Wednesday, March 28, 2018

Misa in Cœna Domini de Francisco en cárcel romana: Protestantes, ortodoxos, un budista y dos musulmanes, “los que han sido designados de entre el pueblo de Dios” para la ceremonia del lavatorio de pies


Como se sabe, desde que asumió el Pontificado Francisco nunca ha celebrado la Misa in Cœna Domini como debería, generalmente la celebra en cárceles. Incluso cuando las rúbricas especificaban claramente que en el rito del lavatorio de pies deberían elegirse siempre hombres (viri), Francisco se auto eximía de cumplirlas, eligiendo mujeres. En Enero de 2016 la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos informaba en un decreto que había “parecido bien al Sumo Pontífice”, i.e., Francisco, “cambiar la norma que se lee en las rúbricas del Missale Romanum (p. 300 n.11)” respecto a esta ceremonia, y que de allí en adelante lo que debería leerse es : “Los que han sido designados de entre el pueblo de Dios son acompañados por los ministros...”

Con lo que ahora se permitía que los “designados” no solamente fueran exclusivamente hombres, y lo que aparte se especificaba en las nuevas rúbricas es que deben ser “de entre el pueblo de Dios”. Notifíquese y cúmplase.

Pero observamos que a quien le pareció bien modificar las rúbricas, no las cumple.

Leyendo un artículo de la agencia de los obispos italianos, SIR, Mar-28-2018, sobre la Misa in Cœna Domini que presidirá Francisco mañana en una cárcel romana, se lee (nuestra traducción):

Serán más de 600 los participantes en el encuentro, y 12 los detenidos de diversa nacionalidad y religiones que recibirán la lavada de los pies del Papa. Católicos, protestantes, ortodoxos, un budista y dos musulmanes, que representarán la composición multiétnica de la histórica penitenciaría romana, donde el 60-65% de la población está constituido de jóvenes extranjeros, de 60 nacionalidades diferentes.

Con lo que a Nosotros nos parece que ahora el que tiene que cambiar es el Catecismo de la Iglesia Católica porque —perdonen la ignorancia, corríjannos si es que estamos equivocados—, con lo que leemos allí sobre “El Pueblo de Dios” (Primera Parte, Segunda Sección, Capítulo Tercero, Artículo Nueve, Párrafo Dos, I y ss.) no deja campo para considerar que los budistas o los Musulmanes pertenezcan al “Pueblo de Dios”. En otra ocasión discutiremos sobre los Protestantes u Ortodoxos.