Thursday, November 05, 2020

La salud de Benedicto, la publicación de su biografía, el trabajo en la prefectura de la Casa Pontificia. Habla Mons. Georg Gänswein

El último número de la revista italiana Oggi trae una entrevista con Mons. Georg Gänswein, prefecto —comisariado— de la Casa Pontificia y secretario particular de Benedicto XVI. La entrevista se basa, en su mayor parte, sobre la reciente aparición de la biografía de Benedicto XVI escrita por Peter Seewald, aunque también hay preguntas coyunturales. Traducción de Secretum Meum Mihi.

Seewald cuenta toda su vida: ¿El Papa Benedicto ha comentado sobre su biografía?

«La leyó en alemán. Estaba previsto que Seewald se la trajera personalmente el pasado abril, en el momento de su publicación en Alemania. Luego, con la emergencia sanitaria debida al Covid-19, no fue posible. Envió el libro a mediados de abril, y el Papa Benedicto XVI lo tuvo en sus manos justo el día de su cumpleaños, el 16. Leyéndolo quedó asombrado y admirado por la capacidad con la que Seewald ha sabido narrar su vida con precisión y claridad, con estilo ensayista-narrador, pero al mismo tiempo de un modo impecable y bien documentado. Quiero subrayar que esta biografía no es un acto de complacencia, encargado “desde arriba”. No se ha dado ninguna directiva. Seewald no pidió la aprobación de Benedicto XVI. Él tuvo plena libertad de escribir».

¿Y para Usted, cuáles son los pasajes más emocionantes del libro?

«He leído la biografía en alemán y ahora he empezado a leerla en italiano y encuentro que la traducción refleja bien el estilo narrativo de Seewald. Uno de los momentos más emocionantes que me devuelve el libro es el de la elección».

A propósito, en el libro dice que Usted no creía que Ratzinger pudiera ser elegido...

«A la muerte de Juan Pablo II pensé que, después de un Papa polaco, era difícil para un Pontífice de origen alemán ascender al solio de Pedro. Hice un razonamiento geopolítico. Luego, hacia el final de los “Novendiales”, esos nueve días de luto que siguen al funeral de un Papa, que incluyen reuniones de todos los cardenales, mañana y tarde en el Aula del Sínodo, y celebraciones eucarísticas vespertinas en la Basílica de San Pedro, me di cuenta de que algo había cambiado. Intuí que Ratzinger podía ser papable. Muchos cardenales, escuchándolo y viéndolo en el papel de decano del Colegio Cardenalicio, habían entendido que él sería el candidato justo, porque no solo representaba la continuidad con Juan Pablo II, de quien había sido un estrecho colaborador durante 24 años, sino que además garantizaba una plenitud de visión de la fe católica».

En el cónclave de 2005 hubo quienes, con el Grupo St. Gallen, fundado por el cardenal Martini, no estaban a favor de la elección de Ratzinger, sino veían papable a Bergoglio...

«De este grupo Ratzinger no sabía nada en el momento de su elección, y yo tampoco. Y no creo que a él ni siquiera le importara. Solo puedo decir que cuando se convirtió en Papa no le dio ninguna importancia a este círculo».

Usted se conmovió leyendo el libro: está toda la vida del Papa Benedicto y un poco también la suya...

«Los pasajes del libro que ocasionan mi conmoción son los de la renuncia. Benedicto XVI me había revelado esta intención suya, bajo el sello pontificio de silencio, ya en septiembre de 2012. En ese entonces nadie sabía nada: sólo muy pocas personas. La revelación de esa elección fue impactante para mí: me confió una decisión tomada, no una reflexión para discutir. Y yo mantuve esa confidencia cerrada en el corazón. Lo sentí como una roca. Al recordar esos momentos todavía siento la emoción del alcance de esa decisión. Me habló en un tono sereno, tranquilo: había enfrentado el tormento en los meses precedentes. Yo en ese periodo había notado un cambio en él, pero pensé que dependía del cansancio debido a los compromisos del ministerio petrino de los últimos meses y al desafío de querer terminar la tercera parte de la obra Jesús de Nazaret. Las fuerzas habían disminuido. Sólo más tarde comprendí la batalla interior que experimentó. Y nunca olvidaré aquella tarde del 28 de febrero de 2013, último día de pontificado de Benedicto XVI, cuando dejamos el Palacio Apostólico. Pensamientos y emociones se mezclaron y lloré».

¿En el libro, descubrió algo que no sabía sobre Ratzinger?

«Descubrí mucho sobre sus años juveniles, cuando era seminarista y estudiante de filosofía y teología en Freising y Munich. Pude confirmar la convicción de que Joseph Ratzinger ya de joven tenía una gran capacidad intelectual, una claridad de pensamiento teológico extraordinario que luego desarrolló y profundizó en los años siguientes, como profesor, obispo y cardenal. Es estupendo encontrar continuidad en el pensamiento del “joven” y del “maduro” teólogo Ratzinger. Aunque algunos lo han calificado de progresista al inicio de su carrera como académico, en la época del Concilio Vaticano II, y luego conservador. Este es un estereotipo inventado, entre amistad y rivalidad, por el teólogo y excolega de Tubinga Hans Küng. En la visión de la fe y de la teología de Ratzinger no hay ruptura. Hay un gran trabajo de profundización».

No hay revelaciones sobre sus amores juveniles...

«Hay preguntas existenciales y una lucha personal, diría inevitable, sobre la decisión correcta al final del camino como seminarista. No hay novias. Durante sus años de seminario y universidad, Joseph Ratzinger se preguntó si el sacerdocio podría ser la opción adecuada para él, si el celibato podría ser un proyecto real para su vida, si la vocación era sincera».

El Papa Benedicto ha escrito un testamento espiritual...

«Es un testamento bastante breve. Más de uno le ha propuesto que lo publique. Pero él dijo que no».

En la biografía se dice que usted tenía el temor que Ratzinger, como Papa emérito, pudiera caer en la soledad, en una especie de depresión...

«Depresión no es la palabra correcta. En los dos primeros meses posteriores a la renuncia, cuando estaba en Castel Gandolfo, antes de regresar al Vaticano, parecía muy cansado y probado. Quizás había que recuperar la fuerza y la energía que había requerido el último período de su pontificado, meses no fáciles. Sin embargo, siempre había estado tranquilo después de la decisión de la renuncia».

En el libro, Seewald también informa una entrevista con el Papa Benedicto. Aquí Ratzinger dice que la verdadera amenaza para la Iglesia, y para el servicio petrino, proviene del poder espiritual del Anticristo, y cita como ejemplos el aborto, la producción de seres humanos en laboratorio, los matrimonios homosexuales. ¿En qué medida difiere esta visión de las palabras de Bergoglio sobre la importancia del reconocimiento las uniones civiles recientemente reportadas en el filme de Evgeny Afineevsky?

«Estoy seguro de que Benedicto XVI repetiría también hoy lo que sostuvo en la entrevista. Yo en cambio no comento lo que no conozco en modo detallado. No he visto la película, no sé qué dijo verdaderamente el Papa Francisco y si sus palabras fueron instrumentalizadas».

Recientemente el Papa Francisco habló de su relación con el Papa Emérito y dijo que para él es «un padre y un hermano». ¿Cuánto tiempo hace que no se ven?

«Me imagino que se verán con ocasión del próximo Consistorio, el 28 de noviembre, para la creación de nuevos cardenales, como es tradición aunque la emergencia Covid-19 trastorne un poco todos los programas. Se vieron en junio pasado, antes de que el Papa Benedicto XVI visitara a su hermano Georg en Regensburg, en Alemania. Benedicto XVI había telefoneado al Papa Francisco comunicándole que quería volver a ver a su hermano porque estaba muy enfermo. El mismo día de la partida, el Papa Francisco tocó el timbre de la puerta del Monasterio Mater Ecclesiae para saludarlo. Llegó sin anunciar, solo. Habló con el Papa Benedicto XVI y le pidió que llevara la Bendición Apostólica a su hermano enfermo. Fue un gesto conmovedor, de gran consuelo y de exquisita sensibilidad humana y fraterna. Recientemente el Papa Francisco también envió al Pontífice Emérito una copia encuadernada en cuero blanco de su última encíclica, Fratelli tutti, con una dedicatoria personal, como siempre hace cuando publica un texto importante. Y el Papa Benedicto también envió una copia de su biografía a Bergoglio».

Por decisión del Papa Francisco, desde el pasado mes de febrero Usted ya no trabaja en la Prefectura de la Casa Pontificia, tras la polémica por la publicación del libro del cardenal Sarah sobre el celibato de los sacerdotes, que también contenía un ensayo del Papa Benedicto. ¿Está previsto un retorno suyo al papel de prefecto?

«Quiero aclarar porque el contenido de su pregunta no es del todo correcto. El Papa Francisco ha decidido, en el marco de una redistribución ordinaria de los compromisos del prefecto de la Casa Pontificia, teniendo también en cuenta mi papel como secretario particular de Benedicto XVI, que debo ocuparme plenamente del Papa Emérito. Desde entonces ya no he desarrollado más servicio en la Prefectura, manteniendo contacto con el regente y los colaboradores. Entre otras cosas, debido a la pandemia, esta decisión del Papa Francisco fue providencial porque así se protege mejor la salud del Papa Emérito».