Saturday, June 15, 2019

Francisco: “Cuando comenzó el Sínodo sobre la familia, algunos dijeron: ahí está, el papa convoca un Sínodo para dar la comunión a los divorciados. ¡Y siguen todavía hoy!”


Comenzamos repitiendo lo que hemos anotado en otras oportunidades, solamente para dar contexto, perdón para los que ya lo saben. Al comienzo de los viajes de Francisco, el P. Antonio Spadaro iba acreditado como periodista de La Civiltà Cattolica, poco tiempo después y hasta la presente lo hace integrando el séquito de Francisco. Francisco suele reunirse con los jesuitas allá a donde va, dicen que esos encuentros son privados, sin embargo, es el P. Spadaro el que tiempo después de cada uno de esos viajes publica en La Civiltà Cattolica esos diálogos Francisco-Jesuitas. No ha sido diferente con el diálogo que durante su reciente viaje a Rumania tuvo Francisco con sus hermanos jesuitas en Bucarest, ha sido publicado por el P. Spadaro, Jun-13-2019.

Escogemos la siguiente pregunta con su respectiva respuesta porque en ella Francisco denota la perplejidad que sigue existiendo respecto de su autorización de conceder acceso a los adúlteros a la Sagrada Comunión, para lo cual sería deseable que aportara las claridades necesarias y no, como ocurre en el pasaje que citaremos, se refiriera a ello con ironías. Máxime cuando se sabe que ya antes de ser electo era “favorable a una apertura de la Iglesia en un tema irresuelto como el de la prohibición de la comunión para los divorciados vueltos a casar”. Este el pasaje de dicho diálogo:

Un jesuita húngaro, el P. Mihály Orbán, pregunta. «En esta región tenemos una parroquia con alemanes, húngaros, rumanos y greco-católicos. Quiero hablarle de un problema que tiene que ver con la familia: la nulidad de los matrimonios. Es difícil gestionar los procesos de nulidad. No se llega nunca al final. Sé que usted habló de esto con los obispos italianos, pero ¿qué hacer? Me parece que muchos viven sin poder llegar al final del proceso. Los tribunales no funcionan.

Sí. También el papa Benedicto habló de eso. Tres veces, si lo recuerdo bien. Hay matrimonios nulos por falta de fe. Luego, a veces el matrimonio no es nulo, pero no se desarrolla bien por inmadurez psicológica. En algunos casos el matrimonio es válido, pero a veces es mejor que los dos se separen por el bien de los hijos. El peligro en el que corremos el riesgo de caer será siempre la casuística. Cuando comenzó el Sínodo sobre la familia, algunos dijeron: ahí está, el papa convoca un Sínodo para dar la comunión a los divorciados. ¡Y siguen todavía hoy! En realidad, el Sínodo recorrió un camino en la moral matrimonial, pasando de la casuística de la escolástica decadente a la verdadera moral de santo Tomás. El punto en el que en Amoris laetitia se habla de integración de los divorciados abriendo eventualmente a la posibilidad de los sacramentos fue hecho según la moral más clásica de santo Tomás, la más ortodoxa, no la casuística decadente del «se puede o no se puede». Pero nosotros sobre el problema matrimonial tenemos que salir de la casuística que nos engaña. A veces sería más fácil decir: «se puede o no se puede», o, también, «adelante, no hay problema». ¡No! Hay que acompañar a las parejas. Hay experiencias muy buenas. Esto es muy importante. Pero hacen falta los tribunales diocesanos. Y he pedido que se haga el proceso breve. Sé que en algunas realidades no funcionan. Y hay demasiado pocos tribunales diocesanos. ¡Que el Señor nos ayude!