Thursday, March 22, 2018

Para Mons. Vincenzo Paglia “muy pocos” de los que atacan Amoris Lætitia “la habrán leído”. ¿Eso aplicará también para el autor?


Mons. Vincenzo Paglia, Presidente de la Pontificia Academia para la Vida y Gran Canciller del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II para Estudios sobre el Matrimonio y la Familia, estuvo recientemente en México; suponemos que fue durante esa visita que concedió una entrevista que publica hoy Aleteia.

La primera pregunta es (énfasis añadido):

¿Por qué ha causado tanta polémica Amoris Laetitia? ¿La habrán leído los que la atacan?

Yo creo que muy pocos la habrán leído, pero muchos han tenido una fuerte reacción en su contra, sobre todo contra el capítulo 8. Ahí la prensa puso como uno de los elementos cardinales de la exhortación la comunión a los divorciados. Pero no es ése el tema primordial.

Lo que el papa Francisco ha querido es volver a poner la atención de la Iglesia en el tema de la familia. Lo que a él le preocupaba no era una crear una nueva definición de familia, sino afrontar la situación real de las familias en el mundo y cómo ayudarlas a vivir mejor; que en la Iglesia surgiera la preocupación pastoral para ayudar a todas las familias, en particular aquellas que se encuentran en una mayor dificultad. La Iglesia debe ser una madre, no un tribunal.

La Iglesia ha entendido que debe estar al lado de las familias para ayudarlas, no para juzgarlas y mucho menos para condenarlas.

En este sentido, Amoris Laetitia es un texto lleno de gran simpatía por la familia; de gran simpatía por todo aquello que tenga el sabor de “familia”, aunque haya en ella situaciones muy problemáticas.

El papa Francisco dice: “ayudémosle no condenándola”. ¿Por qué? Porque la familia es el corazón de la Iglesia y de la sociedad. Destruir, o no estar atentos a la familia, significa no estar atentos al futuro ya de la comunidad cristiana, ya de la sociedad misma.

Para empezar por lo menos importante: ¡Qué desagradecido es Mons. Paglia con “la prensa”! Porque si de un buen auxilio gozan los bergoglianos es el de la gran prensa, no solamente porque tienen a la gran prensa a su favor y no solamente se sirven de ella como caja de resonancia para propagar la interpretación oficial de Amoris Lætitia (“Magisterio auténtico”, mandó decir el Card. Parolin en las AAS), sino en general para todo lo que favorezca a la persona de Jorge Mario Bergoglio.

Y pasando a lo más irónico, afirma Mons. Paglia que, según su particularísima y subjetivísima opinión, “muy pocos” de quienes siguen la doctrina inmemorial de la Iglesia sobre los sacramentos del Matrimino y la Eucaristía, a los que encasillan como “los que atacan” Amoris Lætitia, “la habrán leído”.

Bueno, ¿y su autor la habrá leído?

Si se recuerda bien, cuando todavía estaba fresca la tinta de Amoris Lætitia, en dos de las respuestas que ofreció a los periodistas en el vuelo que lo regresó a Roma después de su viaje a la isla griega de Lesbos, Abr-16-2016, Francisco dijo (énfasis añadido):

(Francis Rocca, Wall Street Journal)

Quisiera hacer una pregunta sobre la exhortación apostólica Amoris laetitia: como usted bien sabe, ha habido muchas discusiones sobre uno de los puntos. Algunos sostienen que no ha cambiado nada respecto a la disciplina que gobierna sobre el acceso a los sacramentos para los divorciados que se han vuelto a casar; otros sostienen que ha cambiado mucho y que hay nuevas aperturas y posibilidades. La pregunta es: ¿Hay nuevas posibilidades concretas que no existían antes de la publicación de la exhortación, o no?

(Francisco)

Yo puedo decir sí. Punto. Pero sería una respuesta demasiado pequeña. Yo os recomiendo a todos vosotros que leáis la presentación que hizo el cardenal Schönborn, que es un gran teólogo (fue secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe y conoce bien la doctrina de la Iglesia): en dicha presentación, encontrará la respuesta a su pregunta.

(Jean-Marie Guénois, Le Figaro)

¿Por qué puso en la famosa nota el problema de los divorciados que se vuelven a casar? En la nota 351. [El Papa exclama: “¡Uy, qué memoria!”] La pregunta es: ¿por qué una cosa tan importante en una pequeña nota? ¿Usted ha prevenido así la oposición o ha querido decir que este punto no era tan importante?

(Francisco)

Mire, uno de los últimos papas, hablando sobre el Concilio, Escuche, uno de los últimos Papas, hablando sobre el Concilio, dijo que había dos concilios: el Vaticano II, que se hacía en la Basílica de San Pedro, y otro que era el de los medios de comunicación. Cuando convoqué al primer Sínodo, la gran preocupación de la mayor parte de los medios era: “¿Aaah, podrán comulgar los divorciados que se han vuelto a casar?” Como yo no soy santo, esto me dio un poco de fastidio y un poco de tristeza. Porque yo pienso que esos medios no se dan cuenta de que no es ese el problema importante. No se dan cuenta de que la familia en todo el mundo está en crisis -¡y la familia es la base de la sociedad!-, no se dan cuenta de que los jóvenes ya no quieren casarse, no se dan cuenta de que la caída de la natalidad en Europa que es para llorar, no se dan cuenta de que la falta de trabajo hace que los padres tengan dos trabajos y los niños crezcan solos y no puedan crecer dialogando con el papá y la mamá… Estos son los grandes problemas. Yo no recuerdo esa nota. Pero, seguramente, si está en una nota es porque se trata de una cita de la Evangelii gaudium. Seguro. No recuerdo el número, pero seguro que es eso.

¡El propio autor no recordaba lo que acababa de escribir!

Así que no nos salga, Mons. Paglia, con eso de que pocos de los que Ud. considera atacantes de Amoris Lætitia no la leyeron, cuando su propio autor no recordaba lo que escribió.

Dijimos al principio que Mons. Paglia se encontraba recientemente en México. Pues bien, en el sitio de internet de de la Pontificia Academia para la Vida se ofrecen los textos de sus intervenciones allí. La que más se relaciona con el tema que estamos tratando, es una conferencia titulada “Gradualidad y discernimiento pastoral en Amoris Laetitia Capitulo VIII”. Léanla, y a ver si descubren el ataque que hace al card. Ratzinger.