Sunday, July 07, 2019

Card. Müller habla sobre el Instrumetum Laboris del Sínodo para la Amazonía, el “proceso sinodal vinculante” en Alemania, por qué escribió su “manifiesto de Fe”, la carta de Francisco a la Iglesia alemana, etc.


Esta es una entrevista concedida por el card. Gerhard Ludwig Müller, anterior prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, a National Catholic Register y publicada en Jul-05-2019. Traducción de Secretum Meum Mihi (con algunas adaptaciones).

Cardenal Gerhard Muller: ‘La verdadera Reforma de la Iglesia es Sobre su Renovación en Cristo’

En una amplia entrevista que discute el sínodo Pan-Amazónico y la Iglesia en su país natal, Alemania, el cardenal dice que el cristianismo occidental está experimentando una crisis de fe y liderazgo espiritual.

Edward Pentin


El pensamiento detrás del tan debatido documento de trabajo para el Sínodo de los Obispos para la Región Panamazónica es una “proyección” del pensamiento teológico europeo que no está de acuerdo con la teología católica y necesita ser corregido “de una manera más católica”, dijo el cardenal Gerhard Müller.

En comentarios a National Catholic Register por transmitirse en EWTN Polonia, el prefecto emérito de la Congregación para la Doctrina de la Fe también dijo que el celibato sacerdotal no puede ser cambiado (algunos de los involucrados en la organización del sínodo desean ordenar hombres casados en la región del Amazonas) “como si fuera solo una disciplina externa, en tanto está profundamente conectada con la espiritualidad del sacerdocio”.

Además, el cardenal alemán ve una “conexión” obvia entre la agenda del sínodo del 6 al 27 de Octubre y el “camino sinodal” propuesto por algunos obispos alemanes como un medio para modificar la enseñanza de la Iglesia sobre la moral sexual. También analiza la reciente carta del Papa Francisco a los obispos alemanes, por qué escribió su “Manifiesto de fe” en Febrero y por qué las enseñanzas del Papa San Juan Pablo II parecen recibir menos atención durante este pontificado.

Su Eminencia, ¿cuáles son sus puntos de vista sobre el instrumentum laboris para el sínodo Pan-Amazónico?

Es solo un documento de trabajo, no es un documento del magisterio de la Iglesia, y todos son libres de opinar sobre la calidad de la preparación de este documento. Creo que no hay un gran horizonte teológico detrás de él. Ha sido escrito principalmente por un grupo de descendientes de alemanes y no por personas que viven allí. Tiene una perspectiva muy europea, y creo que es más una proyección del pensamiento teológico europeo sobre la gente de la región amazónica porque escuchamos todas estas ideas hace 30 años.

No todas las ideas concuerdan con elementos básicos de la teología católica, especialmente la concepción de religión. Tenemos la concepción de una fe revelada, realizada históricamente en la Encarnación de la Palabra del Padre en Jesucristo, infundida por el Espíritu Santo. Pero la Iglesia Católica no es una religión como una relación natural con la trascendencia. No podemos entender a la Iglesia católica solo en el marco de un concepto de religión. Las religiones son hechas por el hombre, son impresiones, medios, ritos de deseos antropológicos y de pensamiento sobre el mundo, sino que nuestra fe se basa en la revelación de Dios en el Antiguo y Nuevo Testamento, en Jesucristo. Por lo tanto, tenemos que corregir este pensamiento en este documento de una manera más católica.

Los críticos han dicho que este documento toma su punto de partida de las pruebas y sufrimientos de las personas de la Amazonía y no de la Revelación y de Cristo mismo.

Puede comenzar con el sufrimiento de la gente, pero este no es el punto de partida de la fe católica. Comenzamos con el bautismo y confesamos nuestra fe en Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Cristo mismo vino al mundo, y su cruz asume todo el sufrimiento del mundo. Pero es otra cosa comenzar con la gente y luego relativizar la revelación solo como una expresión de la cultura europea. Eso es absolutamente erróneo.

También hay un enfoque en la teología que algunos críticos creen que es básicamente un “reciclaje cultural de la teología de la liberación”. ¿Está de acuerdo en que este documento posiblemente represente un impulso para pasar la teología de la liberación por la puerta de atrás?

La teología de la liberación es un concepto amplio, pero la libertad es el elemento básico de nuestra fe porque somos salvos, hemos sido liberados del pecado por Jesucristo, liberados de la distancia de Dios. Esta [libertad] también contiene la curación de elementos y dimensiones mundanas, pero no podemos convertir el enfoque de Cristo y su cruz y su toma de todo el sufrimiento y los pecados del mundo en un enfoque inmanente, porque entonces, al final, relativizamos la Revelación como solamente una expresión de la cultura greco-romana. Es el enfoque equivocado.

La teología de la liberación es una teología católica que comienza con la Revelación, que comienza en las Sagradas Escrituras, en la Tradición, en la vida magisterial de la Iglesia, y no podemos poner énfasis en una nueva hermenéutica que es ajena a la fe católica.

Entonces, ¿usted podría argumentar que la teología de la liberación per se está bien, pero que puede ser usada en maneras no ortodoxas diferentes?

Puede entenderse como cristianos que asumen la responsabilidad por la sociedad, el desarrollo integral. No solo estamos interesados en el mundo, sino en el centro de la Revelación, que es la comunión con Dios, comenzando en esta vida, y también el resplandor de las buenas obras que Dios hizo para nosotros.

Pero no podemos convertir el Cristianismo, la Iglesia, para ser una ONG solo para un desarrollo mundano, por lo que ese desarrollo inmanente es el centro de nuestra fe. Nuestra fe está en relación con el Dios Trino y personal.

¿Cree que este documento conduce a una perspectiva más inmanente (que lo divino se manifiesta en el mundo material), en lugar de una católica?

Sí, este es el peligro porque detrás de este documento no hay grandes teólogos, y existe este enfoque más práctico y más bien ideológico de las preguntas.

El otro aspecto que preocupa a algunos es el celibato sacerdotal, y que el documento plantea la posibilidad de ordenar a hombres casados, u hombres maduros con familias, al sacerdocio católico en el Amazonas. ¿Le preocupa que esto pudiera llevar a un socavamiento del celibato clerical universalmente, como han dicho algunos críticos?

Bueno, por un lado, están presionando por esto [el fin del celibato sacerdotal obligatorio] y lo dicen abiertamente, y, por otro lado, dicen cuando se les pregunta que no socavarán el celibato sacerdotal. La disciplina está arraigada en la espiritualidad del sacerdocio en la Iglesia occidental y latina. No podemos cambiarla como si fuera solo una disciplina externa, ya que está profundamente conectada con la espiritualidad del sacerdocio, como lo dijo el Concilio Vaticano II (Presbyterorum ordinis, 16).

Aceptamos sacerdotes casados en las Iglesias orientales donde existe esta tradición, pero la Iglesia latina continuará con el celibato en el sacerdocio de esta manera. Creo que esta no es la gran solución que esperan la cual resolverá todos los problemas, porque la crisis en el Cristianismo en el mundo occidental no tiene nada que ver con el celibato del sacerdocio y los votos religiosos. Es una crisis de fe y también del liderazgo espiritual.

Muchas de las personas involucradas en este sínodo son de origen alemán. Se dijo en el Vaticano II que el Rin desemboca en el Tiber. ¿Diría que esto es similar, un caso del Rin desembocando en el Amazonas?

Vemos que no es una buena influencia porque la Iglesia Católica está decayendo en Alemania. Mire los resultados. Ellos [los líderes de la Iglesia alemana] no están conscientes de los problemas reales [en la Iglesia de hoy], y están hablando sobre la moral sexual, el celibato y las mujeres sacerdotes. Pero no hablan de Dios, de Jesucristo, de la gracia, de los sacramentos y la fe, de la esperanza y el amor, de las virtudes teológicas y de la responsabilidad que los cristianos y la Iglesia tienen para el desarrollo de la sociedad en la que hay un profundo legalismo y desesperación, como dijo el Papa, de un nuevo Gnosticismo y un nuevo Pelagianismo.

Somos incapaces de promover el Evangelio para las personas en Alemania y otras partes de Europa, como Bélgica y los Países Bajos. Y Usted ve las consecuencias de esta ola progresiva.

¿Por qué existe esta influencia alemana en este sínodo? ¿Es porque quieren usar la reunión para quizás coincidir con este “camino sinodal” que está siendo propuesto por el Cardenal Reinhard Marx? ¿Hay alguna conexión con esto?

Obviamente hay una conexión. Ellos lidiaron con el abuso sexual de manera totalmente incorrecta. No fueron capaces ni pudieron ver las causas y los motivos reales de esta crisis, y hablan todo el tiempo de otras cosas que no tienen nada que ver con ella.

Tampoco aprendemos del declive del Protestantismo en Europa. Usted tiene todos estos pastores casados, su aceptación del “matrimonio” entre personas del mismo sexo y no tienen el celibato. Pero a pesar de esto, la situación de la iglesia Protestante en Europa es peor que en la Iglesia Católica. Entonces, esta no puede ser la medicina para superar la profunda crisis, la crisis de la fe. Es un malentendido de la misión apostólica de los obispos, que no son líderes políticos. Al final, será inútil.

¿Qué piensa de la sinodalidad y este “camino sinodal” como medios para gobernar la Iglesia?¿Cree que hay un peligro, como algunos creen, de que podría traer ideas extrañas a la Iglesia?

Creo que es muy idealista. No hay fundamento bíblico para ello. Hablamos de colegialidad de los obispos, pero ahora vemos en la llamada reforma de la Curia que la Curia está en peligro de convertirse en cualquier otra institución secular. Todo el poder se concentra en la Secretaría de Estado. No hablan de la participación de la Iglesia Romana o de la autoridad Petrina del Papa. Están suprimiendo la palabra “congregación” [utilizada para los departamentos del Vaticano con autoridad ejecutiva], que es una traducción de sinodus en griego.

Entonces, por un lado, están suprimiendo la sinodalidad de la Santa Iglesia Romana, el Colegio de Cardenales, y, por otro lado, están convirtiendo la institución de la Curia en simplemente una burocracia, en solo funcionalismo y no en un instituto eclesiástico. Tenemos una responsabilidad común de participar en la vida de la Iglesia, es cierto, pero hemos tenido esta participación universal desde el principio de la Iglesia, durante 2,000 años.

No podemos ahora inventar la Iglesia como si la Iglesia fuera anticuada y ahora sea reformada de acuerdo con los que se llaman progresistas, que quieren construir la Iglesia de acuerdo con sus ideas.

En Febrero escribió un “Manifiesto de Fe”. ¿Por qué lo escribió?

Mucha gente me pidió que dijera algo debido a un cierto caos en la Iglesia y muchos malentendidos acerca de lo esencial del Cristianismo: ¿Qué es el matrimonio, qué es el sacerdocio, por ejemplo? No podemos negar todo lo que se dice en el Antiguo y Nuevo Testamento y en la Tradición de la Iglesia.

Tenemos una teología profunda sobre los siete sacramentos, y esto no puede ser dominado por las dudas sobre estos elementos esenciales, que nos llevan a la vida eterna. Por lo tanto, solamente subrayé los puntos esenciales de nuestra fe cristiana, la Trinidad, la Encarnación, la sacramentalidad de la Iglesia, la identidad de nuestra fe y de nuestra vida, y nuestra esperanza de vida eterna.

La reacción no siempre fue muy inteligente, y no pude entenderla; de hecho, nadie pudo entender por qué señalar estos elementos básicos de la fe podría interpretarse como una crítica al Papa, el Sucesor de San Pedro, ya que él tiene la mayor responsabilidad por la expresión de nuestra fe. Esto se da en nuestro Credo, que comienza con: “Creo en” Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, creación, redención y la máxima perfección de los sacramentos, y la esperanza para la vida eterna. Somos bautizados en el nombre del Dios Trino y Uno, y expresamos nuestra creencia en las obras de la creación, de la redención y el don de la vida eterna.

¿Apoyó Usted la reciente “Declaración de las verdades de la fe” emitida por el cardenal Raymond Burke y cuatro obispos?

Todo es verdad lo que dijeron, ¿no?

El cardenal Rainer Maria Woelki, de Colonia, agradeció al Papa Francisco por su carta a la Iglesia alemana por “intrépidamente” pedir a los católicos en Alemania que sean una iglesia misionera ante el declive de la Iglesia allí. Pero otros han advertido que puede leerse de diferentes maneras y que habla de la Iglesia en Alemania que está “antes de un proceso de transformación fundamental”. ¿Cuál es su propia visión de la carta y qué tan importante es para la Iglesia alemana?

En su carta a los católicos alemanes, el Papa ha establecido el estándar para la unidad de la Iglesia en la verdad de la Revelación. Creemos en el Dios Trino y Uno y en su Iglesia como sacramento de la salvación del mundo. Por lo tanto, el proceso de transformación de la Iglesia en una organización secular con servicios espirituales y sociales no es más que una contradicción de su fundamento y misión divinos.

El abandono mental de todo el empeño se refleja en la pérdida de la realidad en el análisis de las causas del abuso sexual de jóvenes. Sus causas yacen en la violación individual de los mandamientos del Señor y en la atmósfera hedonista en el mundo occidental.

La reorientación de los impulsos sexuales hacia adultos de ambos sexos, que se disfraza de reevaluación de la moral sexual, no elimina una contradicción de los mandamientos de Dios. La seducción de hombres y mujeres mayores de 18 años es también un pecado mortal, “que excluye del Reino de Dios” (1 Corintios 6, 9) y una “deshonra del propio cuerpo” a través del comportamiento contra la naturaleza dada por Dios, masculino y femenino (Romanos 1, 24-27). Las relaciones sexuales tienen un lugar legítimo, moralmente impecable y agraciado solo en el matrimonio de un hombre y una mujer. También espero que en la cuestión de relacionar el sacerdocio con el celibato, no se quede uno por debajo de las enseñanzas del Concilio Vaticano II (Presbyterorum Ordinis, 16) y la encíclica Sacerdotalis Caelibatus.

La verdadera reforma de la Iglesia es sobre su renovación en Cristo y el renacimiento del celo apostólico para la salvación eterna del hombre. Entre los protagonistas ruidosos y oficiantes que se hacen llamar arrogantemente reformadores se encuentran algunos pocos que brillan con la santidad de la vida, de la disposición para el sacrificio y la renuncia, y para rendirse completamente a Cristo y a la Iglesia, a su amada Novia y nuestra madre en la fe. Los mismos términos que acabamos de mencionar solo provocan una sonrisa irónica para ellos por tanta falta de iluminación y proximidad a la realidad moderna de la vida.

Los grandes movimientos de reforma en la historia de la Iglesia han producido santos y han sido promovidos por eruditos en ciencias sagradas y por clérigos y religiosos que se relacionaron con la palabra del Señor: “El celo por tu casa me devora” (Juan 4, 17).

Recientemente celebramos el 40° aniversario de la elección del Papa San Juan Pablo II, pero ¿por qué cree que su enseñanza está siendo marginalizada durante este pontificado y no se mantiene como solía ser?

Porque en el fondo hay una idea extraña de que el Vaticano II y sus reformas fueron detenidos por Juan Pablo II y Benedicto, y ahora debemos superar este “bloqueo” y comenzar de nuevo cuando terminó el Vaticano II. Pero esto no es una idea católica válida.

Creemos en la continuidad de la Iglesia y de cada papa, concilio y obispo. Cada período de tiempo tiene una importancia especial, al igual que todos los papas y obispos en el contexto en el que viven, pero siempre en continuidad con todos los concilios y con todos los papas del pasado.

No podemos contradecir a los concilios, diciendo “estoy a favor del Concilio de Trento”, otro diciendo “estoy a favor del Concilio Vaticano Primero”, alguien más diciendo “estoy a favor del Concilio Vaticano Segundo”, y un tercero deseando un Concilio Vaticano Tercero. Los concilios no son una refundación de la Iglesia; solo tienen la autoridad para expresar y confesar la fe Católica en ese momento. Nunca recibiremos una nueva revelación (V II, Dei Verbum, 10), porque “la gracia y la verdad han venido a través de Jesucristo” (Juan 1, 17).

Edward Pentin es el corresponsal de National Catholic Register en Roma.