Sunday, June 09, 2019

Lourdes: ¿Comisariamiento?, ¡qué palabra tan fea! Llamémosle “solicitud” por el cuidado de los peregrinos


La agencia noticiosa de la Conferencia Episcopal Italiana, SIR, Jun-07-2019, tiene una entrevista con Mons. Antoine Hérouard, obispo auxiliar de Lille, Francia, en la que explica a grandes rasgos su nuevo papel de delegado “ad nutum Sanctae Sedis” para el Santuario de Lourdes. Traducción de Secretum Meum Mihi.


En el texto que acompaña al anuncio se explica que el Papa Francisco “desea acentuar el primado espiritual con respecto a la tentación de enfatizar demasiado el aspecto de gestión y financiero”. Mons. Hérouard, ¿qué significa exactamente?

Lourdes emerge de un período difícil. En primer lugar porque ha sufrido dos veces las inundaciones que han requerido la reconstrucción de un cierto número de lugares. Reconstrucciones que de alguna manera han influido en las peregrinaciones. También ha habido otras dificultades más importantes relacionadas sobre todo con el hecho de que el número de peregrinaciones ha ido disminuyendo durante algún tiempo, en particular los grupos italianos han disminuido y, en mi opinión, por varias razones. El hecho de que hay otros lugares de santuarios en Italia más cercanos y que la crisis económica hace que el costo de los viajes sea demasiado alto para un número creciente de personas. Por otro lado, sin embargo, hay un aumento neto en el número de peregrinos individuales, personas que llegan a Lourdes por un día, tal vez porque están de vacaciones en la Región. Por lo tanto, se trata de entender cómo acoger mejor a estas personas, también pensar en rutas que no son sean solo turísticas, sino ocasiones para un viaje espiritual.

La Carta del Papa, la misión de Msgr. Fisichella, la decisión de enviar un delegado. Uno tiene la impresión de un rechazo de la Santa Sede a la gestión del santuario. ¿Es eso así?

Pero no, no es un rechazo. Hablaría por el contrario de una atención y una solicitud para que el Santuario de Lourdes pueda responder mejor a su vocación. Esto es lo que el Santo Padre ha querido expresar asegurándose de que algunas cosas puedan comenzar en los próximos meses y años. Mi misión es la de ayudar, con una mirada externa, a este proceso hasta que otras personas puedan asumir este encargo.

“Siguiendo las verificaciones” realizadas por Mons. Fisichella, escribe el Papa, “deseo comprender qué otras formas posteriores puede adoptar el santuario de Lourdes, además de las múltiples ya existentes, para convertirse cada vez más en un lugar de oración y testimonio cristiano correspondiente a las exigencias del Pueblo de Dios”. ¿Cómo piensa concretamente realizar esta llamada?

Creo que Lourdes ya lo está. Por lo tanto, se trata de partir desde lo que ya existe, pero no llegaré con un plan ya pre cocido o con medidas ya decididas. Me gustaría comenzar por el escuchar a las personas responsables del Santuario, pienso en el capellán, el rector, el responsable económico, el responsable de las peregrinaciones diocesanas, etc, para comprender juntos qué caminos emprender para mejorar las cosas. Y sólo más tarde y en función de los resultados de la misión de Mons. Fisichella cuando llegó este invierno, habrá que tomar un cierto número de decisiones, pero se llegará de manera progresiva y pragmática.

Hay muchísimos santuarios marianos en Europa. ¿Cuál es su papel en este continente?

Creo que el mensaje de la Virgen María presente en todas partes en los santuarios es un mensaje de proximidad y confianza. En Lourdes este mensaje es particularmente visible. A través de los enfermos, a través de la gente, a menudo muy simple, quién viene, que no tiene información teológica particularmente elaborada, pero llega porque confía en la Virgen María y le confía su vida, sus preocupaciones, sus esperanzas. María los conduce a su Hijo Jesús y la gente se va más fuerte en la fe y con más esperanza. Hoy, en una época en que la práctica religiosa se vuelve más difícil, los santuarios son lugares que permiten a las personas que están lejos de la vida de la Iglesia venir y confiarle a María lo que habita en sus corazones.