Wednesday, February 07, 2018

Marie Collins, exmiembro de la Pontificia Comisión para la protección de los menores, sorprendida por respueta de Francisco a carta de víctima chilena de abuso

Información de The Tablet, Feb-07-2018. Traducción de Secretum Meum Mihi.

07 de febrero de 2018 | por Christopher Lamb
MARIE COLLINS 'PERPLEJA' POR LA RESPUESTA DEL PAPA FRANCISCO A LA CARTA DE ABUSO CHILENO


Una respetada defensora de las víctimas de abuso sexual se ha descrito a sí misma como conmocionada, perpleja y sorprendida por la respuesta del Papa Francisco a un obispo chileno acusado de hacer la vista gorda ante el crimen.

Marie Collins, una sobreviviente de abuso que ha servido en la comisión para protección de menores del Papa, habló después de que se informó que Francisco había recibido una carta de una víctima del padre Fernando Karadima en la que se detallaban los abusos y el hecho de que habían sido presenciados por Juan Barros, a quien el Papa nombró Obispo de Osorno en 2015.

Karadima, sentenciado a una vida de oración y penitencia por el Vaticano en 2011, fue el futuro mentor del obispo y la carta escrita por Juan Carlos Cruz dice que un joven Padre Barros estuvo presente durante el abuso de Karadima que tuvo lugar después de que el sacerdote mismo fue besado y acariciado por Karadima.

La aparición de la carta —que Associated Press reportó fue entregada a Francisco por el Cardenal Sean O'Malley— desafiaba las negaciones anteriores de Francisco de que “nadie ha presentado” o proporcionado alguna evidencia de encubrimiento por parte del Obispo Barros. Fue la Sra. Collins quien entregó el testimonio de Cruz al Cardenal O'Malley, el principal asesor papal sobre abusos, para que él la entregara al Papa en 2015.

“Esta es una situación que el Papa ha manejado mal, y ha ido de mal en peor”, dijo Collins a The Tablet. “Y es una pena que no le haya dado más importancia a la carta que recibió, o enviado más rápido a Scicluna a investigar”.

El pontífice latinoamericano de 81 años ha ordenado ahora que el arzobispo maltés Charles Scicluna viaje a Chile e investigue el caso Barros. El arzobispo Scicluna, ex fiscal jefe del Vaticano, es ampliamente considerado el más robusto investigador de abusos y su potencial encubrimiento.

Pero ha sido la respuesta del Papa a las víctimas de Karadima la que le ha causado más alarma a la Sra. Collins. Mientras estuvo en Chile, Francisco dijo que los reclamos de un encubrimiento por parte del Obispo Barros —muchos de los cuales habían provenido de aquellos que fueron abusados por Karadima— eran “calumnia” porque no se había presentado ninguna “prueba”. Esto provocó una rara crítica del Cardenal O'Malley, quien dijo que las palabras de Francisco habían causado “gran dolor”. Luego el Papa se disculpó por cualquier herida que hubiera causado, pero repitió las afirmaciones de que no se le habían presentado evidencias contra el Obispo Barros.

“Me sorprendió, ya que tenía una gran cantidad de fe en el Papa, y él parecía entender el dolor de las víctimas. Tengo una sensación general de perplejidad”, explicó la Sra. Collins.

“No sería tan impactante si él no hubiera hablado tan severamente a las víctimas, y es difícil entender por qué él habló de esa manera. También estuvo en Chile y pudo haberse reunido con esos sobrevivientes mientras estaba allí”. Aunque el Papa se reunió con sobrevivientes de abusos durante su estancia en Chile, no incluyeron a las víctimas de Karadima.

Aunque creó la primera comisión papal de protección infantil y ha prometido “tolerancia cero” sobre el abuso, Francisco ha enfrentado críticas por no poner lo suficientemente en alto el escándalo en su lista de prioridades. Sobre este punto, la Sra. Collins citó la actual falta de nuevos miembros para la Comisión Pontificia para la Protección de Menores. El año pasado, ella renunció a la comisión con frustración por los intentos de obstaculizar la reforma por parte del cuerpo doctrinal del Vaticano, la Congregación para la Doctrina de la Fe, que juega un papel fundamental en el manejo de casos de abuso.

“La otra cosa impactante es que la comisión se ha quedado a la deriva, y que los nuevos miembros no han sido nombrados”, dijo. “La próxima reunión es en Abril y el trabajo debería continuar entre reuniones pero no sin miembros. Las cosas no pueden dejarse allí estancadas”.

Si bien el Vaticano no ha respondido a los últimos acontecimientos, fuentes apuntan a su nombramiento del arzobispo Scicluna como una señal de buena disposición para tomar medidas duras.

Sin embargo, a Francisco se le está instando a que preste más atención al escándalo de abusos. El tema clave, que la Sra. Collins y otros han identificado, es que la Iglesia se concentre en las necesidades de los sobrevivientes y prevenga futuros abusos.

En el caso del Obispo Barros, no se está acusando a Francisco de encubrir —como se ha acusado a varios líderes de la iglesia— sino de responder inadecuadamente a las víctimas y de nombrar a un líder de la iglesia acusado de no poder reconocer el abuso.

El obispo Barros, que niega las acusaciones de encubrimiento, es citado en la carta presentada al Papa como de haber atestiguado los abusos de Karadima, mientras que un joven Padre Barros también fue visto besándose y acariciado por Karadima.

Mientras tanto, hay algunos en el Vaticano que ven el abuso clerical como un problema del pasado, mientras que el Papa ha luchado por implementar estructuras en la Curia Romana para hacer que los obispos sean responsables por el mal manejo de tales casos.

El escándalo ahora amenaza con regresar a la agenda este verano cuando se espera que Francisco viaje a Dublín para el Encuentro Mundial de las Familias en Agosto.

“Irlanda es un país que ha quedado diezmado por el problema del abuso, muchos se han alejado”, dijo la Sra. Collins. “Ahora tenemos un clero envejecido y pocas vocaciones. No fue tanto el hecho de que hubiera abuso el que causó esto sino la forma espantosa en que fue manejado”.

Ella agregó: “En Irlanda había habido renovadas esperanzas con Francisco, pero algunas de esas esperanzas se han desvanecido recientemente”.