Tuesday, February 12, 2019

Card. Walter Kasper ataca al card. Gerhard Müller: Su declaración de Fe crea confusión


El teólogo preferido de Francisco, quien según él hace teología de rodillas, Walter Kasper, salió el pasado Domingo a apostillar la declaración de Fe que publicó el Viernes el anterior prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, card. Gerhard Müller. Como apenas hemos visto reportes de prensa en español, ofrecemos una traducción de lo que publicó el card. Walter Kasper (fuente: Domradio.de).

Un manifiesto de Fe que crea confusión
Cardenal Walter Kasper


No hay duda de que el “Manifiesto de fe” publicado por el cardenal Gerhard Müller contiene muchas declaraciones de fe que todo católico recto puede aprobar con todo el corazón. Algunas de las afirmaciones también serán compartidas cordialmente por muchos cristianos protestantes. Es bueno recordar estas verdades fundamentales, para que en los debates actuales aparentemente más importantes no se pierdan. Y hasta aquí, todo bien.

No es bueno, sin embargo, que algunas verdades sean expuestas con tal prominencia, que la otra mitad sea escondida. Solo un ejemplo: es indudablemente cierto que la confesión de Dios uno y trino significa una diferencia fundamental en el creer en Dios y en la imagen del hombre respecto de otras religiones. Pero, ¿no hay similitudes en la fe en el único Dios, especialmente con los judíos y los musulmanes? ¿Y estas similitudes no son hoy fundamentales para la paz en el mundo y en la sociedad? ¡La media verdad no es la verdad católica!

En otros lugares hay declaraciones generales que no pueden sostenerse así, como cuando se dice que la conciencia de los fieles no está formada adecuadamente. Esta frase en tal forma genérica es ofensiva para muchos creyentes. ¿Y qué dirán muchos, pensando en sacerdotes acusados de violencia? ¿Está su conciencia adecuadamente formada? ¿Qué deben probar las víctimas de abuso cuando escuchan una frase expresada de manera indiferenciada como “el sacerdote continúa la obra de salvación en la tierra”? ¡Pero la distinción hace al teólogo!

En otros pasajes no es un manifiesto de fe, sino un manifiesto de convicciones teológicas privadas que no puede ser universalmente vinculante. También en este caso solo un ejemplo: sobre la afirmación de que los cristianos divorciados y vueltos a casar civilmente y cristianos no católicos no pueden recibir la Eucaristía fructuosamente, el Manifiesto invoca el N° 1457 del Catecismo de la Iglesia Católica.

Lo comprobé dos veces y no encontré esa frase. No conozco ninguna otra declaración dogmáticamente vinculante en la que la frase esté en esta forma. Por cierto, el Manifiesto habla de divorciados y vueltos a casar, cuyo primer matrimonio todavía es válido “ante Dios”. Así que, evidentemente, se supone que también existen aquellos cuyo primer matrimonio no es válido ante Dios. ¿Quién puede decidir esto y qué se hace en ese caso?

También para la disciplina eclesiástica del celibato hay una apelación al Catecismo, N° 1579. Pero desafortunadamente inexacta. Existe la palabra “normalmente”, que es suprimida en el Manifiesto. De hecho, hay sacerdotes casados en la Iglesia católica: en las Iglesias orientales en comunión con Roma, antiguos protestantes o, como lo propuso recientemente el Papa Benedicto XVI, pastores que anteriormente eran anglicanos. Aunque personalmente estoy convencido de que necesitamos repensar una y otra vez el significado del celibato elegido libremente, al menos no se puede prohibir la discusión sobre los viri probati.

Me quedé totalmente horrorizado después cuando leí sobre el “engaño del Anticristo”, hacia el final del Manifiesto. Es una reminiscencia casi literal del argumento de Martín Lutero. Incluso Lutero, con razón, ha criticado mucho en la Iglesia. Pero la acusación del Anticristo fue, como lo reconocen hoy en día nuestros socios luteranos en el diálogo, incluso entonces fue inapropiada. ¿Hay un Lutero reviviendo detrás del Manifiesto? ¿Uno que defiende con razón las reformas en la Iglesia, pero quiere implementarlas más allá del Papa y en contra de él? No quiero creerlo, porque eso solo podría llevar a la confusión y la división. Esto minaría la iglesia Católica.