Thursday, June 18, 2020

Cuando la Misa adquirió la categoría de actividad clandestina


En otra ocasión referimos el día, por allá a comienzos de los 90, en que conocimos un sacerdote misionero en China, quien recontaba cómo era la vida de los católicos en esas tierras, hablamos de los verdaderos católicos, por si no es tan obvio, no los de la Asociación Patriótica. Por ejemplo, para asistir a la Misa dominical, corrían el voz a voz del sitio en donde se celebraría la Misa, generalmente en la madrugada, tipo 3:00 AM, las personas salían el Sábado en la noche y se iban al lugar de reunión a pie, para no generar sospechas si utilizaban otro medio de transporte, llegaban al sitio prefijado, celebraban la Misa y se devolvían a casa de la misma manera.

Recordamos eso una vez que leímos una pequeña nota en el británico —y anticatólico— periódico The Guardian, Jun-18-2020, pág 31 (en la imágen, click para ampliar), en el que describen cómo en varias partes de México, con ocasión del encierro por la pandemia, las Misas se han venido celebrando de forma parecida a la arriba descrita, es decir, adquirieron la categoría de clandestinas. Así como lo leen, la Misa es clandestina. ¡Qué pesar! Bueno, la Iglesia en México tiene bastante experiencia histórica con respecto a las prohibiciones, con lo que se infiere que con la actual no tendrían problema en sortear las adversas circunstancias.

— ¿Y nuestros obispos?
— Bien, gracias.

Felicitaciones a estos valientes católicos mexicanos, empezando por los sacerdotes, y quiera Dios que los demás aprendamos de ellos, lo vamos a necesitar más adelante en el tiempo.