Thursday, August 02, 2018

Cristianos no están obligados a seguir agenda medioambientalista de Francisco, dice el card. Müller


Esta es una traducción de Secretum Meum Mihi de un artículo originalmente publicado en la edición de fin de semana del periódico australiano The Australian, Jul-28/29-2018, pág. 8 (en la foto, click para ampliar).

El Papa no es infalible sobre medio ambiente, dice importante cardenal

TESS LIVINGSTONE


Los cristianos no tenían la obligación de seguir la agenda verde-izquierda del Papa Francisco en oponerse a los combustibles fósiles y favorecer los ‘acuerdos internacionales vinculantes’ sobre temas ambientales, dijo uno de los principales teólogos de la Iglesia católica ayer.

“No somos un partido verde”, dijo el cardenal alemán Gerhard Müller, de 70 años, a The Weekend Australian. Él está en Sydney para dirigirse a la conferencia de la Confraternidad Australiana del Clero Católico.

El cardenal Müller también advirtió que los movimientos de los políticos para limitar la libertad religiosa, como obligar a los hospitales a realizar abortos, estaban “avanzando hacia el totalitarismo”, para ser resistidos por los líderes de la iglesia y los ciudadanos.

La separación de la iglesia y el estado —Dios y el César— fue vital. “Pero la política ambientalista no tiene nada que ver con la fe y la moral. Esos temas son para que los políticos y las personas voten por el partido con el que están de acuerdo”.

Hace una semana, el cardenal del Vaticano Francesco Coccopalmerio pidió que se incluyera la protección del medio ambiente en el código canónico de la iglesia. Él habló durante un “Diálogo sobre inversiones católicas para la Transición Energética” en Roma, promovido por el Movimiento Mundial Católico sobre el Clima.

El Cardenal Müller no estuvo de acuerdo, más allá de la oferta de la iglesia de amplias orientaciones éticas. “Los obispos no son científicos, ni expertos ambientales o políticos”, dijo.

Los líderes de la iglesia deberían concentrarse en la religión. Había una necesidad de una nueva evangelización de los jóvenes, dijo, incluso en Alemania, con énfasis en liturgias centradas en Cristo en lugar de permitir que la Misa sea considerada como “entretenimiento religioso”.

Hace un año, fue echado por Francisco, quien no renovó su nombramiento como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el trabajo desempeñado por el cardenal Joseph Ratzinger durante 23 años bajo San Juan Pablo II. Francisco sólo se lo dijo al cardenal Müller el último día de su periodo y no dio ninguna razón”. “Él (Francisco) mismo no la sabe”, dijo el cardenal Müller. Fue un “juego de poder”.

Si hay una sola palabra que los príncipes de la iglesia evitan, es “cisma”. El Cardenal Müller fue extraordinariamente franco, sin embargo, advirtiendo que “el Santo Padre y los obispos” necesitaban “proporcionar la claridad, basada en la palabra de Dios dada por Jesucristo” para sanar el “cisma” entre lo que a menudo se describía como las alas “conservadora” y “progresiva” de la iglesia.

Los falsos entendimientos de la teología cristiana, dijo, estaban causando confusión doctrinal sobre la recepción de la Sagrada Comunión por [parte de] los divorciados Católicos vueltos a casar fuera de la iglesia y por [parte de] esposos protestantes de católicos, especialmente en Alemania. Pero las prioridades del Papa, dijo, eran la justicia social y el alivio de la pobreza.

El cardenal Mueller aún vive en Roma, donde está preparando un compendio de los escritos completos de Benedicto XVI, ahora de 91 años, desde el momento en que el papa emérito dio una conferencia en la Universidad de Ratisbona en la década de los 60.

Cuando se complete, el proyecto, que incluirá conferencias, entrevistas, artículos y libros, tendrá 30,000 páginas en 16 volúmenes. Once volúmenes están terminados y están siendo traducidos a numerosos idiomas, incluido el ruso. El Patriarca ruso ha estado muy interesado en leer los primeros volúmenes, dijo el cardenal Müller.

El cardenal, autor de 400 artículos y libros sobre teología, escribió su doctorado sobre el teólogo antinazi Dietrich Bonhoeffer.

Estando todavía cerca de Benedicto, el Cardenal Müller dijo: “Sigo teniendo un problema con la renuncia de un Papa y con la obligación de los obispos de dimitir a los 75 años. Son padres y los padres no renuncian”.

El cardenal Müller dijo que muchos de los cardenales que eventualmente elegirían al sucesor de Francisco enfrentarían el problema de no conocerse uno al otro. A pesar de que Francisco creó nuevos cardenales en cinco consistorios, no se ha celebrado ninguna reunión general de cardenales por cuatro años. La falta de tales reuniones parece contradecir el estilo moderno, consultivo aparentemente favorecido por Francisco, que quiere un enfoque sinodal (reuniones más grandes de cardenales, obispos, sacerdotes y laicos).

El cardenal Müller dijo que Francisco también escuchaba a “los así llamados amigos pero ellos no siempre eran amigos”.