Sunday, January 13, 2019

“El cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, se comportó de manera arrogante y prepotente”. Card. Zen habla sobre situación de la Iglesia en China luego de acuerdo sobre nombramiento de obispos


La siguiente es la traducción de Secretum Meum Mihi de una entrevista concedida por el obispo emérito de Hong Kong, card. Joseph Zen Ze-Kiun, publicada en el número de Enero de la revista italiana Tempi.

Cristianos perseguidos
Bandera roja en la plaza de San Pedro

“El acuerdo provisorio entre la Iglesia Católica y el régimen chino es un desastre”. Entrevista con el cardenal Joseph Zen: “El Vaticano ha eliminado las voces discordantes. Francisco, mal aconsejado, ha cometido errores. Seguiremos sufriendo, pero la fuerza nos vendrá de Dios”


2018 fue un año difícil para la Iglesia católica china. En febrero, el régimen aprobó nuevas regulaciones asfixiantes para las religiones: las iglesias y las cruces fueron destruidas en todo el país, los jóvenes menores de 18 años ya no pueden ir a misa o frecuentar el catecismo, los sacerdotes y los obispos son arrestados y reeducados. En este clima de tensión, el Vaticano firmó un polémico acuerdo provisorio con el partido comunista para el nombramiento de obispos.

Cardenal Joseph Zen Ze-kiun, ¿está preocupado?

Mucho, sobre todo por la actitud del Vaticano. El acuerdo provisional es un desastre pero nadie sabe con precisión su contenido. La Santa Sede no lo ha difundido y ha conducido las negociaciones sin involucrar a nadie. Ellos solo confiaban en ellos mismos. Se habla mucho de diálogo durante este período, pero Roma ha eliminado el diálogo interno.

En su mensaje a los católicos chinos y a la Iglesia universal del 26 de septiembre, el Papa Francisco dice que “reflexionó y oró mucho” antes de firmar el acuerdo.

Lo sé y no dudo que lo haya hecho, pero repito que el Vaticano ha eliminado todas las voces discordantes. Yo y el arzobispo Savio Hon (actual nuncio apostólico en Grecia, secretario de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos desde 2010 hasta 2017, ndr), por ejemplo, hemos sido dejados de lado sin ninguna razón. ¿Y qué podemos decir acerca de la comisión que el Papa Benedicto XVI había establecido en 2007 para la Iglesia en China? Nunca ha dejado de existir formalmente, pero ha desaparecido sin que nadie haya dicho nada. Desde 2014 no nos han vuelto a llamar.

¿Está decepcionado?

No es un problema personal: estoy preocupado. Nos tiraron así y nunca vimos al Vaticano hacer algo parecido. La Santa Sede siempre ha cumplido las maneras, incluso cuando estaba destinada a hacer cosas desagradables. Me desagrada decirlo, pero el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, se comportó de manera arrogante y prepotente.

Pero el Papa parece confiar en él.

Si es verdad. Francisco también ha asumido toda la responsabilidad del acuerdo y esto es justo. Pero no es una garantía, porque Yo sé que el Vaticano no ha escuchado a los que tenía que escuchar.

Usted siempre ha combatido su batalla a la luz del sol, aconsejando al Papa que no confiara en el partido comunista y que no firmara el acuerdo. Siempre ha criticado la obra del Vaticano, pero nunca ha atacado a Francisco. ¿Por qué?

Soy salesiano y nosotros los salesianos tenemos tres devociones: al Santísimo Sacramento, a la Madre de Dios y al Papa. Para nosotros, el respeto por el Papa es una devoción, don Bosco nos enseñó de esta manera. Entonces Yo no puedo combatir contra el Papa, pero tengo razones para creer que muchas de las cosas implementadas por el Vaticano no fueron queridas por él.

Usted ha encontrado a Francisco varias veces. Le llevo una carta en enero y otra en octubre. ¿Por qué no se las ha enviado?

Viajé de Hong Kong a Roma porque no me fío de su entorno y quise hacerle entender cuál es la situación real en China. Lamentablemente nunca recibí una respuesta a mis cartas. Es triste

Usted también causó una impresión grosera: reveló una confidencia privada de él.

Es cierto, tal vez fue algo poco bello, pero tuve que hacerlo. A Savio Hon, de hecho, Francisco le había hecho entender en una conversación que aquellos que llevaron a cabo las negociaciones con Beijing no se estaban comportando bien y que él no estaba al corriente de todo y que por eso sería removido. En enero, cuando le entregué la carta, le pregunté: “Su Santidad, ¿podría aclarar este asunto?” Y respondió que no quería crear otro “caso de Mindszenty” (el cardenal húngaro, arrestado, torturado y condenado a cadena perpetua en 1948 cuando los comunistas tomaron el poder en Hungría y siempre se opuso al entonces “Ostpolitik” hacia el régimen llevado a cabo por el Vaticano, que aceptó el nombramiento de obispos en favor del partido comunista, ndr). Estas palabras demostraron que existe una brecha entre lo que piensa el Papa y lo que hacen sus colaboradores.

El cardenal Parolin lo contradijo.

Sí, pero nunca contradijo esas palabras del Papa y cuando la agencia de Reuters le preguntó al Papa qué pensaba de mí, respondió: “Y un buen hombre”. Sé que puse a Francisco en embarazo, pero en conciencia lo hice porque en China mucha gente pensó que muchas cosas negativas fueron planeadas por el Papa. Y no es así.

Francisco, sin embargo, asumió la responsabilidad del acuerdo.

Sí, pero el Papa también puede equivocarse. Respecto al escándalo de la pedofilia en Chile, por ejemplo, tuvo que disculparse. Y fue muy valiente al hacerlo. Para mí y para muchos otros chinos es doloroso ver que Francisco, escuchando a sus colaboradores, está por cometer otros errores.

¿Por qué este acuerdo no le parece?

Porque para elegir a los obispos estará el gobierno ateo comunista chino. Seleccionará a los candidatos y los propondrá al Papa. Él podrá tener veto y seguramente lo hará. Espero que se evite lo peor. ¿Pero cuántas veces podrá hacerlo? ¿En un cierto punto no se sentirá en embarazo? Luego está el problema de los siete obispos excomulgados y perdonados por Francisco (uno ha muerto, ndr). Por el momento aún no han sido puestos a cargo de una diócesis. Si esto sucede, entonces me callaré para siempre porque sería algo tan inaceptable que tendré que elegir entre rebelarme contra el Papa y guardar silencio. Y me callaré. Estoy esperando que llegue el momento en que no hablaré más.

A dos obispos legítimos, monseñor Pietro Zhuang Jianjian de Shantou y monseñor Giuseppe Guo Xijin de Min dong se les pidió que renunciaran para dar cabida a dos obispos nombrados por Beijing, excomulgados y luego perdonados. ¿Qué van a hacer?

No lo sé. Les dije a estos dos obispos que no renunciaran voluntariamente para no cooperar con el mal. También les he aconsejado que obedezcan cuando el Papa lo ordenara, porque un mandato del Papa siempre debe ser escuchado.

Usted nació en Shanghai, tiene 86 años, ha sido arzobispo de Hong Kong y ha gastado toda su vida por la Iglesia china. También para Usted, este 2018 no debe haber sido un año fácil.

No, fue muy difícil y doloroso para mí combatir esta batalla. Y lo he pensado muchas veces antes de hacerlo.

¿No le convenía guardar silencio? ¿No pensó cómo sería juzgado? ¿Un cardenal que critica abiertamente al Vaticano?

Mire, si hubiera permanecido en silencio habría cometido un pecado y Yo ya he cometido muchos en mi vida, no quiero agregar otro. También por esto publiqué un libro (Por el amor de mi pueblo, no callaré [“Per amore del mio popolo, non tacerò”, original italiano, N. de T.]), quiero que la gente sepa toda la verdad.

¿Pensaba que podría cambiar las cosas?

Todos hacemos lo que podemos, porque el resto lo hace el Señor y la Virgen. He atraído tantas críticas, pero todos los que me atacan escriben tonterías. No me ofendo, solo lamento tener que perder mucho tiempo respondiendo a estas personas.

¿Quisiera dedicarse a otra cosa?

Tengo tantas cosas que hacer. Visito regularmente a los enfermos, a los encarcelados y tengo un grupo de catecúmenos que instruir.

Usted fue creado cardenal por Benedicto XVI en 2006. ¿Usted nunca le ha preguntado sobre este tema?

No. Lo mantengo informado sobre todo lo que hago y sé que está de acuerdo, pero nunca le he pedido consejo u otras cosas porque no quiero molestarlo. Es anciano, su salud es frágil. Ya ha sido inmensamente gentil al enviarme una copia de su último libro con una dedicatoria, Las últimas conversaciones. En una página de ese texto dice que el Ostpolitik fue un fracaso. Esto me basta.

Las nuevas regulaciones aprobadas por el régimen han desencadenado una nueva ola de persecución en China. En noviembre una parroquia católica en Liaocheng fue demolida. Los fieles han colocado este cartel en los muros derribados por los bulldozers: “Bienaventurados los perseguidos”.

Sí, firmar un acuerdo justo cuando todo el mundo ve que China está intensificando la persecución de todas las religiones, incluido el Islam (un millón de musulmanes han sido internados en campos de rehabilitación en Xinjiang, ndr), es sinceramente loco. Creo que el Vaticano no entiende el sufrimiento de estos fieles. Estas son personas que perdieron sus propiedades, renunciaron a la esperanza de hacer una carrera y, a menudo, también la libertad personal por la fe en Jesús. Algunos fueron a la cárcel, otros murieron. Pero el mayor sufrimiento para ellos es el sentirse abandonados, considerados perturbadores, como un inconveniente. Aquellos que han estado sufriendo durante tantos años por permanecer fieles al Papa y no adherirse a esa Asociación patriótica que pretende gobernar la Iglesia en China en lugar de la Santa Sede, ahora se sienten traicionados.

¿Qué pide en sus oraciones por la Iglesia en China?

Que el Señor de fuerza a mis hermanos que se encuentran en la tormenta. Yo vivo en Hong Kong y todavía puedo hablar, aunque sea por poco, porque aquí también las cosas están empeorando cada vez más. Afortunadamente las Escrituras nos ayudan, porque todo esto ha sido previsto. El Libro del Apocalipsis habla de testigos que tendrán una derrota temporal y clamorosa, humillante, pero que resurgirán gloriosamente. La Iglesia todavía puede sufrir mucho, pero la fuerza nos vendrá del Señor. Quien cree en la vida eterna, incluso si vive en el sufrimiento, siempre tiene paz en su corazón, mientras que aquellos que van conscientemente contra la verdad nunca tendrán paz en sus corazones. Oramos por la conversión de estas personas. Siempre he dicho eso El Papa puede ser un poco ingenuo, pero muchos de los que lo rodean no son ingenuos.

El acuerdo es provisional. Siempre podría ser removido por la Santa Sede.

Sería un milagro si el Papa se detuviera ahora y no diera continuidad al acuerdo. Pero temo que todo esté listo para asignar las diócesis a los obispos que fueron excomulgados. Pero Nuestra Señora ha realizado milagros en muchas ocasiones en la historia y, por lo tanto, no pierdo la confianza.

Si se observan las estadísticas, los fieles, los sacerdotes, los religiosos y religiosas de la Iglesia católica de China disminuyen. ¿Es una iglesia derrotada?

El Papa Benedicto XVI a menudo decía que también debemos estar preparados para sufrir un completo fracaso al momento, para permanecer fieles a la Iglesia y esto es realmente lo más importante. Sé fiel hasta el final. No solo por diez, veinte o setenta años sino hasta el final. Por eso les digo a mis hermanos chinos: podemos perderlo todo, pero no reaccionemos, renunciemos a la violencia, dejen que los comunistas se apoderen de sus iglesias, que las destruyan. Los sacerdotes que no obedecen al gobierno ya no podrán celebrar y habrá fieles que permanecerán sin sacramentos, pero la gracia del Señor vendrá abundantemente en su corazón.

El régimen continúa manteniendo a un obispo bajo detención secreta: Giacomo Su Zhimin, de 86 años, obispo de Baoding, quien cayó en manos de la policia en 1997. Ha pasado más de la mitad de su vida en la cárcel. ¿Alguna vez será liberado?

No lo sabemos. Se necesita sufrir y estar listos también para la prisión, y los fieles en China están listos. No debemos rendirnos pero no protestar con la fuerza. Repito a los fieles chinos: vayan y sufran pasivamente todo lo que les suceda. Lo mejor es retirarse y cavar la tierra, esperando que al menos de esa manera el régimen nos deje en paz.

¿Qué es lo que todavía le da esperanza?

La Iglesia en China tiene tantos mártires protectores, muchos más que los santos ya declarados. La Santa Sede siempre tiene un poco de miedo de declarar mártires en los países comunistas, pero el Señor lo sabe y lo ve todo. Con todos estos protectores, el futuro no puede más que ser brillante.