Thursday, August 30, 2018

Card. Maradiaga pesca en el rio revuelto del “testimonio” Viganò, aprovechando para declararse víctima del “sicario” Edward Pentin


¡Qué buenos réditos para beneficio personal se pueden sacar del asunto desatado por el “testimonio” Viganò! La maniobra más disparatada la leemos hoy en una entrevista concedida por el Card. Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa y coordinador del C-9 o grupo de cardenales que ayuda a Francisco para la reforma de la Curia, quien se autodeclara “víctima” del “sicario” Edward Pentin. Como recuerdan, Pentin, de profesión periodista —no sabíamos de lo del sicariato—, ha publicado varios artículos dedicados al feminario...¡perdón, quién sabe en qué estaríamos pensando!, quisimos escribir seminario arquidiócesano de Tegucigalpa (ver aquí y aquí) y otras dedicadas a su protegido, su anterior obispo auxiliar Juan José Pineda.

Transcribimos la respuesta que nos interesa de la aludida entrevista concedida a Fides Digital, Ago-29-2018 (no confundir con agencia Fides), que es uno de los medios del conglomerado llamado “Suyapa Medios”, que controla el propio card. Maradiaga; obviamente la pregunta está formulada en forma complaciente y para que el entrevistado se luzca.

Los medios han publicitado una carta de 11 páginas del ex Nuncio Carlo María Viganó, en la cual hace acusaciones muy graves incluso contra Usted, ¿qué podría decirnos al respecto?

Hace cerca de tres años que soy víctima de un “sicario” que practica el acoso mediático. Se llama Edward Penting y trabaja para un periódico de EWTN que se llama National Catholic Register. Nunca he hablado con él, pero se ha valido del “libelo anónimo” que se publicó por otro “sicario” hondureño en un medio de comunicación local que me insulta constantemente y me calumnia ¿Quién soy yo, Arzobispo de una Diócesis pequeña y de un país pequeño para figurar en la prensa mundial calumniado y difamado, sin posibilidad de defenderme? Claramente el único motivo es porque soy el Coordinador del Consejo de los Cardenales que estamos trabajando en la reforma de la Curia Vaticana. Los enemigos de esta reforma quieren acabar con este Consejo. El objetivo principal es el Papa Francisco.

Me ha sorprendido el escrito de Monseñor Viganó, pues no es la persona que yo he conocido hace ya varios años.

El pecado de la calumnia y la difamación es muy grave, y para ser perdonado necesitan que el autor repare el daño hecho. ¿Cómo podrán hacerlo los autores de este circo mediático? Me parece que no han comprendido que la Iglesia es humana y divina, natural y sobrenatural, inmanente y trascendente. Sin fe no se puede comprender. Pedir la dimisión del Papa a mi juicio es un pecado contra el Espíritu Santo, quien en definitiva es el guía de la Iglesia, como decimos en el Credo: “Señor y dador de vida”.

No guardo ningún resentimiento contra ninguno de mis detractores, sino que oro por ellos para que se conviertan y puedan continuar su vida en paz. Lo peor que le puede ocurrir a un ser humano es alejarse de Dios por el pecado.

¡Hay que tener en cuenta este gran sufrimiento que el card. Maradiaga sobrelleva, no sea que sirva para su futuro proceso de canonización! Lo decimos porque puede ser una muestra de sus virtudes heróicas.


Actualización Ago-31-2018: El periodista, al que el card. Maradiaga ha adjetivado de “sicario”, Edward Pentin, al respecto ha hecho la siguiente declaración a The Catholic Herald, Ago-30-2018 (nuestra traducción).

“Es muy triste y lamentable que el cardenal elija lanzar este ataque en lugar de lidiar con los muy serios asuntos relacionados con la Iglesia en Honduras sobre los que he informado, y que aún debe responder.

Estos incluyen la ausencia de cualquier información sobre las sanciones tomadas contra su Obispo Auxiliar Juan José Pineda, quien fue forzado a renunciar en Julio debido a acusaciones de abuso sexual de seminaristas y mala conducta financiera bajo la vigilancia del cardenal; la falta de detalles sobre la investigación papal el año pasado en la Iglesia en Honduras por el retirado obispo Jorge Pedro Casaretto; el paradero de una subvención caritativa de $ 1.3m que el Obispo Pineda obtuvo del gobierno hondureño pero que nunca ha sido contabilizada; preguntas continuas sobre contabilidad en la arquidiócesis, particularmente relacionadas con la Universidad Católica de Honduras; y los problemas de la homosexualidad en el seminario mayor de Honduras.

Le he escrito al cardenal cuatro veces este año pidiéndole que comentara sobre todos estos asuntos y para que dé su versión de la historia, incluyendo invitarlo a que se reúna conmigo cuando estuviera aquí en Roma en una reunión [del Consejo de Cardenales]. Un colega que me ayudó en estos artículos también se comunicó con él en varias ocasiones para que hiciera comentarios. Todas estas solicitudes nunca fueron respondidas”.