Tuesday, February 06, 2018

¿Cómo informa un progresista sobre el cierre de la única abadía trapense alemana que implementó Summorum Pontificum? ¡Pues como era de esperarse: con saña!


Esta entrada no está dedicada a informar del cierre de la abadía trapense de Mariawald en Alemania, la única que implementó el motu proprio Summorum Pontificum, hecho bastante divulgado por varios medios recientemente. La esencia de esta entrada es denotar la mala leche con que un progresista promedio podría reportar sobre el asunto. Seguidamente ofrecemos un claro ejemplo de ello en nuestra propia traducción de un artículo de Christa Pongratz-Lippitt aparecido hoy en La Croix International.

Trapenses alemanes que adoptaron el Rito Antiguo cierran monasterio por falta de novicios

Una vez que los nuevos solicitantes fueron confrontados con la regla más estricta, la mayoría de los monjes aspirantes abandonaron la Abadía Mariawald.

Christa Pongratz-Lippitt | Alemania
6 de febrero de 2018


El único monasterio Trapense de Alemania —que intentó volver al riguroso calendario monástico anterior al Vaticano II y rendía culto exclusivamente en el Rito Tridentino— se cerrará a finales de año.

La congregación vaticana que se ocupa de las órdenes religiosas dijo que la Abadía de Mariawald, ubicada en Westfalia, cerca de la frontera actual con Bélgica, había disminuido a sólo diez monjes. Con una edad promedio de 84 años, la congregación dijo que los monjes ya no podían cuidar de sí mismos.

Mariawald fue fundada en el siglo XV y, al igual que otras órdenes Benedictinas de estricta observancia, se adaptó a las reformas monásticas implementadas tras el Concilio Vaticano II (1962-65).

Pero las cosas comenzaron a cambiar en 2007 cuando Dom Josef Vollberg fue elegido abad vitalicio. Tenía 44 años en ese momento y había sido ordenado al sacerdocio solo un año antes.
En 2008, escribió al Papa Benedicto XVI con un pedido para que se permitiera a Mariawald celebrar la liturgia únicamente en el Rito Tridentino y regresar a los libros litúrgicos latinos que todos los cistercienses habían usado hasta después del Vaticano II.

La solicitud fue concedida y el Abad Vollberg predijo que los cambios conducirían a una renovación y re-florecimiento de la abadía Trapense.

“Desde la reforma (de Summorum Pontificum) de 2008/9... Mariawald ha tenido un lugar especial en la Iglesia Católica de Alemania”, dijo en una entrevista de 2012 con Paix Liturgique.

“Es el cumplimiento del deseo del Papa [es decir, Benedicto] —un deseo que ha expresado repetidamente desde que era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe— a saber, preservar la tradición de más de 1.500 años frente a la autodisolución subjetivista de la fe y el fallo de recordar nuestras raíces espirituales”, dijo el Abad Vollberg.

Pero cuando se le preguntó cómo el regreso a la liturgia anterior al Vaticano II y las costumbres monásticas habían afectado la vida de la comunidad, el Abad Vollberg admitió que el cambio estaba resultando “muy difícil”, particularmente para los monjes más viejos. Dijo que después de 40 años de celebrar el rito “alterado”, poner la reforma en práctica fue “como tratar de dar vuelta en 180 grados a un transatlántico a toda velocidad”. Pidió paciencia y oración.

El abad Vollberg, en esa misma entrevista de 2012, señaló que volver al horario monástico anterior al Vaticano II había hecho la vida espiritual de los monjes mucho más exigente. El Antiguo Rito, que en realidad era nuevo para los monjes, requería un proceso de aprendizaje apropiado.

“Cantar el canto gregoriano es un arte que exige una formación específica”, dijo.

También admitió que "la atención al latín como el lenguaje propio de la adoración exige fuerza de voluntad y diligencia”. Y señaló que “recitar el Breviario toma más tiempo y comenzar el oficio (oraciones) a las 3 a.m. exige una verdadera voluntad de vencerse a sí mismo”.

Inmediatamente después de su reversión para ser una comunidad exclusiva del Viejo Rito, la Abadía de Mariawald atrajo a entre 40 y 50 nuevos solicitantes. Pero el Abad Vollberg admitió que, una vez que fueron confrontados con la regla más estricta, la mayoría de los aspirantes a monjes se fueron.

Se quejó de que parte del problema era que muchas personas en la iglesia no estaban haciendo nada para promover Summorum Pontificum, el “motu proprio” que Benedicto XVI emitió en 2007 para permitir el uso prácticamente sin restricciones del Rito Tridentino.

“Una reacción positiva al deseo del Santo Padre de integrar elementos de la tradición en el “Novus Ordo’(Nuevo rito) no es reconocible”, dijo el Abad Vollberg.

“Por el contrario, prevalece una obstinada actitud de rechazo y una continua discriminación contra el Santo Padre, además de desprecio por las claras declaraciones del Concilio con respecto a la liturgia”, dijo.

Para 2016, se había vuelto obvio que el regreso al Antiguo Rito había conducido a una profunda división en la comunidad de Mariawald. No se habían unido novicios y el número de monjes se había reducido a menos del número requerido de doce.

En mayo de ese año, el Abad Bernardus Peeters de la Abadía de Koningshoeven en los Países Bajos realizó su visita regular a Mariawald. Fue acompañado por el Abad Erik Varden de Monte San Bernardo en Leicestershire (Inglaterra). Cinco meses después, el Abad Vollberg renunció, aunque permaneció como prior. Mariawald fue puesta bajo la supervisión de Koningshoeven.

En el momento Vollberg insistía en que su renuncia no significaba que los intentos de regresar al Antiguo Rito en Mariawald habían terminado.

“A través de Dom Bernardus, ahora tenemos la posibilidad de proporcionar más ayuda a los hermanos mayores. Los más jóvenes tienen su expresa bendición y permiso para seguir nuestro propio camino conmigo como prior”, dijo.

Pero a finales de Enero de este año, se anunció el cierre de Mariawald. Los diez monjes restantes serán trasladados a otras abadías Trapenses o a casas de retiro en la región. Se está buscando una solución para los edificios monásticos y su iglesia y se ha establecido un plan de pago compensatorio para los doce empleados.