Wednesday, October 31, 2018

Hallados restos oseos en nunciatura en Roma


Ayer en la noche la Oficina de Prensa de la Santa Sede emitió el siguiente comunicado.

Comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, 30.10.2018

Durante unas obras de renovación de un local anexo a la Nunciatura Apostólica en Italia, ubicada en Roma, en Via Po 27, se han encontrado algunos fragmentos de huesos humanos.

El Cuerpo de la Gendarmería se ha personado rápidamente en el lugar, informando a los Superiores de la Santa Sede que lo han comunicado de inmediato a las Autoridades italianas para las investigaciones oportunas y la colaboración necesaria en el caso.

En el momento actual, el Fiscal Jefe de Roma, Dr. Giuseppe Pignatone, ha encargado a la Policía Científica y a la Brigada Móvil de la Comisaría de Roma que establezcan la edad, sexo y fecha de muerte.

Como suele suceder, existen otros detalles que no se comprenden sino se va a los medios de información seculares.

Al respecto reproducimos este artículo del periódico ABC, Oct-31-2018.

El hallazgo de huesos en la nunciatura del Vaticano en Roma puede reabrir el caso de la desaparecida Orlandi

• Por el momento no se ha podido establecer ni el sexo, ni la edad de la persona, ni la época en que los restos fueron allí depositados. Ni siquiera se sabe si pertenecen a una sola persona


Por sorpresa han aparecido restos óseos bajo el pavimento en un local de la nunciatura apostólica en Roma, la embajada de la Santa Sede ante el Gobierno italiano, un palacio propiedad del Vaticano pero al externo de sus murallas, protegido por la extraterritorialidad. El hecho causó revuelo y de inmediato surgieron especulaciones sobre la desaparición de Emanuela Orlandi, la joven de 15 años, hija de un empleado vaticano. El hecho ocurrió en una tarde de junio de 1983, en las cercanías del Senado, en el centro histórico de Roma, cuando Emanuela Orlandi salía de una lección de flauta. Se trata de uno de los misterios más obscuros de las últimas décadas en Italia, un país que está lleno de misterios. Ahora podría abrirse el caso y surgen esperanzas de que se den pasos para esclarecer la verdad.

La sala de prensa de la Santa Sede confirmó en la tarde del martes que se «encontraron algunos fragmentos óseos humanos», durante algunos trabajos de remodelación que se realizaban en la tarde del lunes 29 de octubre en la sede de la nunciatura, situada en Via Po, 27, en pleno centro de Roma. En este palacio conocido como «Villa Giorgina», reside el nuncio, el arzobispo Paul Enil Tscherrig, y personal de la nunciatura apostólica. Fue avisada del hallazgo la Gendarmería Vaticana, que a su vez comunicó el hecho a las autoridades italianas para abrir «las oportunas investigaciones y la necesaria colaboración bilateral». El fiscal jefe de Roma, Giuseppe Pignatone, «ha delegado en la Policía Científica y la Escuadra Móvil de la Policía de Roma con el fin de que establezcan la edad, el sexo y la fecha de la muerte», precisa el comunicado de la Santa Sede. La magistratura ha abierto una investigación contra “desconocidos”, indagando con la hipótesis de delito de homicidio. Por el momento no se ha podido establecer ni el sexo, ni la edad de la persona, ni la época en que los restos fueron allí depositados. Ni siquiera se sabe si pertenecen a una sola persona.

Es, por tanto, muy prematuro relacionar este hallazgo con el caso de Emanuela Orlandi. Con los análisis se podrá verificar si esos restos óseos son compatibles con el ADN de los familiares de Emanuela Orlandi. Si fueran negativos, el mismo procedimiento sobre el ADN se realizaría con los familiares de Mirella Gregori, otra joven menor de edad que desapareció cuarenta días antes que la Orlandi. Teniendo en cuenta el escaso tiempo transcurrido entre ambas desapariciones, además de algunas analogías, no se puede excluir que tengan alguna relación los dos casos.

Hasta hoy, a pesar de que se abrieron diversas investigaciones y su desaparición se convirtió en un caso de gran relieve internacional, nada se ha podido saber con certidumbre. Han sido muchas las cartas anónimas y llamadas telefónicas recibidas por la familia, así como los intentos de manipular el caso con emisarios de todo tipo. Se llegó incluso a pedir la liberación del turco Ali Agca, que atentó contra el Papa en la plaza de San Pedro, a cambio de la vida de Emanuela Orlandi. Juan Pablo II pidió en tres ocasiones llamamientos la liberación de la joven, si alguien la tenía secuestrada.

Llamamientos de la familia

En los 35 años transcurridos desde su desaparición, la familia de Emanuela Orlandi, en especial su hermano Piero, han hecho diversos llamamientos, en particular a las autoridades eclesiásticas para descubrir quién secuestró y cuál fue el final de la joven. En junio del 2017 la madre, Maria Orlandi, envió una carta al cardenal Angelo Becciu, sustituto de la Secretaría de Estado, con esta dramática imploración: «Quiero saber dónde está enterrada Emanuela. Desearía llevarle una flor. Cada día, quisiera cubrirla de flores». Hasta ahora, fue una petición sin resultado. Hoy la familia vuelve a dirigirse a la magistratura y al Vaticano, por medio de su abogada Laura Sgrò, para pedir explicaciones: «Pediremos a la fiscalía de Roma y a la Santa Sede en qué forma se han encontrado los huesos y por qué su hallazgo se ha relacionado con la desaparición de Emanuela Orlandi o Mirella Gregori. El comunicado emitido por la Santa Sede ofrece pocas informaciones».

Un esqueleto casi entero

Hoy diversos medios italianos dan cuenta de las primeras filtraciones sobre el descubrimiento en la Nunciatura Apostólica: Los obreros, durante el trabajo de reforma del pavimento, encontraron un esqueleto casi entero, y en otro punto distinto, otros fragmentos. De ahí que se piense que los restos óseos puedan pertenecer a dos personas. En cualquier caso, hay que destacar que se impone la prudencia, pues ya en otras ocasiones se han encontrado restos humanos en edificios antiguos de propiedad de la Santa Sede.


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