Tuesday, June 11, 2019

Forma Extraordinaria prohibida en la Orden de Malta

Siempre, incluso antes de ser publicado el motu proprio Summorum Pontificum, cuando no sabíamos cómo se iba a llamar y nos referíamos a él simplemente como ‘motu proprio’ pero sabiéndo más o menos su objetivo, nos mostramos escépticos de que en la práctica fuera a ser implementado y aceptado por los obispos. Dedicamos diversas entradas a dar ejemplos de cómo de dientes para afuera no se decía nada en contrario, pero en la práctica se maniobraba —sea soterradamente o de forma más abierta— para impedir que los fieles se beneficiaran de la Misa antigüa y no accedieran a ella (llámese en Italia, Francia, Alemania, Reino Unido, e incluso el particular caso de cierto purpurado en Argentina que expresamente en 2009 prohibió a un sacerdote celebrar la Misa antigüa, y así sucesivamente ejemplos que no nos cabrían en esta entrada). Pues bien, ahora que todos esos enemigos del antigüo rito tienen la sartén por el mango y se sienten mucho más cómodos de expresar libremente sus odios, aparecen casos como el siguiente.

El P. John Zuhlsdorf publicaba ayer en su blog la copia de una carta que recibió. La carta es la del Gran Maestre de la Soberana Orden Militar de Malta, Fra’ Giacomo Dalla Torre, en la que prohíbe que cualquier ceremonia litúrgica de la Orden se realice según la Forma Extraordinaria del Rito Latino. Dice el adefesio la carta en su parte medular:

Como todos Ustedes saben, el Motu Propio Summorum Pontificum de Benedicto XVI, aunque deja libertad a cada sacerdote la libertad de celebrar privadamente en una forma extraordinaria, sin embargo afirma que si una sola comunidad o un entero Instituto o Sociedad quiere llevar a cabo dichas celebraciones a menudo o habitualmente o permanentemente, la decisión compete a los Superiores mayores según las normas del derecho y según las reglas y los estatutos particulares (Summorum Pontificum, art. 3).

Así he decidido, como supremo garante de la cohexión y comunión de la Orden de San Juan de Jerusalén, de la cual la Providencia me hizo Gran Maestre, que de ahora en adelante todas las ceremonias litúrgicas dentro de nuestra Orden deben celebrarse según el rito ordinario de la Iglesia (rito de San Pablo VI) y no según el rito extraordinario (rito Tridentino). Esta decisión de aplica a todas las celebraciones litúrgicas oficiales tales como investiduras, misas durante peregrinaciones, misas conmemorativas, así como todas las fiestas y solemnidades de la Orden.

Notifíquese y cúmplase.

A este misericordino maestre se le olvidó agregar en su carta las medidas que tiernamente serán tomadas contra los trasgresores.