las expresiones de la liturgia anterior a 1970». Por otra parte, y en una muestra de ignorancia supina, afirman en otro pasaje que en Costa Rica “nunca hemos contado con un grupo de fieles que se «[...] adhirieron y siguen adhiriéndose con mucho amor y afecto a las anteriores formas litúrgicas, que habían impregnado su cultura y su espíritu de manera tan profunda»”, cosa completamente errónea, por no decir falsa, porque, por ejemplo, en el propio sitio de internet de la diócesis de Alajuela aparece un documento de hace dos años en donde se explica las dificultades que existieron para la implementación de Summorum Pontificum, y la creación de una asociación que lleva el mismo nombre, Summorum Pontificum, la celebración de la Misa Tridentina “con el conocimiento del obispo diocesano” y al final se subraya claramente que no abrazan ninguna de las posisiones que ahora, dos años después, Francisco alega lo han llevado a publicar Traditionis Custodes. La nota está firmada por el canciller de la diócesis.

Entonces, ¿el obispo de Alajuela no sabía que en su diócesis existiera esa asociación y que se celebrara con cierta regularidad la Misa Tridentina según las disposiciones del motu proprio Summorum Pontificum?, ¿sabía y no le informó a sus hermanos de la conferencia episcopal, provocando que afirmaran por escrito semejante burrada?

Aquí el documento completo publicado hoy por la Conferencia Episcopal de Costa Rica, el cual llaman “mensaje”.

“Iglesia cerrada”, el efecto contrario de Traditionis Custodes


La siguiente es la traducción al español de Secretum Meum Mihi de un artículo de Matteo Matzuzzi publicado en Il Foglio, Jul-20-2021 (con adaptaciones).

Iglesia cerrada

Caos después del motu proprio. Obispos divididos, tradicionalistas amenazantes. ¿Y el diálogo? No hay

Matteo Matzuzzi


Roma. Si de verdad el objetivo del motu proprio Traditionis custodes era el de favorecer la unidad de la Iglesia, después de tres días se puede afirmar que el resultado es el opuesto. Como era previsible, después de todo. También porque la adhesión al Concilio Vaticano II impuesta por decreto a los sospechosos no puede funcionar. Tres días en los que, legítimamente y según el articulado del motu proprio papal, obispos de todo el globo han comunicado vía Twitter si algo cambiaría o no en sus respectivas diócesis. Así, si los ultraconservadores dejaron en claro de inmediato que en su casa el Summorum Pontificum se mantiene vigente como está y con todos los permisos del caso, el obispo liberal de Mayagüez (Puerto Rico) no solo prohibió inmediatamente las misas en latín sino —dejándose llevar— también ha prohibido casullas, dalmáticas, birretas y todo ese ajuar antiguo por así decirlo que nadie ha soñado consignar a los museos. Ni el Papa. El cardenal Robert Sarah, no precisamente un advenedizo, ya que hasta hace unos meses era prefecto del Culto divino y la disciplina de los sacramentos, tuiteó amenazadoramente que el 7 de julio de 2007 Benedicto XVI había dicho que “lo que para las generaciones anteriores era sagrado, también para nosotros permanece sagrado y grande y no puede ser improvisamente totalmente prohibido o incluso perjudicial”. Entonces, ¿qué hacer? ¿Sigue siendo sagrado o debe quedar relegado a los libros de historia? ¿Qué pueden pensar los pobres fieles? En cualquier caso, lo que deriva no es precisamente la imagen de esa unidad tan invocada por Francisco y por quienes elaboraron materialmente el documento que ciertamente no brilla por el espíritu dialogante. Todo lo contrario. Al desplazarse por las disposiciones previstas, es lícita la pregunta: ¿de verdad se busca la unidad? ¿Por qué motivo se impide a los fieles utilizar las parroquias para el rito previsto por Benedicto XVI, cuando las mismas parroquias también se conceden para eventos que de litúrgicos o espirituales poco o nada tienen que ver, como conciertos, recitales, conferencias, debates e incluso oraciones de algún imán? ¿Y a los que quieran rezar según el rito de Pío V, no? Como era de prever, la galaxia tradicionalista está alborotada, hay quienes invocan una especie de guerra santa contra el Vaticano, quienes juran que se refugiarán con los lefebvrianos de Ecône, quienes se autodenominan mártires y aún quien asegura oraciones por el Pontífice reinante. El problema es, una vez más, el Vaticano II: es cierto que en algunas realidades —especialmente las estadounidenses— sedevacantistas, anticonciliaristas y sectarios se esconden detrás de la pantalla de la misa en vetus ordo. Sin embargo, igualmente cierto es que este no es el caso en todo el mundo. Eran dos los caminos que enfrentaba el Papa: dialogar e intentar arreglar o imponer manu militari una declaración de fidelidad. A diferencia de lo que sucedía en una época, se eligió la segunda vía. Con todo lo que vendrá después. Quizás, lectura alternativa, se ha buscado la claridad. Ya no es momento de negociaciones y vacilaciones: se obedece. Los fieles al rito antiguo son de hecho marginados en nombre de la obra de rescate de sectores no alineados y —en algunos casos— opositores internos a la Iglesia conciliar. Cuesta creer que una disposición como la publicada el viernes devolverá la calma a una Iglesia que abre nuevos frentes un día sí y al siguiente también: el Sínodo alemán, los muros de Estados Unidos, China, los procesos con los cardenales investigados. Faltaba solo la misa en latín.