Saturday, January 20, 2018

Para congregación de Religiosos el líder del Sodalicio de Vida Cristiana sólo tuvo sexo consensuado con mayores de 16 años


Traducimos el aparte principal de un artículo de Il Messaggero, Ene-21-2018, pág. 14, firmado por Franca Giansoldati, en el que se trata el caso de Figari, líder del Sodalicio de Vida Cristiana, recientemente comisariado. El aparte traducido cita un documento de la Congregación para los Religiosos (el nombre es más largo, pero así se le llama vulgarmente) en el que se indica por qué Figari no regresa a Perú y, la parte más inquietante, que según la documentación recavada por esa congregación, Figari solamente cometió delitos contra sexto (suprimimos los subtítulos).

[...]

En un documento de la Congregación de Religiosos firmado por el prefecto, el Cardenal Braz de Aviz se lee: «De la documentación recibida por este dicasterio en el mes de abril del año pasado, se deduce claramente que (...) el Sr. Figari ha tenido un comportamiento contrario al VI mandamiento (no cometer actos impuros, ndr) en los hechos referidos con menores de edad pero de edad superior a 16 años. Además, una vez más a partir de la documentación adjunta, no se registran elementos por los cuales sea posible afirmar con suficiente claridad y certeza moral que ha habido violencia, de acuerdo con el canon 1395, párrafo 2, también porque en algunos casos los cómplices han declarado que no han opuesto ninguna resistencia a las actitudes de Figari». En resumen, sexo consensuado con adolescentes. El Vaticano agrega: «Estos actos, a pesar de ser pecaminosos, no configuran el delito de violencia contra menores, de acuerdo con el canon antes citado».

Por este motivo, agrega el Cardenal Braz de Aviz, se ha considerado oportuno que Figari no regresara al Perú «excepto por motivos graves«. Una historia con bordes deshilachados que arroja una luz inquietante sobre los automatismos del Vaticano que, después de todo, parecen ser más para proteger todo el sistema que para proteger a las víctimas.

Figari, nacido en 1947, en Perú es uno de los laicos católicos más prominentes. En 2010 renunció como presidente de la institución y solo en 2015 la Santa Sede envió un visitador apostólico a Lima. Desde ese momento, el castillo naipes comenzó a colapsar, aceptando la propuesta del Vaticano de expatriarse en Italia. Seguro.