Friday, June 29, 2018

Así fue como el Vaticano presionó a los obispos de Polonia para que suavizaran su posición sobre la comunión a divorciados en su guía sobre Amoris Lætitia

“Amoris laetitia, los obispos polacos buscan la sintonía con Francisco”, titulaba el bergogliano Andrea Tornielli en Vatican Insider; agregando que “el documento, explica la oficina de prensa del episcopado, «no contempla» la cuestión de la comunión a los divorciados vueltos a casar”. En referencia al repentino cambio que dieron los obispos del documento guía sobre Amoris Lætitia que se había anunciado el año pasado se publicaría en el otoño y que se ceñía al Magisterio de Juan Pablo II en lo tocante al acceso de la Sagrada Comunión para los divorciados vueltos a casar y lo que ahora se publicó.

Y así mismo dieron cuenta otros medios (SIR, L'Osservatore Romano). ¿Qué generó este cambio en los obispos polacos?

Este es un artículo de La Fede Quotidiana, Jun-29-2018. Traducción de Secretum Meum Mihi.

El Vaticano en pressing sobre los obispos polacos para ablandar su posición sobre Amoris Laetitia

Estamos en condición de revelar, en exclusiva, los antecedentes y las razones que llevaron a la KEP (Conferencia Episcopal de Polonia) a reeditar un nuevo documento interpretativo de Amoris Laetitia muy diferente del borrador-esquema aparecido en los periódicos el pasado otoño, borrador que no había agradado en absoluto en el Vaticano.

¿Qué ocurrió en estos meses de laborioso silencio una vez filtrado el texto otoñal, muy restrictivo y firme en decir no a la comunión para los divorciados vueltos a casar civilmente? Una fuerte presión desde Roma partió hacia los obispos polacos. Fuentes óptimas y confiables en la orilla del Vístula nos dicen que se movió justo el Secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin con mensajes de este género dirigidos a los obispos polacos: “¿Realmente quieren romper la unidad con el Papa, se da cuenta de eso?” A todo esto se añadió una incesante obra de convencimiento del Nuncio en Varsovia, Monseñor Salvatore Pennacchio, presente en la plenaria de la KEP y muy activo en contactar con los obispos menos disponibles al cambio.

No acaso, hacia la Iglesia polaca llegaron recientemente signos de apertura bajo la forma de nombramientos de prestigio, por ejemplo, una elevación cardenalicia y la pesada de Monseñor Hoser en Medjugorje: ¿una casualidad? A veces se tocó la ruptura, pero al final los obispos polacos eligieron el camino de la obediencia, formalmente por unanimidad, pero con muchos dolores de barriga. Dolor de barriga que permanece en el clero de la base, especialmente en campaña y en la poderosa Radiomarija que no gustó, al parecer de Nasz Dziennik.