Wednesday, December 16, 2020

Temor napolitano: No sucedió licuefacción de la sangre de San Jenaro



El día 16 de Diciembre, fiesta del Patrocinio de San Jenaro, es una de las tres ocasiones al año en las que se verifica el milagro de la licuefacción de la sangre del santo. En esta fecha se conmemora la protección del santo sobre la ciudad de Nápoles ante la erupción de su incómodo vecino, el volcán Vesubio, en 1631. En la Catedral de Nápoles se realizaron tres celebraciones principales, a las 9:00, a las 16:30 y a las 18:30 (hora local), durante ninguna de las cuales se pudo constatar el prodigio.

Esta es una traducción de Secretum Meum Mihi de un artículo de Napoli Today, Dic-16-2020.

San Jenaro, ningún milagro. Sepe: “No significa quién sabe qué”

“Es él, nuestro San Jenaro, quien nos ayuda a vivir y testimoniar la fe, aunque la sangre no se licúe”, explicó el arzobispo.


La última misa, la de las 18.30 horas con el cardenal Crescenzio Sepe, luego a las 19.00 horas se retiró el relicario que contiene las reliquias del santo patrono. Fueron los últimos momentos antes de que la esperanza se perdiera definitivamente, el ‘milagro’ de San Jenaro podría repetirse también esta vez.

“Es él, nuestro San Jenaro, quien nos ayuda a vivir y testimoniar la fe, aunque la sangre no se licúe. No significa quién sabe qué”, fueron las palabras del arzobispo. “Estamos unidos en el nombre de San Jenaro —prosiguió el cardenal— participando en este evento tan particular que es nuestra devoción a nuestro santo protector. Continuaremos orando juntos, somos la familia de San Jenaro y él nos bendecirá a cada uno de nosotros y a nuestras familias”.

La falta de licuefacción de la sangre de San Jenaro, en la fecha del 16 de diciembre, no se verificaba desde 2016. El 16 de diciembre es uno de los tres eventos del año en el que los fieles esperan el prodigio, un ‘milagro’ que pende entre la fe y la creencia popular, hasta el punto de ser considerada como un buen augurio si ocurre, o por el contrario una mala señal si no ocurre.

Los hombres de la iglesia, sin embargo, enfatizan que el presagio negativo en el caso de que no se disuelva la sangre no tiene nada que ver con la fe, y es solo un hecho de creencia popular.

El prodigio de la licuefacción de la sangre se repite desde 1631, cuando Nápoles escapó del peligro de una erupción del Vesubio. Según la tradición, el volcán “se detuvo” después de que la estatua de San Jenaro fuera expuesta frente a él. El ‘milagro’, el 16 de diciembre, tiene lugar generalmente en el interior de la Capilla Real del Tesoro de San Jenaro, capilla de la Catedral de Nápoles gestionada por la Diputación de San Jenaro. Este año, sin embargo, debido a la emergencia Covid, se lleva el relicario con la sangre del Santo Patrono al altar mayor de la Catedral.

Como nosotros ocupamos el papel de malpensados, vamos a teorizar que probablemente este ha sido el signo visible con el cual el santo ha recibido el reciente nombramiento del nuevo arzobispo de Nápoles, realizado apenas hace cuatro días.

El arzobispo saliente, el card. Sepe, dice que eso no significa quién sabe qué, el hecho es que licuefacción no hubo.