Wednesday, December 26, 2018

Propulsado por escándalo en los fieles, obispo de Porto, Portugal, reafirma adhesión al dogma de la Virginidad de María

¿Recuerdan al nuevo obispo de Porto, Portugal, Mons. Manuel Linda?, ¿aquel preocupado por “las Misas en latín”? En su homilía para la Misa de Gallo ha proferido estas palabras de adhesión a la Fe de la Iglesia respecto de la perpetua virginidad de la Santísima Virgen María (fuente: Voz Portucalense, semanario oficial de la diócesis de Porto, Portugal; traducción nuestra).

...no habría Navidad sin la Virgen Santa María, Aquella que, de acuerdo con la fe de la Iglesia —¡que es también mi fe!—, es proclamada “virgen antes, durante y después del parto”, de manera expresa a partir del Sínodo de Milán (año 390), o “Mater intacta”, como decimos en la letanía. Saludémosla y agradezcámosle profundamente su insustituible contribución para la historia de nuestra salvación.

¿Y a cuenta de qué destacamos el hecho?

No sería de notar si no hubiera sido porque en Dic-23-2018, el sitio portugués El Observador presentó un artículo titulado “Las Respuestas a las Preguntas Difíciles Sobre la Navidad (Incluso las más Inconvenientes)”, en las que se cita a Mons. Linda negando o, al menos, poniendo en duda ese dogma (una traducción completa al español puede leerse en el blog Caballero de la Inmaculada, vaya bajo su responsabilidad).

Después de publicado el artículo, y ante el escándalo generado, el obispo Linda dijo al mismo medio en el que generó escándalo que “proclamaría su total adherencia a la fe de la Iglesia sobre la virginidad de Nuestra Señora”, cosa que sería en la Misa de Navidad durante la homilía. El artículo fue editado, la homilía fue pronunciada el día siguiente, y ese es el pasaje que hemos traducido más arriba. ¿Asunto finalizado?

Al parecer, Mons. Linda es propenso a declaraciones que causen polémica, para no decir escándalo, como en este caso, porque unos días antes en una entrevista para el diario Público, Dic-20-2018, respecto del fenómeno de los abusos sexuales cometidos por miembros del clero, afirmó: “Este fue un fenómeno fundamentalmente de países anglosajones”.