Thursday, November 08, 2018

El jesuita que quería que el documento final del Sínodo de los jóvenes adoptara los términos ‘gay’ y ‘LGBT’


Una de las voces socorridas en el progresismo angloparlante, aunque no exclusivamente. Nos referimos a Thomas Reese, de quien traducimos entra entrevista concedida a Quotidiano.net, Nov-07-2018.

Mientras se espera a ver cómo reaccionarán los episcopados, el Sínodo produjo un documento conclusivo. Padre Reese, ¿en el texto ve más luces o sombras?

“El texto es una especie de mezcla, hay un poco de todo. Pero esto es comprensible desde el momento que, para ser aprobado, debía recoger el consenso de los 2/3 de los padres sinodales. Los problemas de los jóvenes del Primer Mundo son muy diferentes de los del Tercer Mundo”.

A propósito del quórum de aprobación, ¿qué piensa del párrafo sobre homosexualidad que de los 167 totales fue el que recibió el mayor número de non placet, y que, desde el punto de vista del contenido, anima a una pastoral para las personas homosexuales, pero no retoma el acrónimo Lgbt (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales) utilizado anteriormente en el Instrumentum laboris del Sínodo?

“Me hubiera gustado que el documento hubiera adoptado la palabra ‘gay’ así como el término LGBT: son los términos preferidos por los grupos homosexuales directamente interesados por este parágrafo. Dicho esto, todavía encuentro positivas las invitaciones para dar acogida y acompañamiento pastoral de las personas homosexuales”.

¿Cree que sobre el sexo el Sínodo podría haberse atrevido a más, tal vez valorizando el papel de la conciencia y animando las relaciones fundadas sobre el verdadero amor?

“Antes de ocuparse ampliamente del sexo, los obispos necesitarían estudiar lo que dicen los teólogos morales contemporáneos. Además deberían conectarse más con la experiencia vivida por las familias, las parejas y los solteros”.

El documento final, sin embargo, se abre a una profundización teológica y antropológica sobre algunas cuestiones relacionadas con la sexualidad y el cuerpo. ¿No lo encuentra significativo?

“Sí lo es. Creo que es una buena señal para el futuro de la Iglesia”.

¿Cómo juzga el hecho de que en el Sínodo, a pesar de cuatro semanas de trabajo, no se han abordado cuestiones doctrinales?

“No creo que los obispos pensaran que había algún nudo de doctrina por disolver, ya que se trataba de pastoral juvenil”.

¿Cuál podría ser el tema del próximo Sínodo ordinario?

“El mayor desafío que enfrenta el mundo en el siglo XXI es el calentamiento global. No sé qué pueden hacer los obispos, pero algo podrían intentar”.