Saturday, February 17, 2018

Hace 5 años: Puntualizaciones de un cardenal elector “favorable a una apertura de la Iglesia en un tema irresuelto como el de la prohibición de la comunión para los divorciados vueltos a casar”


Hace cinco años nos encontrabamos en sede vacante, como Uds. recordarán. En aquella insólita circunstancia que vivía la Iglesia existía una verdadera hiperinflación de informaciones relacionadas con el cónclave, la sede vacante, procedimientos, papables, etc, etc, etc. Y de esa fecha es el aparte del artículo que vamos a citar. Se trata de un artículo de la corresponsal en el Vaticano del periódico La Nación de Buenos Aires, Elisabetta Piqué, en el que se intentaba delinear las características del futuro Pontífice y se titulaba “El identikit del próximo papa: pastor, político y manager”. En el artículo se recogían declaraciones de diferentes personajes, pero hay uno que, pasados ahora los años y vistos los acontecimientos, aunque se cita bajo condición de anonimato, es inferible su identidad por la fraseología empleada, por la persona a quien concede las declaraciones, por el medio en el que se publican y, como dice una canción, por muchas cosas más. Este es el pasaje en el que se citan las declaraciones del anónimo personaje.

"El que venga tendrá que asumir ese mensaje y el que hay detrás del gesto histórico del Papa", dijo a LA NACION un cardenal elector que pidió el anonimato.

"Si el próximo no aprovecha las denuncias de corrupción, de divisiones y rivalidades que ha hecho Benedicto XVI mismo, que habló del rostro desfigurado de la Iglesia, pierde una oportunidad histórica de reforma de la Curia, que tocó fondo", estimó.

"El próximo papa tiene que ser un hombre que rece, un hombre de fe, un hombre libre, que no esté enganchado en ninguna «cordata», que sea obispo, que sea pastor, que rece mucho, que no se meta en política, pero que sepa manejarse políticamente. Tiene que ser un hombre a quien no le tiemble el pulso, porque tienen que rodar cabezas, porque la corrupción es un pecado mortal", agregó.

"Tiene que ser un hombre que marque las fronteras de la Iglesia hacia afuera, para que la Iglesia no sea autorreferencial y que sepa hacerse cargo de la nueva configuración del mundo", puntualizó el purpurado, favorable a una apertura de la Iglesia en un tema irresuelto como el de la prohibición de la comunión para los divorciados vueltos a casar.

Unan los puntos y después lloren.