Saturday, January 20, 2018

Francisco a los Jesuitas en Chile resaltó que moral del discernimiento es el centro de Amoris Lætitia


Como ya Uds. saben, Francisco en los viajes internacionales que realiza se reune con los Jesuitas locales en privado —es un decir, porque el P. Spadaro luego publica en “exclusiva” en su revista todo el contenido de lo que dijo Francisco, de hecho ya adelantó unas fotos que andan rodando por allí—, y no ha ocurrido diferente con el viaje que está actualmente desarrollando a Chile Y Perú. De la reunión que sostuvo —en privado— con los Jesuitas en Chile, Ene-16-2018, obtenemos este recuento de un sacerdote colombiano que actualmente se encuentra en Chile y participó en ella.

Información de Jesuitas.co, Ene-19-2018.

Memoria del encuentro privado entre el Papa Francisco y los jesuitas de Chile

Enero 19 de 2018 | Jonathan Marín, S.J.
Conferencia de Provinciales Jesuitas en América Latina - CPAL


Hace unos días, algunos jesuitas residentes en Chile tuvieron la oportunidad de reunirse con el Papa Francisco en la ciudad de Santiago. Jonathan Marín Cano, S.J., jesuita colombiano que realiza allí sus estudios de Teología en el Centro Interprovincial de Formación, comparte con nosotros la memoria de este encuentro.

El Papa llegó un poco antes de lo previsto. Según el programa nuestro encuentro iniciaría a las 19 horas luego de la visita que Francisco realizaría a la cárcel de mujeres en la zona céntrica del gran Santiago. La nuestra no era una reunión cualquiera. Como se habrán enterado, la visita del Papa ha estado marcada por un ambiente hostil.

Antes de la llegada a Chile, la polémica se centró en los altos costos y luego la visita misma ha sido opacada por la crisis mediática en torno a la presencia del obispo Barros, acusado por encubrimiento de abusos sexuales en la época Karadima. Muchos ojos estuvieron muy atentos a cualquier información que surgiera de esta reunión y la prensa esperó muy pacientemente mientras realizaban cualquier tipo de interpretaciones.

Además, el encuentro tenía un hondo significado para nosotros como jesuitas. Nos reunimos en el Santuario del Padre Hurtado, muy cerca de sus reliquias, junto a su tumba. Era, sin duda, un momento histórico para muchos y, en verdad, con un cierto toque de irrealidad. Francisco llegó en un auto cerrado hasta la puerta y, recibido por el Provincial, ingresó con su tradicional y austero saludo en medio de los aplausos espontáneos. Rezó un momento ante las reliquias del santo jesuita y luego esperó a ubicarse mientras cantábamos juntos «amarte a Ti, Señor, en todas las cosas y a todas en Ti…». Saludó a los presentes e inició la conversación distendida, fraterna y libre a que estamos acostumbrados cuando visita a los jesuitas repartidos por el mundo.

Entre las cosas que más llamaron la atención de la conversación destacaría dos:

• Por un lado, el llamado renovado a sentir con la Iglesia y a servirla desde el carisma propio que tenemos y que, como todo don del Espíritu, es regalo para la comunidad y no para la vanagloria personal o institucional. Ese carisma especial es el discernimiento. El Papa lo llama «nuestra gracia de familia», una gracia de la cual está necesitada la Iglesia hoy de modo urgente especialmente en el campo de la moral. Nos habló una vez más de Amoris Laetitia y de cómo el centro de su exhortación es precisamente la necesidad urgente de una moral del discernimiento.

• El segundo llamado, más ad intra, es a estar a atentos al riesgo de la mundanización. Es un aspecto que ha tocado en otros momentos pero que ha recalcado en nuestro encuentro. No se trata del sentido más básico de mundanidad que equivaldría a la oposición discípulo/mundo (en línea con Jn 15,18-19). El riesgo de la mundanidad es para el Papa, una tentación mucho más sutil, si se quiere sub angelo lucis, que se va colando y metiendo en los criterios personales o institucionales con los cuales decidimos y obramos. Esta tentación es como una «falsa profecía» que poco a poco va esterilizando el carisma y los dones individuales en una espiral más propia del mal espíritu y que se admite casi sin darse cuenta cuando se procede «no con la rectitud de la verdad del Evangelio» (cf. Gál 2,14).

Hay muchos otros aspectos que podrían destacarse de la conversación con Francisco. Pienso que muy pronto podremos contar con la relación completa de la conversación. En fin. Luego de unos cuarenta minutos de reunión el Papa recibió algunos regalos -entre ellos un crucifijo que perteneció en vida al P. Hurtado y que recibió con notable emoción-. Después de tomarse la respectiva foto oficial, salió del recinto mientras era despedido por los compañeros con gestos de cariño. Hubo peticiones diversas, fotos, selfies y, por supuesto, no faltó la firma de una camisa de su admirado San Lorenzo a petición de nuestro compañero Ricardo Delgado, S.J.

Mientras la polémica crece en los medios y este encuentro se afianza en la memoria y el corazón, los jesuitas quedamos interpelados con las llamadas que nos hace Francisco.