Saturday, August 11, 2018

“Existe un régimen anticristiano que también en Europa limíta la libertad de profesar la Fe”, la denuncia del Card. Angelo Bagnasco


La catedral de Génova, Italia, está dedicada a San Lorenzo Mártir, y en su solemnidad el Card. Angelo Bagnasco, arzobispo de Génova y anterior presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, ha pronunciado en su homilía estás concisas palabras respecto de esa solapada persecución al Cristianismo que campea en el planeta (nuestra traducción).

Queridos amigos, su ejemplo [el de San Lorenzo] nos recuerda que la persecución es parte de la fe cristiana: “Si me persiguieron a mí, os perseguirán también a vosotros”(Jn 15,20). No deberíamos sorprendernos por esto, así como tampoco debemos ceder al optimismo ingenuo según el cual solo hay respeto y benevolencia a nuestro alrededor. ¡Eso no es así! Incluso si no se habla, existe un régimen discriminatorio anticristiano. Y esto sucede incluso en nuestra Europa, el útero del Evangelio y la cuna de la civilización. A través de normas refinadas, se limita la libertad de profesar la fe públicamente, y siempre cada vez más se la empuja a la esfera privada. Con el pretexto de que no molestar las diferentes sensibilidades religiosas o culturales, se quiere crear un modo de vivir uniformado por lo bajo, eliminando tradiciones legítimas y respetuosas de todos, o cambiando nombres, lugares, símbolos. Es claro que —de esta manera— se pretende diluir la fisonomía de la fe con el fin de apagarla en la conciencia colectiva y en la personal, reduciéndola de una tradición a un vago recuerdo.