Tuesday, November 05, 2019

Video: Sacerdote de Arquidiócesis de México, México, quema réplicas de la pachamama en acto de desagravio por actos idolátricos realizados en el Sínodo para la Amazonía. Bonus: Columna firmada por el sacerdote

Esta es una información de Aciprensa, Nov-04-2019. Destacamos que en este artículo se consignan declaraciones del propio protagonista obtenidas por la propia agencia.

Sacerdote quema réplicas de polémica imagen de la “Pachamama” en México [VIDEO]

POR DAVID RAMOS | ACI Prensa

El P. Hugo Valdemar, canónigo penitenciario de la Arquidiócesis Primada de México, quemó réplicas de papel de la polémica imagen de la “Pachamama”, que acompañó diversas actividades en torno al Sínodo de la Amazonía en octubre de este año.

El sacerdote realizó lo que considera un acto de desagravio este 3 de noviembre junto a un grupo de fieles, en el templo a su cargo en el centro de Ciudad de México.

Diversas estatuas que luego fueron identificadas por el Papa Francisco como de la “Pachamama”, divinidad de la región andina de Sudamérica, fueron el centro de la polémica durante el Sínodo de la Amazonía celebrado en el Vaticano del 6 al 27 de octubre.

Las imágenes, que muestran a una mujer embarazada desnuda, fueron consideradas por algunos como “Nuestra Señora de la Amazonía”, mientras que otros las señalaron como representaciones de la “madre tierra”.

Paolo Ruffini, prefecto del Dicasterio para la Comunicación del Vaticano, dijo en conferencia de prensa que “la imagen representaba la vida, la fragilidad y la madre tierra”.

Las estatuas fueron usadas en diversas actividades realizadas durante el Sínodo, en espacios como los Jardines Vaticanos, la Plaza de San Pedro y la iglesia Santa María en Traspontina, en Roma.

Dos hombres no identificados robaron las estatuas guardadas en la iglesia Santa María en Traspontina y las arrojaron al río Tíber, en Roma. Las imágenes fueron recuperadas por las autoridades locales.

En diálogo con ACI Prensa, el P. Valdemar, que fue director de Comunicación de la Arquidiócesis de México por 15 años, durante el gobierno pastoral del Cardenal Norberto Rivera, señaló que la ceremonia de desagravio la presidió “en la Rectoría de Nuestra Señora de Guadalupe Reina de la Paz, una pequeña iglesia del centro histórico de la Ciudad de México donde, por cierto, vivió el beato y mártir mexicano Miguel Agustín Pro”.

La razón para esta ceremonia, explicó, fue que “durante las semanas anteriores en las que se llevó a cabo el Sínodo del Amazonas, muchas personas estaban escandalizadas, enojadas y heridas por los sacrilegios cometidos en Roma”.

“Me pedían que hiciéramos algo, que no podíamos estar indiferentes, que el agravio a Dios y a su Madre Santísima eran intolerables”, dijo.

“Y leyendo la estupenda carta del gran y valiente obispo (Athanasius) Schneider, decidí tomar la oración de desagravio que propuso y además añadir 10 deprecaciones para pedir perdón a Dios por iguales ofensas hechas a la santidad divina con la adoración blasfema de las Pachamamas”.

El P. Valdemar precisó que si las estatuas de la Pachamama hubieran sido llevadas al Vaticano para “una exposición o un museo, nadie se hubiera quejado. Pero no, lo que hicieron fueron varios actos idolátricos de adoración, profanaron la tumba de San Pedro y la iglesia Santa María en Traspontina, y eso los católicos no lo podemos tolerar”.

Tolerar estos actos, añadió, “sería pecado grave y una cobardía inadmisible”.

“Si los partidarios de la teología india quieren respeto, pues muy bien, que empiecen respetando la fe católica, los templos sagrados, dejen de hacer sincretismos diabólicos y dejaremos en paz sus ídolos”, señaló.

Para el P. Valdemar, “al que pide respeto igual se le exige respeto. Ahora bien, si quieren hacer una iglesia diversa pues entonces que hagan sus templos y entronicen a la Pachamama, pero no en nuestros templos porque eso es abominable”.

“Y para ser más claro aún: al demonio y sus ídolos no se les respeta”.

En la oración que se rezó al quemar las imágenes en Ciudad de México se hizo mención a una oración publicada por la Fondazione Missio, de la Conferencia Episcopal Italiana, dedicada a la Pachamama, pidiéndole que coma y beba “de esta ofrenda” y sea una “buena madre”.

También se hace referencia a un canto realizado en la Catedral de Lima (Perú) dedicado a la “madre tierra, Pachamama”.

El sacerdote mexicano explicó que el acto de desagravio se realizó “en dos partes. Primero, al interior del templo se hizo la oración de desagravio y después fuimos en procesión penitencialmente afuera del templo”.

Una vez fuera de la iglesia, dijo, “hicimos diez peticiones de perdón, una por cada ofensa hecha a la santidad de Dios, al principio, en medio y al final de la oración se hizo la quema del anticristo que es la Pachamama, la arrojamos al fuego que es signo del infierno que es el lugar a donde pertenece”.

Como nos interesa saber cuál es el pensamiento del P. Valdemar, de su propia pluma incluimos el texto de una columna suya, llamada “entre el cielo y la tierra”, publicada en el periódico ContraRéplica, Nov-04-2019, pág. 10 (imágen izquierda inferior, click para ampliar), es decir, un día después de realizado el acto de desagravio.

La iglesia del escándalo y la división

HUGO VALDEMAR


El pasado 27 de octubre, dio fin el Sínodo de la Amazonia, reunión en la que participaron el Papa, cardenales, obispos, religiosos, religiosas y laicos. No pasará a la historia por sus aportes pastorales a la evangelización de esa zona, mayoritariamente protestante a causa del abandono de una verdadera misión y evangelización, por una labor más bien social, que sigue siendo un laboratorio de la peste de la teología de la liberación, que lo único de lo que ha liberado a los nativos es de la fe católica, dejando a esos pobres pueblos en la esclavitud de la marginación social, la ignorancia, la superstición y el colonialismo europeo de una ideología que obedece a la implantación del diabólico Nuevo Orden Mundial.

Fue el Sínodo del escándalo por los ritos idolátricos que se llevaron a cabo en esta reunión, empezando la víspera en los jardines del Vaticano con un acto chamánico de adoración a la ídola andina la Pachamama, o Madre Tierra, un acto abominable de adoración al demonio en el que, para escándalo de los fieles, frente al mismo Papa, se arrodilló un grupo de personas, incluido un fraile franciscano, y varias religiosas, para postrase rostro en tierra y adorar las imágenes de los ídolos. El Papa como custodio de la fe jamás debió permitir un acto semejante, debió darse la vuelta y marcharse, o como Jesús, con los mercaderes del templo, encendido en una santa ira, los debió echar del Vaticano.

Por si eso fuera poco, al día siguiente, profanaron la tumba de San Pedro cuando en la misma basílica y frente al Papa repitieron sus ritos fetichistas, procesionaron a la sala sinodal, como si se tratara de la Santísima Virgen, a las ídolas, y otros amuletos, cargada la balsa maldita incluso por obispos. Pero los sacrilegios no pararon ahí, las ídolas fueron llevadas a una iglesia romana dedicada a la Virgen María, para recibir culto los días que duró el sínodo, con ritos paganos y velas encendidas. Unos valientes católicos, al más puro estilo profético y de grandes santos evangelizadores, secuestraron las ídolas demoniacas y las arrojaron al río Tíbet. El Papa pidió disculpas por este valiente acto lo que debió más bien felicitar, y animar a los católicos a combatir toda idolatría y superstición que es abominable a los ojos de Dios.

Es el sínodo de la división porque además de estos actos diabólicos, los padres sinodales en su mayoría propusieron 3 graves aberraciones que divide a los católicos y que esperamos y rezamos porque el Papa no ceda a semejante barbaridad en la publicación de la exhortación apostólica post sinodal, a saber: la ordenación de hombres casados, la ordenación de mujeres como diaconisas y la aprobación de ritos propios para la Amazonia que, seguramente, así como vimos las cosas en Roma, implantarán el panteísmo y el satanismo, escondido en los ídolos y tradiciones supersticiosas llenas del pensamiento mágico contrario a la fe y la razón.


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