Tuesday, February 19, 2019

Las reglas secretas del Vaticano para los sacerdotes que tienen hijos


No sabemos si este comentario procede, pero igual lo hacemos. The New York Times viene dedicando una serie de artículos referentes a escándalos que afectan a la Iglesia hoy, hace unos días publicamos uno referente a una religiosa en India abusada por un obispo, ayer publicaron uno sobre sacerdotes homosexuales con su ministerio desarrollado en completa normalidad, y hoy publican uno dedicado a los sacerdotes que tienen hijos, nota de la cual otros medios destacan que el portavoz interino del Vaticano ha aceptado que hay unas líneas guías secretas para esos casos.

Y si el diario está tan empeñado en ello, todavía estamos esperando un artículo dedicado, por ejemplo, a los clérigos masones que se desempeñan sin impedimento, llegando incluso a las altas esferas eclesiásticas. A lo mejor logran que un portavoz, en propiedad o interino, salga a aceptar que para esos casos también hay un protocolo interno secreto.

Esta es una versión en español que tiene Clarín del artículo originalmente publicado en inglés en la versión impresa de hoy bajo el título “¿Un sacerdote con progenie? La Iglesia tiene Líneas Guía para eso”, y en su versión web con el título “Las Reglas Secretas del Vaticano para Sacerdotes Católicos que Tienen Hijos”.

Documento interno
“El escándalo que viene”: las reglas secretas del Vaticano para los curas que tienen hijos

“Hay hijos de curas por todos lados”, dice uno de ellos.

Por Jason Horowitz y Elisabetta Povoledo
Traducción: Abel Escudero Zadrayec


El psicoterapeuta irlandés Vincent Doyle tenía 28 años cuando su madre le dijo que el cura católico a quien él conocía como su padrino era en realidad su padre biológico.

Tras el descubrimiento creó un grupo global de apoyo para ayudar a otros hijos de sacerdotes que, como él, sufrían la vergüenza de haber nacido a partir de un escándalo eclesiástico. Cuando presionó a obispos para que reconocieran a esos chicos, algunos líderes de la Iglesia le dijeron que él, Vincent, era producto de la transgresión más rara.

Pero un arzobispo por fin le mostró lo que buscaba: un documento del Vaticano con normas sobre cómo lidiar con sacerdotes que tenían hijos. Una prueba de que no estaba para nada solo.

"Dios mío. Esta es la respuesta", recuerda que dijo al leer el documento. Preguntó si podía llevarse una copia y el arzobispo le dijo que no: era secreto.

Esta semana el Vaticano confirmó, aparentemente por primera vez, que el departamento que supervisa a los sacerdotes en el mundo tiene reglas generales para saber cómo proceder cuando un clérigo rompe el celibato y tiene un hijo.

"Puedo confirmar que esas reglas existen", escribió el vocero de la Santa Sede Alessandro Gisotti en respuesta a una consulta de The New York Times. "Es un documento interno."

El tema se hace difícil de ignorar.

─Es el escándalo que viene ─dice el irlandés Doyle─. Hay hijos de curas por todos lados.

Mientras el Vaticano se prepara para una cumbre sin precedentes entre el Papa y los obispos de todo el mundo para abordar la devastadora crisis por los abusos sexuales de menores, muchas personas que se sienten perjudicadas por la cultura del secreto y la aversión al escándalo que tiene la Iglesia piensan ir a Roma a meter presión.

Estarán las víctimas de curas abusadores. Estarán las monjas abusadas por sacerdotes. Y estarán los hijos de los curas, entre ellos Doyle, que tiene previsto reunirse con varios prelados importantes.

Para la Iglesia, historias como la de Doyle llaman incómodamente la atención sobre cómo los curas violan el celibato. Y para exclérigos y liberales dentro de la Iglesia, supone plantear si no es momento para que el voto de castidad sea opcional, como en otras instituciones cristianas.

Los chicos a veces son el resultado de aventuras entre curas y mujeres laicas o monjas. Pero otras veces son fruto de abusos o violaciones.

Hay algunos casos extremadamente raros y de perfil alto, aunque la abrumadora mayoría permanecen alejados del ojo público.

La larga tradición del celibato entre clérigos católicos se codificó en términos generales en el siglo XII. Pero no necesariamente se acataba, incluso en las esferas más altas. Antes de transformarse en el Papa Alejandro VI, Rodrigo de Borja siendo cura tuvo 4 hijos con su amante: un exceso que colaboró con la irrupción de la Reforma Protestante de Martín Lutero. Lutero escribió con sorna que el Papa tenía tanto dominio sobre el celibato como de sus intestinos para ir de cuerpo.

No existen estimaciones respecto de cuántos hijos de curas hay. Pero Doyle dijo que la página oficial de su grupo, que se llama Coping International, tiene 50.000 usuarios de 175 países.

El vocero vaticano Gisotti dijo que el documento interno de 2017 sintetizó una década de trabajo sobre procedimientos y su "principio fundamental" era "la protección de los chicos". Dijo que entre las reglas figura el "pedido" para que el cura abandone el sacerdocio y asuma "sus responsabilidades como padre, dedicándose exclusivamente al niño".

Sin embargo, otro funcionario de la Santa Sede sostuvo que el "pedido" era apenas una formalidad. Monseñor Andrea Ripa, el N° 2 de la Congregación para el Clero que supervisa a más de 400.000 sacerdotes, dijo en una breve entrevista que "es imposible imponer" el despido de un cura y "solo puede pedirlo" el propio cura.

Agregó que la Iglesia tomó acción precisamente porque los curas no suelen hacer ese pedido: "Si no lo pedís, te van a echar".

Los obispos irlandeses tienen sus propios lineamientos y los hicieron públicos en 2017. Doyle (que en su momento estudió para ser cura y buscó cooperar con líderes eclesiásticos) tuvo un rol en ese desarrollo, según contó el portavoz de la Conferencia de Obispos Irlandeses, Martin Long.

Aquellos principios de la Iglesia irlandesa no incluyen el pedido explícito para que los curas abandonen el sacerdocio, pero remarcan: "Un cura debe asumir sus responsabilidades, como cualquier flamante padre: de manera personal, legal, moral y económica".

El Papa Francisco no dijo mucho sobre este tema. En su libro Sobre el cielo y la tierra (escrito junto con el rabino Abraham Skorka en 2010, cuando aún era arzobispo de Buenos Aires) dice que un cura que viola el celibato durante un momento de pasión podría seguir en el sacerdocio, pero no si tuvo un hijo.

El texto dice que la ley natural es anterior a su derecho como cura. Y agrega que la primera responsabilidad de un sacerdote es con su hijo y "debe abandonar el ministerio" para cuidarlo.

Especialistas en Derecho Canónico subrayan que no hay ninguna ley en la Iglesia que obligue a un cura a dejar el sacerdocio por tener un hijo.

"No hay nada de nada de nada", afirmó Laura Sgro, una especialista en Roma. "Como no se trata de un delito canónico, no hay razones para la expulsión."

Doyle y otros hijos de curas e incluso exsacerdotes no creen que la destitución del sacerdocio sea siempre algo conveniente para los chicos. A veces puede implicar privarlos de un sustento familiar.

─No me parece que el desempleo sea una respuesta a la paternidad ─dice Doyle.

Algunos hijos de curas, de todos modos, desean que a sus padres los saquen de la Iglesia.

A los 54 años el reverendo Pietro Tosi violó a la mamá de Erik Zattoni, cuando ella tenía apenas 14. Su familia, dice Zattoni, trató de obligar al cura a reconocer al hijo, pero se negó. A la familia la desalojaron de la casa que pertenecía a la parroquia, en un pueblito en las afueras de Ferrara (Italia), en cuyas calles se cruzaban seguido.

─Y él nunca dijo nada ─cuenta Zattoni, que ahora tiene 37.

Cada vez más los hijos de curas recurren a exámenes de ADN para probar que sus padres y/o madres son curas y/o monjas.

─Es un avance ─dice Linda Lawless, de 56 años, genealogista amateur en Australia, hija de un cura y colaboradora de la ONG Coping International─. Y cualquiera puede hacerlo.


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