Thursday, February 15, 2018

“Por higiene mental”, solamente se aceptan aplausos. Atte: La Administración

En la entrada inmediatamente anterior nos referimos a una información surgida del adelanto que Corriere Della Sera hace de lo dicho por Francisco a los jesuitas en Chile y Perú durante su reciente viaje y que aparecerá el próximo Sabado en La Civiltà Cattolica.

¿Recuerdan cuando Francisco en una de sus innumerables entrevistas se declaró inmune a los “chupamedias”, i.e., aduladores? Pues en uno de los encuentros con los jesuitas ha afirmado exactamente lo contrario: Sólo acepta a estos. De paso, mostrando un rampante desprecio por quienes no son “chupamedias”.

Nuestra traducción del aparte respectivo, tomado del adelanto hecho por Corriere Della Sera .

¿Qué resistencias ha encontrado y cómo las ha experimentado?

«Delante a la dificultad nunca digo jamás que es una “resistencia”, porque significaría renunciar a discernir, lo que en lugar quiero hacer. Es fácil decir que hay resistencia y no darse cuenta de que en ese contraste también puede haber una pizca de verdad. Esto también me ayuda a relativizar muchas cosas que, a primera vista, parecen resistencia, pero en realidad es una reacción que nace de un malentendido... Pero cuando en lugar me doy cuenta de que hay verdadera resistencia, por supuesto, lo siento. Algunos me dicen que es normal que haya resistencia cuando alguien quiere hacer cambios. El famoso “siempre se ha hecho así” reina en todas partes, es una gran tentación que todos hemos vivido. Las resistencias posteriores al Vaticano II, todavía presentes, tienen este significado: relativizar, diluir el Concilio. Lo siento aún más cuando alguno se enrola en una campaña de resistencia. Y desafortunadamente veo esto también. No puedo negar que haya resistencias. Las veo y las conozco. Hay resistencias doctrinales. Por salud mental, no leo los sitios de internet de esta llamada “resistencia”. Sé quiénes son, conozco los grupos, pero no los leo, simplemente por mi salud mental. Si hay algo muy serio, me informan para que lo sepa. Es un desagrado, pero se necesita seguir adelante. Cuando percibo resistencias, trato de dialogar, cuando el diálogo es posible; pero algunas resistencias vienen de personas que creen poseer la verdadera doctrina y te acusan de ser herético. Cuando en estas personas, por lo que dicen o escriben, no encuentro bondad espiritual, yo simplemente rezo por ellos. Lo siento, pero no me detengo en este sentimiento por higiene mental».


Actualización Feb-17-2018: Este es el texto oficial de la respuesta —que arriba hemos traducido del italiano al español— como ha sido publicado por La Civiltà Cattolica. Evidentemente las palabras han sido pronunciadas originalmente en español y corresponden a la reunión que tuvo Francisco con los jesuitas chilenos, Ene-16-2018.

Un jesuita de la Provincia argentino-uruguaya pregunta: «¿Qué resistencias has encontrado durante tu pontificado y cómo las has vivido y discernido?»

Nunca, frente a la dificultad nunca digo que es una «resistencia». Eso sería faltar al deber de discernir. Es fácil decir «es resistencia» y no darse cuenta de que en esa disputa puede haber aunque sea un poquito así de verdad. Y yo me hago ayudar con eso. A menudo pregunto a una persona: «¿qué piensa de esto?». Esto me ayuda también a relativizar muchas cosas que, a primera vista parecen resistencia, pero que en realidad son una reacción que nace de un malentendido, del hecho de que algunas cosas hay que repetirlas, explicarlas mejor… Puede ser un defecto mío el hecho de que a veces doy por sentadas algunas cosas o pego un salto lógico sin explicar bien el proceso porque estoy convencido de que el otro entendió al vuelo el razonamiento que hago. Me doy cuenta que si vuelvo atrás y explico mejor entonces ahí el otro dice: «Ah, sí, está bien…»

O sea, me ayuda mucho examinar bien el significado de las disputas.

Ahora, cuando me doy cuenta de que hay verdadera resistencia, la sufro. Algunos me dicen que es normal que haya resistencias cuando alguno quiere hacer cambios. El famoso «siempre se hizo así» reina en todas partes: «Si siempre se hizo así, para qué vamos a cambiar? Si las cosas son así, si siempre se hizo así para qué hacerlas de manera diversa?». Esta es una tentación grande que todos hemos vivido. Por ejemplo, todos las vivimos en el posconcilio. Las resistencias después del Concilio Vaticano II, que todavía están presentes, y llevan a relativizar el Concilio, aguar el Concilio. Y me me duele más todavía cuando alguno se enrola en una campaña de resistencia. Lamentablemente veo esto también. Vos me preguntaste por las resistencias, y no puedo negar que están. Las veo y las conozco.

Después están las resistencias doctrinales, que ustedes las conocen mejor que yo. Por salud mental yo no leo los sitios de internet de esta así llamada «resistencia». Sé quiénes son, conozco los grupos, pero no los leo, simplemente por salud mental. Si hay algo muy serio, me lo avisan para que yo sepa. Ustedes los conocen… Es una pena, pero creo que hay que seguir adelante. Los historiadores dicen que para que un concilio arraigue hace falta un siglo. Estamos a mitad de camino.

A veces uno se pregunta: pero este hombre, esta mujer, ¿leyó el Concilio? Y hay gente que no leyó el Concilio. Y si lo leyó, no lo entendió. ¡Cincuenta años después! Nosotros estudiamos filosofía antes del Concilio, pero tuvimos la ventaja de estudiar teología después. Vivimos el cambio de perspectiva, y ya estaban los documentos conciliares.

Cuando percibo resistencias, trato de dialogar, cuando el diálogo es posible, pero algunas resistencias vienen de personas que creen poseer la vera doctrina y te acusan de hereje. Cuando en estas personas, por lo que dicen o escriben, no encuentro bondad espiritual, yo simplemente rezo por ellos. Siento pena, pero no me detengo en este sentimiento por salud mental.