Tuesday, October 16, 2018

Personalmente y en persona, Francisco presenta al nuevo Sustituto al personal de la Secretaría de Estado. Así responde a las acusaciones sobre la “conducta inmoral” de Peña Parra

Alguien entienda el mensaje subyacente en el detalle de que haya sido el propio Francisco el que introduzca al nuevo Sustituto de Asuntos Generales de la Secretaría de Estado al personal de esa Secretaría.

Dice Vatican News, Oct-15-2018, en un aparte.

Esta mañana el Papa Francisco, acompañado por el Cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin, ha presentado al Prelado a todo el personal de las tres Secciones del Dicasterio Vaticano, representado por sus respectivos superiores, en la Biblioteca de la Secretaría de Estado. El Santo Padre y el nuevo Suplente saludaron personalmente a los funcionarios que se habían reunido para la ocasión.

Una información parecida fue consignada en la edición diaria en italiano de L'Osservatore Romano, Oct-15/16-2018, pág. 06 (en la foto superior).

Es la forma discreta —íbamos a escribir ‘soterrada’ pero no cabe a la dignidad de la persona— como Francisco respalda a Peña Parra vista la reciente información proporcionada por la revista L'Espresso el pasado Viernes.

Otro ataque al Papa Francisco: venenos sobre en el nuevo brazo derecho.

En pocos días, el venezolano Peña Parra, el nueva Substituto de la Secretaría de Estado, llegará al Vaticano. Un papel clave para el gobierno de la curia. Pero más allá del Tíber ha estado circulando durante semanas un archivo sobre la supuesta conducta inmoral del prelado. Según el círculo del pontífice, después del caso Viganó, es una nueva emboscada del frente conservador. L'Espresso en los quioscos el domingo 14 de octubre le informa sobre el contenido del documento.

POR EMILIANO FITTIPALDI. 12 de octubre de 2018


Monseñor Edgar Peña se convertirá en uno de los hombres más influyentes de la Santa Sede en unas pocas horas: como anunció Francisco en agosto pasado, el ex nuncio en Mozambique se sentará en el sillón del Sustituto de Asuntos Generales de la Secretaría de Estado a partir del 15 de octubre. Un encargo que lo proyecta en el empíreo de la jerarquía eclesiástica, en segundo lugar —por influencia— sólo luego del Papa y del secretario de Estado Pietro Parolin.

Eso de Sustituto es, por lo tanto, un nombramiento muy delicado. Y el nombre de Peña Parra atrapó por sorpresa a la jerarquía y los intrusos. Si el nuncio en Roma es un marciano, muchos lo conocen en Venezuela. Muchos lo estiman. Otros mucho menos. Como Carlo Maria Viganò, quien en el famoso j'accuse contra de Francisco dedicó palabras de fuego al monseñor sudamericano. “Él tiene una conexión con Honduras, es decir, con el cardenal Oscar Maradiaga. Peña Parra, desde 2003 hasta 2007, se desempeñó en la nunciatura de Tegucigalpa como consejero”, atacó a Viganò. “Como delegado por las representaciones pontificias, recibí información perturbadora sobre él”.

El ex nuncio en Washington no aclara las razones de sus “preocupaciones”. Pero es cierto que no es el único que tiene dudas sobre la elección de Francisco. Peña Parra tiene muchos enemigos. Y algunos de ellos, nueve días después de su ascenso, decidieron tomar pluma y papel, y compilar un informe muy duro sobre la presunta conducta inmoral del sacerdote. También adjunta algunas fotocopias de cartas firmadas por el entonces arzobispo de Maracaibo, Domingo Roa Pérez, en las que remite serias dudas y acusaciones por parte del entonces seminarista Edgar.

El expediente de 25 páginas está firmado por “Laicos de la Arquidiócesis de Maracaibo” (capital de la región del Zulia donde nació y se crió el nuevo Sustituto, una ciudad que se hizo famosa también en Italia porque colapsó, acometido por un petrolero, uno de los puentes diseñado por el arquitecto Riccardo Morandi), y en los últimos días terminó en el correo electrónico de algunos prelados, que informaron rápidamente al Papa.

L'Espresso lo ha leído. El corazón de las acusaciones es una carta de 1985 firmada por Roa Peréz y enviada al rector del primer seminario (Santo Tomás De Aquino en San Cristóbal) al que asistió el joven Peña Parra. Graduado en filosofía en 1981, a principios de 1985, el joven Edgar acaba apenas de concluir otro seminario interdiocesano, el del instituto “Santa Rosa de Lima” en Caracas, esta vez especializado en teología.

Su ordenación como sacerdote está programada para agosto. El arzobispo Roa Peréz, quien durante un tiempo tuvo dudas sobre el candidato, acaba de recibir una carta anónima que considera muy circunstancial y decide ver claramente: “Ilustrísimo monseñor, en ese querido seminario estudió Filosofía el joven Edgar Robinson Peña Parra”, explica el alto prelado al rector de “Santo Tomás de Aquino”, Pío León Cárdenas. “Los informes en cuanto a costumbres eran bastante negativas, por ello la Dirección del Plantel decidió no admitirlo más allá. Pensando que tal vez la falta no era tan grave como para excluirlo definitivamente del Seminario... me decidí a enviarlo al Seminario de Caracas, donde ha estudiado la teología y está a punto de recibir el Diaconado y muy cerca el presbiterado. Los informes del Seminarios Interdiocesano son normalmente positivos. Más bien buenos”, "añade el obispo Roa Peréz. “Ahora me llega una carta anónima de Caracas, que dice que (Peña Parra, ndr) fue expulsado del Seminario Santo Tomás de Aquino al finalizar su tercer año por homosexual...”. Afirma que tal cosa “fue comprobada en realidad por su padre asistente de este año de estudio, Padre Leye, y que Usted no se llegó a enterar debido a que un sacerdote de esta archidiócesis falsificó el verdadero informe”.

“No sé si se tratará de intrigas”, concluye Roa Peréz. “Ya puede figurarse Vuestra Señoría Ilustrísima la angustia que me asalta ahora. Estoy necesitado de sacerdotes, pero no puedo ser ‘un piadoso impío’, como afrima un santo de la Iglesia al refirirse a la ordenación de los abiertamente indignos. Como le digo, puede tratarse de intrigas, y puede ser verdad lo que el anónimo sostiene a pie juntillas. Yo le ruego encarecidamente revisar los informes e incluso escuchar al padre Leger por si él recuerda el caso”.

Entre los documentos del dossier también hay algunas tarjetas sobre el perfil espiritual y de carácter del nuevo Sustituto. L'Espresso pidió luz a la oficina de prensa de la Santa Sede, solicitando por días un comentario sobre el dossier y, sobre todo, sobre la autenticidad o no de la carta del arzobispo (fallecido en 2000), pero sin recibir respuesta alguna. Sin embargo, es un hecho que el Papa, después de haber sido informado de la historia, ha explicado resueltamente que no cree en el fundamento de las acusaciones. Explicándo a los suyos que es otro ataque contra él, después del que realizó Viganò. “Siempre es el frente conservador el que intenta desacreditar su magisterio y la imágen de sus fidelísimos”, dicen desde su círculo íntimo.

Hace unos días, el prefecto de la Congregación para los Obispos, Marc Ouellet, había desmantelado efectivamente las acusaciones más graves de la carta abierta de Viganò. Pero el nuevo asunto muestra que el asedio del pontífice no ha terminado de ninguna manera.

Como se dan cuenta, este es un anticipo de lo que apareció en la actual edición impresa de L'Espresso, a la cual remiten al final del mismo. Pues bien, pueden leer el artículo original (en italiano, obviamente) dando click aquí.