Wednesday, March 14, 2018

“Quien ha cometido un pecado grave no debe acercarse a la Sagrada Comunión sin haber obtenido primero la absolución en el sacramento de la Reconciliación”. Aplican términos y condiciones


En la audiencia general de hoy, durante el saludo a los peregrinos polacos, ha dicho Francisco (nuestra traducción, énfasis añadido):

Saludo cordialmente a los peregrinos polacos. En el “Padre Nuestro”, diciendo al Señor: “Danos hoy nuestro pan de cada día”, pedimos no solo la comida para el cuerpo, sino también el don del Pan Eucarístico, alimento del alma. Sabemos que aquel que ha cometido un pecado grave no debe acercarse a la Sagrada Comunión sin haber obtenido primero la absolución en el sacramento de la Reconciliación. La Cuaresma sea una ocasión para acercarse a este último, confesarse bien y encontrarse con Cristo en la Sagrada Comunión. El encuentro con él le confiere sentido a nuestra vida. ¡Os bendigo de corazón!

Imposible no notar que es ese mismo Francisco el que bajo una nota de pie de página en la exhortación apostólica postsinodal Amoris Lætitia, ha dicho algo completamente en la dirección opuesta a lo resaltado arriba, autorizando a los que conviven como marido y mujer sin haber contraido el sacramento del matrimonio (more uxorio) a acercarse a la Sagrada Comunión bajo la cláusula “en ciertos casos”.