Saturday, June 02, 2018

Invitación de Francisco a no tener miedo de la novedad y pedido de oración por la Amazonía



Durante el discurso de Francisco a los directores nacionales de las Obras Misionales Pontificias, Sala Clementina del Palacio Apostólico Vaticano, Jun-01-2018, informa la edición en italiano de L'Osservatore Romano, Jun-01/02-2018, que el Pontífice al comienzo se ha salido del texto preparado y ha improvisado las siguientes palabras:

Siempre se deben renovar las cosas: renovar el corazón, renovar las obras, renovar las organizaciones, porque, de otro modo, terminaríamos todos en un museo. Nos tenemos que renovar para no acabar en un museo.

Más adelante ha dicho:

Si la renovación es auténtica, creativa y eficaz, la reforma de vuestras Obras consistirá en una refundación, una reestructuración según las exigencias del Evangelio. No se trata simplemente de replantear las motivaciones para mejorar lo que ya hacéis. La conversión misionera de las estructuras de la Iglesia (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 27) requiere santidad personal y creatividad espiritual. Por lo tanto, no solo renovar lo viejo, sino permitir que el Espíritu Santo cree lo nuevo. No nosotros: el Espíritu Santo. Hacer espacio al Espíritu Santo, dejarle que cree algo nuevo, que haga nuevas todas las cosas (cf. Sal 104,30; Mt 9,17; 2 P 3,13; Ap 21,5). Él es el protagonista de la misión: es él el “jefe de la oficina” de las Obras Misionales Pontificias. Es él, no nosotros. No tengáis miedo de la novedad que proviene del Señor Crucificado y Resucitado: esta novedad es hermosa. Temed otras novedades: esas no están bien. Las que no vienen de esa raíz. Sed audaces y valientes en la misión, colaborando con el Espíritu Santo en comunión con la Iglesia de Cristo (cf. Exhort. ap. Gaudete et exsultate, 131).

[...]

Como bien sabéis, durante el mes de octubre de 2019, Mes Misionero Extraordinario, celebraremos el Sínodo para la Amazonía. Acogiendo la preocupación de muchos fieles, laicos y pastores, he querido que nos reunamos para orar y reflexionar sobre los desafíos de la evangelización de estas tierras sudamericanas, donde viven importantes Iglesias particulares. Deseo que esta coincidencia nos ayude a fijar nuestra mirada en Jesucristo para afrontar problemas, desafíos, riquezas y pobrezas; que nos ayude a renovar nuestro compromiso de servir al Evangelio para la salvación de los hombres y mujeres que viven en esas tierras. Oremos para que el Sínodo para la Amazonía pueda recapacitar evangélicamente la misión también en esta región del mundo sometida a tantas pruebas, explotada injustamente y necesitada de la salvación de Jesús.

Traducción libre: No les sorprenda que vaya a haber ordenación de hombres casados (comenzando) en la Amazonía, y no se resistan a ello porque esa es una renovación del Espíritu Santo. Así que no tengan “miedo de la novedad que proviene del Señor Crucificado y Resucitado: esta novedad es hermosa”. ¡Ah, y quítense de la cabeza que eso sea un prurito de novedad pilotado de antemano!