Wednesday, May 20, 2020

Se Reanudan las Misas Públicas en Italia, pero no sin Controversia


Esta es una traducción de Secretum Meum Mihi de una entrada de May-18-2020, del blog de Edward Pentin, en la cual se aborda la controversia surgida una vez que se han reanudado en Italia las Misas con participación de los fieles, en especial por la arbitraria imposición de la Comunión en la mano.

Se Reanudan las Misas Públicas en Italia, pero no sin Controversia

La cabeza de los obispos de Italia y el primer ministro italiano firmaron un protocolo conjunto el 7 de Mayo que permite que se reanuden las Misas públicas.

Edward Pentin

ROMA —
Muchos de los fieles de Italia acogieron con beneplácito la reanudación de las Misas públicas en Roma y el resto de Italia hoy, dos meses después de que se suspendieran las celebraciones públicas de la Eucaristía en todo el país debido al coronavirus.

Pero algunos católicos continúan teniendo fuertes reservas sobre las restricciones para la “Fase 2” del encierro de la Covid-19, mientras que otros han acusado a los obispos de Italia de usar la pandemia como una excusa para “desmantelar la liturgia”.

En muchas de las basílicas más grandes, como la de San Pedro o el Duomo de Milán, los fieles fueron sometidos a pruebas térmicas antes de ingresar. Se permite el ingreso de un número limitado a una iglesia dependiendo de su tamaño, las máscaras son obligatorias y se aconseja el distanciamiento social a través de carteles en los bancos. Para garantizar que no se exceda la cuota del número de fieles, se ponen a disposición reservas en línea.

“Es real, estoy feliz, incluso emocionada”, dijo Sonia Mauro mientras asistía a Misa en el Duomo de Milán. “Extrañé la Eucaristía a pesar de que la seguí en la televisión”, dijo al periódico de los obispos italianos Avvenire. “También es necesario sentirse Iglesia físicamente”.

El 7 de mayo, la cabeza de la conferencia de obispos de Italia, el cardenal Gualtiero Bassetti, y el primer ministro italiano Giuseppe Conte firmaron un protocolo conjunto que permite que se reanuden las misas públicas. Entre las estipulaciones del decreto se encuentra que los sacerdotes y los ministros extraordinarios de la Comunión distribuyan la Sagrada Comunión con máscaras y guantes desechables.

El artículo 3.4 del protocolo, firmado después de largas conversaciones con el gobierno, establece:

“La distribución de la comunión se llevará a cabo después de que el celebrante y el posible ministro extraordinario se hayan encargado de la higiene de sus manos y de usar guantes desechables; la misma persona, con la máscara puesta, cuidando de cubrirse la nariz y la boca y manteniendo una distancia de seguridad adecuada, se ocupa de ofrecer la hostia sin entrar en contacto con las manos de los fieles”.

“¿Las máscaras y los guantes? Casi no te das cuenta”, dijo Mauro. “Después de unos minutos desaparecen de tu mente, ya no lo notas”.

Pero la visión de los sacerdotes que distribuían la Sagrada Comunión con guantes y máscaras desechables causó cierta consternación en las redes sociales y en otros lugares. Unos pocos lo apoyaron, dando la bienvenida a las nuevas medidas como “maravillosas” y agregando que era “tan bueno recibir los sacramentos mientras se garantizaban protecciones para la vida”.

Pero otros se han opuesto firmemente. “¡Qué triste!” comentó uno. “Esto es una falta total de respeto y desconfianza en Nuestro Señor”, dijo otro. Otros escribieron para recordarle a la Iglesia en Italia que la “Eucaristía es Dios” y que es “¡una visión tan espantosa! Que Dios nos perdone”.

Simona, ciudadana de Roma, expresó su desaprobación y preguntó por qué la regla se aplica para recibir la hostia, pero “la misma regla no se aplica en las tiendas de comestibles o en la pasticcerie [pastelería]”. Se hicieron argumentos similares sobre la suspensión de Misas públicas, mientras que se permitió que los supermercados estuvieran abiertos durante todo el cierre.

Ella le dijo a National Catholic Register que probablemente era porque estaban “pensando en las precauciones que los médicos toman debido a su contacto con los cuerpos”. Pero aplicadas aquí, ella dijo que “tal precaución niega efectivamente la sacralidad de la Eucaristía, niega su Cuerpo y Sangre”.

Sacerdotes en Roma han dicho en privado que están muy descontentos con la regla de los guantes desechables, pero les preocupa ir en contra de ella por temor a las sanciones de la policía. De particular preocupación es lo que sucede con los guantes desechables después de haber tocado al Señor en la Sagrada Hostia.

Los obispos italianos también sugieren que se usen pinzas, pero una posible alternativa y, posiblemente, una sugerencia más aceptable que se está proponiendo es cortar en tiras hostias grandes preconsagradas en lugar de distribuir los habituales hostias en forma de disco, y hacer que el comulgante reciba la Comunión en el lengua. Esto evitaría que tanto el ministro de la Comunión entrara en contacto con el comulgante, como evitaría que el comulgante tenga que tocarse las manos o la boca y la cara.

La comunión en la mano está volviendo a la discusión después de que se planteó al principio durante la pandemia como una posible solución para evitar el contagio.

Andrea Zambrano, periodista del diario católico en línea La Nuova Bussola Quotidiana, dijo que la evidencia sugiere que la pandemia se está utilizando como “excusa para desmantelar la liturgia”, comenzando con la “prohibición de la comunión en la lengua”, que dijo no estaba en el protocolo conjunto con el gobierno pero que los obispos italianos “agregaron más tarde” en cada decreto episcopal para las diócesis individuales. La noticia se informó por primera vez en el sitio web MiL - Messainlatino.

El sitio web explicó que los ortodoxos, en sus protocolos firmados con el gobierno el 15 de mayo, se aseguraron de que pudieran recibir la Comunión como antes, siempre y cuando tomaran precauciones para no entrar en contacto con los fieles.

El protocolo relevante, Artículo 2.4, es casi idéntico al Artículo 3.4 para la Iglesia Católica, pero sin ninguna mención de entrar en contacto con las “manos” de los fieles. Simplemente establece que el ministro debe “cuidar de ofrecer la Eucaristía al final de la Divina Liturgia sin entrar en contacto con los fieles”.

Lo mismo se aplica a los protocolos de los Luteranos y los Metodistas, pero a los ortodoxos se les permite continuar recibiendo la Sagrada Comunión a su manera y en la lengua, algunos también de una cuchara común.

Según Avvenire, los comulgantes ahora deben recibir la hostia consagrada “exclusivamente en las manos” y tampoco deben decir la palabra “Amén” después de haber recibido la Eucaristía. Otros informes en otras publicaciones católicas italianas junto con diócesis en todo el país también insisten en la comunión en la mano, incluida la arquidiócesis metropolitana de Milán.

“Uno ve que para ciertas confesiones, la Comunión en la lengua no conlleva ningún riesgo de contagio”, escribió Zambrano sardónicamente. “O tal vez uno ve que ciertas confesiones no son, para usar otra palabra mágica en estos días, responsables”.

La Comunión en la mano ha sido el foco de un debate apasionado y de larga data dentro de la Iglesia, con la preocupación de que sea un acto de irreverencia a la presencia real de Cristo en la Eucaristía. El problema llegó a un punto crítico en Marzo cuando los obispos comenzaron a insistir en recibirla en la mano para evitar el contagio, a pesar de que los estudios mostraron que la Comunión en la lengua no presentaba un mayor riesgo si se realizaba correctamente.

En comentarios a National Catholic Register, el portavoz de la conferencia de obispos italianos, Vincenzo Corrado, dijo que el protocolo del 7 de mayo “no especifica una forma de recibir la Eucaristía, sino más bien una preocupación ‘de no entrar en contacto con las manos de los fieles’”.

Después de recitar ayer la Regina Caeli, el Papa Francisco dijo por segunda vez en menos de dos semanas que los fieles deberían aceptar los protocolos. “Por favor, sigamos con las reglas, las prescripciones que nos dan, para salvaguardar la salud de todos y de las personas”, dijo en comentarios fuera del guión preparado con antelación.