Sunday, March 01, 2020

Card. Zen responde al card. Re vía una carta abierta

El card. Joseph Zen ha publicado en su blog una carta abierta con la cual responde la carta del Card. Re, ayer conocida. Esta es una traducción de Secretum Meum Mihi de dicha respuesta (con algunas adaptaciones)

A S.E. Rev.ma el Sr. Card. G.B. Re
Decano del Colegio Cardenalicio

Sr. Cardenal

Permítaseme usar el medio de una carta abierta para una comunicación más oportuna.

Por vía indirecta he podido ver su carta del 26 de Febrero la cual (Prot. N. 1/2020) también tiene el honor de haber inaugurado su alto oficio como Decano del Colegio Cardenalicio.

Admiro su coraje al aventurarse en cuestiones que también Usted reconoce ser “complejos”, poniendo en riesgo el prestigio de su honorable oficio recién inaugurado. Pero se sabe que hoy hay un vice-papa que logra dar coraje a todos los servidores de la Santa Sede.

Vengamos a la carta.

1. Para aclarar la visión de Juan Pablo II y de Benedicto XVI respecto al comunismo me basta ahora referirme a la pág. 161-162 del libro “últimas conversaciones” (el Papa Benedicto XVI me envió una copia con la dedicatoria “en comunión de oración y pensamiento”).

La pregunta del periodista Peter Seewald: “¿Acompañó Ud. activamente la Ostpolitik del papa (Juan Pablo II), su política para Europa Oriental?”

Benedicto respondió: Hablábamos al respecto. Estaba claro que la política de Casaroli [P. S.: el cardenal Agostino Casaroli era tenido por el arquitecto de la Ostpolitik del Vaticano en tiempos de 150 Juan XXIII y Pablo VI; bajo Juan Pablo II fue cardenal secretario de Estado desde 1979
hasta 1990], por muy bien intencionada que fuera, había fracasado. La nueva línea de Juan Pablo II brotaba de su propia experiencia viva, del contacto con estos poderes y fuerzas. A la sazón no cabía esperar, por supuesto, que estos regímenes colapsaran pronto. Pero se tenía claro que, en vez de intentar conciliarse con ellos mediante compromisos, había que hacerles frente con firmeza. Esa era la idea fundamental de Juan Pablo II, que yo compartía”.

2. Para probar que el acuerdo firmado ya había sido aprobado por Benedicto XVI, basta mostrarme el texto firmado, que hasta hoy no se me ha concedido ver, y la evidencia del archivo, que Usted ha podido verificar. Solo queda por explicar por qué entonces no se firmó.

3. El cambio “epocal” del significado de la palabra “independencia”, me temo existe solo en la cabeza del eminentísimo Secretario de Estado, tal vez inducido por una traducción errada del chino hecha por el joven minutante de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, casi monoculus rex en Regno Caecorum, quien también fue corresponsable de al menos 10 errores en la traducción de la carta de 2007 del Papa Benedicto.

Sin embargo, dada la inteligencia del Eminentísimo, me es difícil creer que ha sido engañado, es más probable que haya querido “dejarse engañar”.

4. No entiendo la última parte de tu carta, por lo menos confusa. Los hechos están ahí. Tengo evidencia de que Parolin manipula al Santo Padre, el cual siempre me manifiesta mucho afecto, pero no responde mis preguntas. Frente a las tomas de posiciones de la Santa Sede que no alcanzo a entender, a todos los hermanos desolados que se vuelven hacia mí les digo que no critiquen a los que siguen aquellas disposiciones. Sin embargo, dado que en las disposiciones aún se deja libertad a quienes tienen una objeción de conciencia, les animo a retirarse al estado de las catacumbas, sin oponerse a ninguna injusticia, de lo contrario terminarían perdiendo más.

¿En qué me he equivocado?

5. Estoy al ciento por ciento de acuerdo con la invitación a orar.

Recuerdo que recientemente la Santa Sede también recomendó la invocación a la Virgen “Sub tuum praesidium” y la del Arcángel San Miguel.

Obviamente existe el “Oremus pro Pontifice” que concluye con “et non tradat eum in animam inimicorum ejus”.

Les deseo momentos más felices en su largo servicio como Decano del Colegio Cardenalicio.

oblig, mo
Card. Zen

Primer Domingo de Cuaresma

Del Evangelio según Mateo (4, 8-10)

El diablo lo llevó luego a una montaña muy alta; desde allí le hizo ver todos los reinos del mundo con todo su esplendor, y le dijo: “Te daré todo esto, si te postras para adorarme”.

Jesús respondió: Retírate, Satanás, porque está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto”.