Friday, November 27, 2020

La herida abierta de la violencia sexual a menores en la iglesia de Irlanda


Artículo de Euronews, Nov-27-2020.

La herida abierta de la violencia sexual a menores en la iglesia de Irlanda

Euronews • 27/11/2020


Irlanda se ha visto sacudida por los escándalos pederastas en la Iglesia desde la década de los noventa. Las disculpas del papa Francisco a sus fieles irlandeses dividieron el país. ¿Las víctimas obtuvieron justicia? ¿Se responsabiliza la Iglesia de sus abusos?

Las víctimas son las que han conseguido que la política vaticana de ocultar al violador y en el mejor de los casos trasladarlo de diócesis quedara al decubierto. Aquí no se trata solo con crímenes sino con emociones y cicatrices emocionales permanentemente abiertas. Es lo que nos encontramos cunaod fuimos a ver una víctima de abusos, Martin Gallagher.

Reconoce la enormidad del daño que sobrellevan las víctimas como él.:"Nuestras vidas no son normales como las de los que no han sufrido abusos. El abuso cambió nuestra actitud ante la vida, cambió nuestra actitud hacia los demás, mentalmente y ha sido una gran carga llevarlo dentro todo este tiempo, pero como víctima de abuso, me alegro de que ahora todo esté a la vista. que todo el mundo lo sepa, todo el mundo lo sabe, y la Iglesia católica lo sabe, y lo supo todo el tiempo, pero ahora no pueden negar que lo saben, lo que han hecho a lo largo de años y años y años de silencio. Y, en lugar de tomar medidas cuando sabían que se estaba produciendo el abuso, podrían haber salvado vidas tras vidas y la tortura para las familias y los niños. Su silencio ha destrozado más vidas de las que se pueda imaginar".

Francisco ha hecho una labor de limpieza con la burocracia vaticana en contra. El papa ha sido claro y duro: “El hecho de que las autoridades eclesiásticas, los obispos, superiores religiosos, sacerdotes y otros no hayan afrontado adecuadamente estos crímenes repugnantes ha suscitado una merecida indignación. Sigue siendo una fuente de dolor y vergüenza para la comunidad católica”.

Una superviviente de las violaciones sacerdotales es Marie Collins, se incorporó a la Comisión Vaticana Pontificia para la Protección de Menores: “Dijo que está haciendo responsables a los obispos, que está destituyendo a los obispos, pero yo le dije que puede que haya eliminado a algunos, pero que les permite renunciar y marcharse. Y nadie sabe que ha sido culpable de nada".

El director de Amnistía Internacional en Irlanda, Colm O’Gorman, fue tambiçen víctima de abusos: "No tienes más que entrar en Google para ver un montón de ejemplos de papas y obispos que dicen "No lo sabíamos". Como el resto de la sociedad, no entendíamos que tales cosas fueran posibles. Lo hicieron, mintieron".

Dublín, agosto de 2018. Por primera vez, el Papa Francisco se disculpa públicamente por las atrocidades cometidas por sacerdotes dentro de la Iglesia católica irlandesa.

Se esperaba a medio millón de fieles; solo fueron 130.000 fueron. Contraste con el millón de personas de hace cuarenta años con la visita de Juan Pablo II.

Irlanda es uno de los países europeos con mayor población católica. La Iglesia está arraigada en la cultura del país pero también en sus lugares de poder. Históricamente, los irlandeses católicos han depositado su confianza y sus opciones políticas en manos de esta institución.

Pero desde 2002, múltiples denuncias e investigaciones han sacado a la luz más de quince mil casos de abusos sexuales cometidos entre los años setenta y noventa.

Los abusos perpetrados por miembros del clero no vienen de ahora. Sin embargo, las disculpas del Papa no llegaron hasta 2018. Demasiado tarde para algunos. Su visita sigue siendo controvertida, ya que muchos irlandeses se sienten traicionados.

Después de los cientos de suicidios que siguieron a los abusos, los que lograron afrontar la vida tras la violencia son conocidos como, “los supervivientes”. Martin Gallagher es uno de ellos. Durante su infancia, fue agredido sexualmente por Eugene Green, un sacerdote de la parroquia de Donegal, en el norte de Irlanda. A su lado, Martin Ridge, inspector de policía jubilado. Fue el primero en escuchar su testimonio.

Gallagher recuerda la situación en la que se encontraban: "Cuando éramos más jóvenes y sufríamos abusos, no teníamos nadie con quien hablar, en quien pudiéramos confiar. Los sacerdotes se reían de nosotros y nos llamaban mentirosos. No podíamos decírselo a nuestros padres, porque tendrían que acudir a los sacerdotes y les tratarían igual. No pudimos denunciar a la policía, porque guardias, sacerdotes y maestros eran todos amigos, estaban juntos, así que estábamos solos. Martin vino aquí y comenzó a investigar a Eugene Green. Eso abrió otra página en nuestra vida, porque liberó mucha presión, ansiedad, depresión, todos esos malos sentimientos que estuvimos reprimiendo durante años. Así que con solo hablar con Martin el primer día, eso me quitó una gran peso de encima: finalmente alguien me iba a ayudar".

En 2008, Martin Ridge publicó Rompiendo el silencio, libro que relata la investigación que realizó sobre las denuncias de abusos de 1960 a 1990 contra el sacerdote Green. Acusa a la iglesia católica de no hacer nada para detener décadas de abuso, incluso si ya se habían presentado múltiples denuncias contra el sacerdote violador.

Ridge está satisfecho de su trabajo: "Me alegré de estar allí para ellos, porque ellos también me educaron y están educando a la sociedad. Todos ellos son expertos porque saben de lo que están hablando. De nuevo, Martin no necesita mi gratitud, pero yo estoy muy agradecido y también el público por gente como Martin".

La historia de Martin no es un caso aislado. Las denuncias de abuso sexual en Irlanda afectan a casi 14.500 niños por delitos cometidos durante varias décadas. En Europa, Irlanda es uno de los países más afectados por este fenómeno, en comparación, Bélgica, Alemania y Francia han registrado solo varios cientos de denuncias desde 2010.

La mayoría de las víctimas han presentado denuncias en Dublín, la mayor diócesis de Irlanda. Entre 1975 y 2004, doce sacerdotes fueron responsables de dos tercios de las denuncias presentadas en la capital. Para luchar contra estas agresiones la diócesis puso en marcha el servicio de protección a la infancia en 2002, junto con una agencia administrada por el estado. Andrew Fagan es su director desde 2010.

Fagan recapitula: "Cuando se supo que los sacerdotes se habían comportado de manera abusiva con los niños, eso se entendió como un problema para el sacerdote, no como un problema para el niño, o para otros niños. Y durante mucho tiempo, es como si la diócesis y las autoridades no hubieran hecho nada al respecto. Sí que hicieron cosas, intentaban trasladar al sacerdote y no estaban centrados en los niños. No le dieron prioridad a la seguridad de los niños. Porque aunque muchas cosas han cambiado, no estoy seguro de que la percepción haya cambiado. Creo que mucha gente todavía piensa que es un poco arriesgado permitir que sus hijos participen en las actividades de la iglesia. Hay muchos padres que han tomado la decisión de distanciarse de la iglesia".

Frank Reburn es sacerdote en la parroquia de Glasnevin, en el norte de Dublín. Pone en práctica las directivas de la diócesis sobre protección a los niños. Y como todos los sacerdotes de Irlanda, se ha sometido a una prueba psicológica antes de encargarse de la parroquia.

Las medidas son extremas: "Si me reúno con los padres y estamos preparando a sus hijos para la confirmación o para la primera comunión, les explicaríamos a los padres que tenemos una política de protección infantil en acción aquí en nuestra parroquia. Ningún adulto está solo con un niño, especialmente aquí, en nuestra propia parroquia, en nuestra sacristía, ningún adulto está solo, cuando los niños están en el local, nos aseguramos de que estén bajo el cuidado de personal aprobado por la policía y que ha sido formado. Además, si tenemos sacerdotes visitantes, si alguien entra en nuestra sacristía, está obligados a registrarse. Y también les pedimos a los padres, a los tutores de los niños que no permitan que sus hijos vayan al baño por su cuenta. que se queden allí, que se queden en el área pública, asegurándose de que su hijo esté bien. Ha sido un capítulo horrible, en la historia de la iglesia y en nuestras vidas, un capítulo realmente horrible. Así estoy emotivamente comprometido además, y haré todo lo que pueda para asegurarme de que ningún niño resulte dañado en esta iglesia".

Si hoy la iglesia pide disculpas, es gracias a las valientes denuncias. Como la de Darren McGavin, de 48 años, superviviente de abuso sexual. Su atacante, Tony Walsh, cumple condena por violar a más de 200 niños en la barriada de Ballyfermot, donde Darren creció en un entorno familiar violento.

La narración de McGavin es la de una agresión continuada emnn aislamiento y soledad total. Si nadie está mçás desarbolado que un niño, aquí podemos ver la descripción práctica de ese desamparo:

"A los 7 años cuando fui a esa escuela, era el párroco, su primer destino como sacerdote. También imitaba a Elvis Presley, por lo que estaba en una cosa llamada El Show de todos los curas, y recorrieron el país actuando en locales, ¡les pagaban!

Entonces, todos decían: ¿No es estupendo? ¿No es genial? ¿No es asombroso? Y luego cuando predicaba desde el púlpito de su señor Jesucristo: “Jesús es mi amigo, te voy a salvar”. Vino a casa habló con mis padres: desveló el sucio secreto. «Ahora sé que le estás pegando a ese niño y a tu mujer». Así que ahora mis padres, eran vulnerables al cura porque conocía su sucio secreto. Entonces, el sacerdote propuso: “saco a tu hijo de este ambiente, porque lo has dañado, se está portando mal, y lo estás golpeando, no sabes cómo tratar con él. Si viene conmigo, puedo enseñarle a amar y servir en las misas matutinas, y lo llevaremos a lugares encantadores, le quitaremos un poco de presión.

Para una madre de cinco niños que se están volviendo locos, con un marido que rara vez estaba en casa y cuando estaba, la pegaba, eso fue algo genial: mi hijo está a salvo. ¿Y si le dijera que un niño estaba atado a una mesita, atado con las manos a los tobillos y notó una vela encendida, una delgada, pero pensó que era una vela encendida? Y mientras me decía que ardería en el infierno por toda la eternidad, fui violado con una vela encendida"
.

A los doce años, Darren se da cuenta mientras ve un documental sobre pederastia, de que su relación con el párroco no tiene de nada normal. A partir de ese día, empezó a ver a un psiquiatra infantil, con un solo miedo: que el juez no le creyera durante el juicio.

McGavin,recuerda como fue el proceso: "La psiquiatra infantil- me dio la muñeca y me dijo: «¿Puedes mostrarme lo que pasó? »Y yo dije « ¿Quieres que meta mi polla y mi pene dentro de la muñeca que tienes delante? » Ella dijo:« ¿Qué? » Y yo dije:« Bueno, me has dicho que te lo muestre, ¿así que quieres que rompa la muñeca y la monte? Me dijo" No, solo enséñamelo" Le dije: No entiendo, tendría que hacerlo, pero me dice que esta mal. ¿Por qué quiere que haga algo malo? No lo entiendo. Entonces dijeron: «Eso tiene sentido, no nos habíamos encontrado con esto antes». Entonces dije: ¿Qué tal si me preguntan qué pasó? Entonces, cuando preguntaba, tenía que seguir preguntando. Y yo con 12 años ofreciéndoles un pañuelo y preguntándoles si estaban bien porque los acababa de traumatizar. Para mí era normal, porque estaba acostumbrado".

Hoy es terapeuta y puede ayudar a otras víctimas de abuso, siendo él mismo un superviviente a cinco intentos de suicidio. Darren es parte de ese diez por ciento de las víctimas que han denunciado su caso a las autoridades.

En 2014, en una entrevista para el diario italiano La Republica, el número de sacerdotes pedófilos evaluados por el Papa Francisco fue del 2%, incluidos obispos y cardenales. Sin embargo, en la investigación realizada por Spotlight en Boston, Richard Sipe, psiquiatra y sacerdote retirado, estimó que la cifra era mayor, un 6%. Según Sipe, un pederasta dentro de la Iglesia abusa de 250 víctimas en su vida. Extrapolado a Irlanda, representa 280 sacerdotes pederastas y 70.000 víctimas. Para todo el continente europeo, unos 11.200 sacerdotes que habrían abusado de más dos millones ochocientas mil víctimas.

La amplitud del escándalo habría empujado a la iglesia a encubrir los abusos. Colm O’Gorman, superviviente y director de Amnistía Internacional Irlanda, lucha todos los días por la reparación de los daños causados: "Quedó al descubierto como se comportó la Iglesia, la hipocresía y la corrupción en el corazón de la iglesia, y eso llevó a la gente en Irlanda a rechazar la autoridad moral de la iglesia. Condujo al fin del dominio político de la iglesia aquí en Irlanda. Durante décadas el Vaticano nos llamó mentirosos, dijeron que estábamos diciendo mentiras, que éramos fantasiosos, que esa era una agenda anticatólica, que no había ningún encubrimiento. Entonces, ¿ahora el Papa dice que hubo un encubrimiento y se supone que debemos pensar que es genial por reconocer la verdad? Eso es lo mínimo".

Marie Collins también es una superviviente a la violación de sacerdotes. Muy activa en la prevención de abusos y pornografía infantil en Internet, Collins fue uno de los símbolos de la comisión para la protección de menores en 2014 del Papa Francisco, para luchar contra el abuso sexual. Dimitió en 2017, cansada de la resistencia del Vaticano.

Su balance final es malo: "La comisión estaba formada por expertos ajenos a la iglesia, expertos en protección infantil de todas las áreas reunidos para asesorar al Papa y aportar conocimientos de fuera de la iglesia. Y estuve porque si la iglesia era sincera al querer cambiar, pensé que debería trabajar para ayudar. Pero descubrí después de un par de años que había mucha resistencia al cambio en el Vaticano. Estaban socavando el trabajo de la comisión. Se resistían al trabajo de la comisión. Y realmente estábamos haciendo recomendaciones, el Papa las aprobaba y no se estaban aplicando. Así que fue una pérdida de tiempo. La burocracia vaticana, nos veía como gente ajena que venían a interferir. Realmente se ignoró la importancia de la protección infantil, era algo político".

La reciente decisión del Papa Francisco, de levantar el secreto pontificio sobre las denuncias de pederastia, muestra un deseo de transparencia dentro del Vaticano. A partir de ahora, las denuncias y testimonios sobre abusos sexuales en los archivos de la Santa Sede, podrán ser juzgadas por la justicia civil. La iglesia se ve obligada a responder a las expectativas de la sociedad.

En 2015, los irlandeses aprobaron el matrimonio homosexual mediante referéndum. Luego, en 2018, el país revocó la octava enmienda de su constitución, para permitir el derecho al aborto.

Dado que casi el 80% de la población irlandesa es católica, son las mismas personas las que votaron por estas dos reformas situadas en los lados opuestos de las directivas de la Iglesia. Los números resaltan una paradoja: la sociedad irlandesa sigue siendo culturalmente católica, pero alejándose de la iglesia como institución.

Esta tendencia se puede ver en toda Europa, el único continente donde la población católica ha disminuido antes de comenzar a estancarse en los últimos años.

Después de 20 años, Irlanda intenta curar sus heridas y mejorar la seguridad de los niños. El país entendió que la Iglesia no arreglaría nada por sí misma. Una lección importante, ya que otras naciones van por detrás, están en la etapa de denuncia, como en Australia, Francia, Polonia o Estados Unidos, donde las víctimas de abuso sexual dentro de la Iglesia apenas empiezan a ser escuchadas.

Todas estas voces demuestran la amplitud del fenómeno, y sobre todo la respuesta demasiado frecuente de la Iglesia: el silencio o peor aún, la complicidad como prueban las recientes revelaciones en el caso McCarrick, arzobispo estadounidense promovido por Juan Pablo II, a pesar de las acusaciones de abuso sexual que pesaban sobre él. Habría que esperar a 2019 para que McCarrick fuera expulsado del sacerdocio. Ahora las víctimas acuden a la justicia ordinaria con la esperanza de ser escuchadas.