Friday, June 01, 2018

Facultad Teológica de Nápoles inaugura curso formativo para exorcistas


Artículo de Corriere del Mezzogiorno (edición para Campania), May-30-2018, págs. 1 y 8. Traducción de Secretum Meum Mihi.

La Facultad teológica lanza un seminario de Demonología. Identikit de los poseídos
Curso de formación para exorcistas. De Nápoles parte la cacería al Maligno

Por Elena Scarici


NÁPOLES ¿Cómo aprender a reconocer casos de posesión diabólica? ¿Y cómo entender cuándo es apropiado dirigirse a un exorcista? La Facultad Teológica de Nápoles, un punto de referencia para los estudios teológicos y pastorales de todo el Sur, se ha interrogado sobre Satanás y sobre la práctica del exorcismo, insertando en el bienio de especialización en Teología Pastoral profética —dirigido por monseñor Salvatore Esposito, profesor de Liturgia— un seminario de profundización de Demonología.

«Está dirigido a los estudiantes (futuros sacerdotes o laicos) que se enfrentarán a preguntas, aspectos y problemas relativos a la realidad del pecado de Satanás y sus seguidores», explica Carmine Matarazzo, profesor de Teología pastoral y director del Instituto de Ciencias pastorales. Entre los ponentes del curso, el padre Francesco Bamonte, Presidente de la Asociación internacional de Exorcistas (Aie): «El creciente número de fieles que solicitan la intervención de sacerdotes exorcistas implica la necesidad por parte de los obispos y sacerdotes de adquirir esos criterios de discernimiento fundamentales para entender si los fenómenos expuestos son efectivamente debido a una acción extraordinaria del demonio». Existen varias formas de la acción extraordinaria del Maligno, según Bamonte, la posesión diabólica es el último estado e implica «la presencia y la acción de uno o más demonios en un cuerpo humano, que ejercen un control despótico sobre él, forzándolo para moverse o hablar en determinados momentos, sin que el poseído pueda hacer nada para evitarlo, incluso en los casos en que mantiene la conciencia de lo que está sucediendo».

Pero, ¿cuáles son las señales las cuales hay que escoger? Para el presidente de la Aie son varias: «Dificultad para recitar las oraciones, al leer el Evangelio, al responder a las preguntas de la renuncia, sobre todo en el momento de oración silenciosa y de la imposición de las manos ». Sin embargo, depende de las diócesis entender y orientar a los sacerdotes exorcistas, pero también dirigir a los fieles por el camino correcto. «Frente a un fenómeno ligado también al clima de incertidumbre y de precariedad de nuestro tiempo —dice monseñor Salvatore Esposito— que encuentra refugio en la magia, en las sectas satánicas, en la cartomancia, en la superstición, muchos tratan de dar a estas manifestaciones una fundamento científico e incluso médico. De ahí la necesidad de identificar las pistas pastorales. Ellos son, divididos en puntos; evangelizar: porque la mentalidad mágica prospera más fácilmente donde hay un vacío de fe. Vigilar: sobre peregrinaciones a lugares de supuestas apariciones o fenómenos extraordinarios. Acoger: con caridad a las personas caídas en la magia. Catequizar: a través de la palabra, la oración, el servicio de la caridad. Santificar: dando la gracia a través de los sacramentos. Bendecir, con el uso del bendicional.

«Es oportuno subrayar —concluye Esposito— que el exorcista (cuyo encargo es conferido por el obispo) no es un “escalador” solitario, ni se improvisa, debe sentir la cercanía del obispo, del presbiterio y de la comunidad eclesial en la que opera. Sería oportuno que las diócesis contaran con centros de consejería y escucha, donde los sacerdotes y los expertos puedan ofrecer apoyo espiritual en este sector tan delicado. Se necesita, sin embargo, poner aparte, silenciar y neutralizar la acción de los santones de turno que a cada momento florecen como amapolas en el campo de la Iglesia, sembrando desconcierto, ilusiones, sufrimientos y expectativas irrealizables en los que se acercan a ellos».