Saturday, March 10, 2018

Así intentó el card. Bertone disuadir a Benedicto XVI de que renunciara


Artículo de Il Giornale, Mar-10-2018, pág. 16 (copia facsimilar en la imágen superior). La versión original carece del último párrafo, que viene incluido en una entrada de hoy del blog del autor, el cual hemos incluido. Traducción de Secretum Meum Mihi.

Ratzinger y la renuncia ya en el 2012

El libro del cardenal Bertone revela: La idea de renunciar en una conversación privada

Por Fabio Marchese Ragona

Benedicto XVI había decidido renunciar al pontificado ya en abril de 2012, unas semanas después de Pascua, y estaba decidido a anunciar al mundo su revolucionaria elección antes de la Navidad del mismo año. La sorprendente revelación se produce cinco años después de la renuncia de Joseph Ratzinger, y en un momento en el que se vuelve a hablar a menudo de la Papa emérito y su estado de salud, que, por lo que sabe Il Giornale, no son motivo de ninguna preocupación.

La noticia sobre la renuncia tiene una fuente más que autorizada: el cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado emérito y principal colaborador de Benedicto XVI que revela el detrás de escena en su libro I miei Papi [“Mis Papas”], (Elledici), volumen que se presentará en Turín el próximo 14 de marzo y que contiene las memorias del cardenal y la historia de su relación con los Papas, desde Pío XII hasta Francisco.

“El Papa hizo una fugaz mención de una eventual posibilidad de renuncia al ministerio petrino”, revela Bertone, “ya en la audiencia del 30 de abril 2012, que luego cayó en silencio, pero regresó en una conversación confidencial en agosto, mientras estábamos en Castel Gandolfo”. Benedicto XVI, por lo tanto, pensaba dejar la dirección de la Iglesia ya casi un año antes del anuncio oficial, que tuvo lugar durante el consistorio para la canonización de los mártires de Otranto, el 11 de febrero de 2013. Es el cardenal Bertone quien hoy ofrece el “backstage” de la historia, con abundancia de particulares.

“Luché”, cuenta el cardenal, “para creer que el Papa hubiera tomado de verdad tal decisión y, con respeto pero con firmeza, le presenté una serie de argumentos que creí fueran fundados por el bien de la Iglesia y para evitar una depresión general del pueblo de Dios, ante su buen Pastor. Estábamos”, continúa el cardenal, “en pleno Año de la Fe, empecé mi resistencia para al menos obtener una dilación en la fecha del anuncio de esta decisión que consideraba tremenda y que portaba gran sufrimiento”.

En el relato del cardenal Bertone emerge también un aspecto que se relaciona con el carácter de Joseph Ratzinger, a menudo descrito como un hombre débil, totalmente a merced de su Secretario de Estado, pero en su lugar, como explica el mismo cardenal en el libro, mantenía con firmeza su posición, sin retroceder un milímetro en la decisión de querer retirarse. “Con el paso del tiempo”, reconstruye Bertone, “el Santo Padre no solo no retrocedía, sino que se confirmaba en la decisión tomada en plena conciencia ante el Señor. En un primer momento”, continúa, ”tenía la intención de publicar la declaración de renuncia antes de Navidad, pero yo le dije que para Navidad debía hacernos el don de su libro sobre la infancia de Jesús de Nazaret y este anuncio habría conmocionado a la opinión pública, turbando el clima natalicio y dispersando los frutos de este don”.

A pesar de la resistencia de la Secretaría de Estado y el intento de aplazar la renuncia, a la final, Benedicto XVI decidió anunciar su decisión en febrero de 2013. Y siempre Tarcisio Bertone, en su libro, reconstruye la historia: “Aplazada la decisión para el nuevo año”, escribe el cardenal,“ yo todavía buscaba cómo prorrogarla semana a semana, recordando al Papa los plazos del año de la fe y la promesa de la encíclica sobre la fe. Pero Benedicto XVI, pensando sobre todo en el compromiso de las celebraciones pascuales, y en perspectiva la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro, inexorablemente decidió declarar el acto de renuncia el 11 de febrero de 2013. La fórmula”, concluye el Secretario de Estado Emérito “fue pensada y reelaborada bajo secreto. El autógrafo del Papa lleva en un primer texto la fecha del 7 de febrero y, sucesivamente después de una pequeña corrección ortográfica en el texto en latín, también considerando la necesidad de una traducción precisa al italiano y a otros idiomas, el texto definitivo lleva la fecha de 10 febrero”.