Sunday, February 11, 2018

“Por eso la exhortación Amoris Lætitia molestó”. Relacionistas públicos de Jorge Mario Bergoglio bastante activos al acercarse su 5° año de pontificado


Esta es una entrevista en La Vanguardia, Feb-11-2018, pág. 50, con la periodista argentina Elisabetta Piqué, corresponsal de La Nación en el Vaticano, amiga, cuasicomadre y, aunque no es evidente para todos, una de los relacionistas públicos que se encargan de vender a la opinión una imágen edulcorada de Jorge Mario Bergoglio, muy activos por estos días en los que se acerca el aniversario del 5° año de pontificado. Como no pudiera esperarse diferente, esta entrevista encaja perfectamente en la descripción inmediatamente hecha.

Desde que conoció a Bergoglio han pasado casi 17 años. ¿Cree que sigue siendo la misma persona o su nueva responsailidad le ha obligado a limar aristas?

Lo extraordinario es que sigue siendo la misma persona. Hace poco me lo dijo un obispo argentino: “No se le subió el papado a la cabeza”. Él mismo lo dijo una vez a unos curas: “Recen por mí para que no me lo crea”. Su decisión de no vivir en el palacio apostólico sino en la residencia de Santa Marta con otros sacerdotes, su austeridad, nos recuerda que por algo fue el primer Papa que se hizo llamar Francisco, como Francisco de Asís, santo de la pobreza, hijo de mercader que quiso vivir con los pobres. Sigue siendo el mismo jesuita y sacerdote que cuando en Argentina iba a lavar los pies a los presos o que creó una vicaría para las villas donde vivían los marginados. Es un hombre de acción que busca la cercanía y tiene una visión de la Iglesia como hospital de campaña.

En su libro sobre el Papa decía que había “revitalizado” a la Iglesia. ¿Aún se mantiene aquel impulso inicial o han aparecido más resistencias de las previstas y lo han frenado?

Sigue fiel a su impulso. Las resistencias han existido desde el primer día, pero proceden de una minoría, aunque eso sí es ruidosa. Estoy convencida de que la mayoría de fieles y obispos están con Francisco. Basta con ver que cada domingo unas 25.000 personas asisten al Angelus en la plaza de San Pedro. Lo que pasa es que nos hemos acostumbrado a las sorpresa y ya no da tantos titulares.

¿Al Papa lo ve con la misma fortaleza?

Tiene 81 años y está rejuvenecido. En el viaje a Chile y Perú tomamos diez vuelos en siete días. Los periodistas estábamos destrozados y él parecía tan fresco. Tiene una energía enorme y va en aumento, su agenda es intensa. La Iglesia no se cambia de una día para otro pero él ha iniciado un proceso.

Está de acuerdo cuando se dice que el Papa es un líder más escuchado fuera de la Iglesia que dentro?

Sí, porque sabe transmitir mensajes con gran simplicidad. Transmite la esencia del evangelio que va más allá del catolicismo. Tiene autoridad moral, es la voz de los sin voz, denuncia las enormes injusticias del mundo, recuerda que hay guerras porque existe el comercio de armas, que hay hambre pese a disponer de enormes recursos, denuncia la corrupción y la trata de personas y molesta al establishment. Y molesta también a la Iglesia, especialmente cuando recuerda que los obispos han de ser pastores con olor a oveja. Va a Lampedusa y a Lesbos y pide a la Iglesia que no sea un hotel de cinco estrellas sino que acoja a los inmigrantes. Ha mediado en conflictos internacionales y le ha tocado vivir en una época sin grandes líderes mundiales, y eso lo reconocen incluso los ateos o los musulmanes. Jefes de estado de todo el mundo hacen fila para ir a verlo porque se ha convertido en un referente global y moral.

¿De las reformas iniciadas cuáles destacaría...?

En primer lugar ha desestructurado un Vaticano etnocéntrico. Ahora en el colegio cardenalicio ya no hay mayoría de cardenales europeos, sino que mira a las periferias. Ha empezado una reforma de las estructuras financieras. Y hay un nuevo enfoque pastoral, una visión de una Iglesia que no condena sino que acompaña, también a los divorciados que se han vuelto a casar, y a los gays, que eran temas tabú. La Iglesia no es solo para los perfectos. Por eso la exhortación Amoris Laetitia molestó. Francisco aplica el aggiornamiento del concilio Vaticano. Otro jesuita, Carlo Maria Martini, dijo un día que la Iglesia se había quedado atrás cien años y ahora Francisco quiere ponerla al día. Su última e insólita propuesta es un Sínodo para los jóvenes con un presínodo con jóvenes de todo el mundo.