Monday, January 14, 2019

¿Qué llevó al Director y Subdirectora de la Oficina de Prensa vaticana a renunciar?


Procedemos a traducir una entrada del blog de Edward Pentin, Ene-12-2019, en la que proporciona algunas de las posibles causas de la sorpresiva renuncia de Dic-31-2018 del Director y la Subdirectora de la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

Más Piezas agregadas al Rompecabezas de las Renuncias de la Oficina de Prensa de la Santa Sede

Por Edward Pentin


El Vaticano anunció el Viernes cuatro nuevas incorporaciones de personal a la Oficina de Prensa de la Santa Sede, nombramientos que añaden más piezas al rompecabezas de las repentinas y probablemente inesperadas salidas de Greg Burke y Paloma García Ovejero en la víspera de Año Nuevo.

En una declaración del 11 de Enero, el Vaticano anunció que después de que Burke, nativo de San Luis, y García, una española, se hubieran retirado como director y subdirectora de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el prefecto del Dicasterio para la Comunicación, Paolo Ruffini, había “iniciado un proceso para formar una nueva estructura organizacional de la Oficina de Prensa de la Santa Sede”.

Eso comenzó con el nombramiento el 31 de Diciembre de un reemplazo para Burke en la persona del director interino, Alessandro Gisotti, y ahora ha seguido el nombramiento ayer de un asesor principal del director, la periodista francesa Romilda Ferrauto, y dos asistentes: la hermana estadounidense Bernadette M. Reis, FSP, y el periodista peruano Raúl Cabrera Pérez. El nativo de South Bend y ex funcionario del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, Thaddeus Jones,también se unirá al equipo de la oficina de prensa como gerente de la oficina.

Todos han trabajado en un momento u otro para Radio Vaticano, y habiendo conocido a la mayoría de ellos durante muchos años, son profesionales muy capaces, imparciales y agradables con un amor por la Iglesia.

Pero sus llegadas llegaron demasiado tarde para Burke y García. Los dos funcionarios, nombrados en Julio de 2016, se retiraron por decisión propia, con Burke dicieno que “en este momento de transición en las comunicaciones del Vaticano, creemos que es mejor que el Santo Padre sea completamente libre de formar un nuevo equipo”.

Aislados y con Exceso de Trabajo

Esto aludía al hecho de que el Papa ya estaba armando una nueva oficina de comunicaciones, pero Burke y García cada vez más no se sentían parte de ella. Los dos antiguos corresponsales de Roma habían estado sufriendo una carga de trabajo muy pesada, y durante meses habían estado pidiendo al Vaticano que pidiera más personal, pero sin éxito.

National Catholic Register ha sabido que durante al menos seis meses, Burke había solicitado específicamente una docena de veces que se contratara a Jones, pero cada vez sus solicitudes fueron rechazadas. Incluso cuando uno de ellos preguntó a principios de esta semana si Jones se uniría a la oficina de prensa, recibió una respuesta negativa.

“Ahora se han ido y, en poco más de una semana, el nuevo personal está allí”, dijo una fuente cercana a las comunicaciones del Vaticano. “O bien Ruffini no se dio cuenta de lo serias que eran las solicitudes hasta que Burke y García se fueron, o estaba tratando de expulsarlos, creyendo que cuanto menos apoyo les dieran, más pronto se irían”.

National Catholic Register ha preguntado a la Oficina de Prensa si podrían explicar los motivos del tiempo de los nuevos nombramientos y por qué no se hicieron durante los períodos de Burke y García, pero hasta el momento no ha recibido una respuesta.

Sin embargo, los nuevos nombramientos agregan mayor peso al hecho de que Burke y García cada vez más no estaban recibiendo el apoyo que necesitaban. Las fuentes dicen que tuvieron poco o ningún acceso al Papa, y que el funcionamiento del Vaticano fue cada vez más “caótico” con todo el mundo queriendo tener una opinión en la estrategia.

Los problemas internos fueron visibles para nosotros dentro de la prensa en la forma de un lamentable silencio del Vaticano en un momento de crisis.

No siempre fue tan disfuncional. Burke, un ex corresponsal en Roma de Fox News y National Catholic Register, había sido parte de la Secretaría de Estado desde 2012 como asesor especial de comunicaciones antes de que el Papa Francisco lo escogiera por recomendación del predecesor de Ruffini, Mons. Dario Edoardo Viganò.

Dentro de la Secretaría de Estado, Burke había trabajado estrechamente con el Arzobispo Peter Wells, nativo de Oklahoma y entonces asesor de asuntos generales en la Secretaría de Estado, y con el Cardenal Angelo Becciù, el sostituto (diputado) en la Secretaría de Estado.

Pero en los últimos años, la Secretaría de Estado ha perdido gradualmente su control sobre las comunicaciones del Vaticano y el poder se transfirió constantemente al Dicasterio para la Comunicación y, lo que es más importante, al círculo interno de asesores del Papa.

Pobre Administración

Desde que asumió su cargo, Burke ya estaba cada vez más aislado: el Arzobispo Wells se fue poco antes del nombramiento de Burke como director de la oficina de prensa, el Cardenal Becciù fue nombrado prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos el verano pasado, y Mons. Viganò se fue después del asunto “Lettergate” en Marzo pasado, aunque continúa ejerciendo influencia como asesor en el Dicasterio para la Comunicación.

Al mismo tiempo, portavoces “no oficiales” cercanos a Francisco, como el Vaticanista Andrea Tornielli , Gianni Valente y el padre jesuita Antonio Spadaro, eran vistos como socavadores del trabajo de Burke, como se ha informado ampliamente. El nombramiento de Ruffini y su prominencia posterior durante las sesiones informativas para los medios de comunicación en el Sínodo de los Jóvenes de Octubre socavaron aún más la posición de Burke, mientras que el golpe de gracia [lit. coup de grâce] fue el nombramiento de Tornielli el mes pasado como director editorial de Vatican Media.

A las dificultades se sumó la relación de trabajo del Papa Francisco con su portavoz. Él y Burke parecían tener una buena relación, pero fuentes informadas dicen que fue solo muy profunda, y se vio obstaculizada por el conocido hecho de que el Papa ignoró a los Estados Unidos y [por] su falta de confianza en general. La decisión de darle a Ruffini prominencia en las reuniones informativas sobre el sínodo fue del Papa, dicen las fuentes, a pesar de que Francisco le dijo a Burke que le darían toda la autoridad que necesitaba como director de la oficina de prensa.

De todo lo anterior, parece que el problema del Vaticano, como ha sido el caso a lo largo de su historia, no ha sido tanto de comunicaciones deficientes como de gestión deficiente. Quizás con esta nueva estructura finalmente en su lugar, eso comenzará a cambiar, y la dirección en que el Papa está guiando a la Iglesia se vuelva más transparente.