Thursday, October 05, 2017

Sacerdotes de Lyon, Francia, visitan a Benedicto


Como se puede leer en el boletín diario de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Oct-05-2017, Francisco recibió en audiencia al “sacerdotes de la archidiócesis de Lyon”. Lo que no dice el boletín es que el Card. Barbarin, Arzobispo de Lyon, por estos días pasando por un revés debido a acusasiones en su contra de haber encubierto casos de sacerdotes pederastas, también estaba presente.

Pero también el card. Barbarin y los sacerdotes de Lyon, visitaron a Benedicto XVI, para pasar con el un rato y dedicar un momento a la oración, como lo atestigua la imágen (fuente: RCF Lyon vía Twitter).

Don Nicola Bux: La “corrección filial” es coherente con la invitación al diálogo pedida por el Papa

Entrevista con Mons. Nicola Bux de La Fede Quotidiana, Oct-05-2017. Como no podría ser de otra manera, el tema principal de ella es la ahora conocida “corrección filial” (correctio filialis). Traducción de Secretum Meum Mihi.

Don Nicola, ¿asombrado por las reacciones al documento-carta de corrección fraterna dirigida al Papa?

“Ese documento es coherente con la invitación al diálogo dirigido y solicitado repetidamente por el Papa. El Pontífice ha pedido una confrontación leal y a cara abierta, ha usado el término griego parresia, que quiere decir hablar claro. Entonces, ¿por qué sorprenderse? Además, el Derecho Canónico reconoce a los fieles el derecho y a veces el deber de hacer presente a los pastores su pensamiento para el bien de la Iglesia; también porque los pastores no son infalibles. Los son sólo cuando enseñan en comunión con el Papa, las verdades de fe y de moral, sobre todo en el concilio (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 2051). La infalibilidad es una prerrogativa de Jesucristo, sobre todo, que ha transmitido a la Iglesia, para mantenerla en la pureza de la fe; un servicio que debe cumplir el Magisterio vivo, del cual el Romano Pontífice es cabeza visible. El Papa es por tanto infalible cuando “con acto definitivo” confirma una doctrina sobre la fe o la moral. Acto definitivo significa que el Papa propone algo para creer como revelado por Dios y como enseñanza de Cristo, en tales casos los fieles deben adherirse con fe. El asentimiento de los fieles se tributa incluso cuando no se trata de pronunciamientos definitivos, sino actos para mejorar el conocimiento de lo que ha sido revelado por Dios en materia de fe y costumbres (cf. CEC art.889-892). Pero no se puede obedecer, cuando los pastores y sobre todo el Papa, en lugar de confirmar, debilita con pensamientos, palabras y actos la fe de los cristianos; estos, con el debido respeto, deben expresar filialmente su disenso. La plenitud de potestad del Papa en la Iglesia, no debe confundirse con el poder absoluto sobre ella. Es de esperarse que la propuesta del Cardenal Müller y Parolin, de iniciar una confrontación al interior de la Iglesia, hubiera seguido”.

¿Amoris Laetitia, necesita aclaración?

“No soy un teólogo moral, sin embargo, de las muchas tomas de posiciones, dudas y correcciones, que surgen desde cuando fue publicado ese documento, muchos creen que hay necesidad de aclaraciones. Se han detectado errores y ambigüedades teológicos, pero también de naturaleza filosófica e incluso de lógica. Ese documento se está produciendo en la Iglesia, junto con el debate —a veces descompuesto cuando no se quiere entrar en el mérito de los argumentos— también mucha confusión acerca de su aplicación, especialmente sobre el punto de Comunión a las personas divorciadas vueltas a casar. El Papa es quien debe conservar el patrimonio de la fe católica que la Iglesia tiene en depósito, y dilatarlo para que en nuestro tiempo, los hombres se conviertan a Cristo y no permanezcan en la incredulidad. Por lo tanto, el Papa no puede revolucionar la Iglesia. La palabra revolución —término político— es lo más lejano que puede haber para un católico. La Iglesia en cambio siempre debe ser reformada, en el sentido que debe corregir las formaciones cuando —con la convicción de que necesita adaptar el Evangelio a los tiempos— se adapta, a veces sin darse cuenta, a la mentalidad y modas actuales”.

¿Esta Iglesia todavía habla de Dios?

“Después del reciente discurso del presidente CEI, aumentan los que objetan a los obispos para que hablen con los políticos, ocupándose de la economía, de los inmigrantes, del trabajo, de la ecología, etc. En resumen, se ocupan de cosas que conciernen a la política cuando deberían ocuparse de proclamar el Evangelio y administrar los sacramentos, en cuanto su vocación de ministros es la de glorificar a Dios y salvar almas. El Señor no ha resuelto los problemas de la pobreza, el hambre y la guerra, sino, predicó la conversión a Dios, como una condición para resolverlos, nunca definitivamente. Como dijo, “a los pobres siempre los tendréis con vosotros”. En nuestra sociedad descristianizada, hay una invasión de campo; visto que la gente está cada vez más lejos de la Iglesia, se esperaría de los obispos un balance impetuso de los planes pastorales de las últimas décadas. Pero lo que sucede, para decirlo bien, es el resultado de otro problema más grande”.

Por favor...

“Fue Ratzinger quien lo denunció siendo todavía cardenal en 1985: está en crisis la idea de Iglesia. Se cree que es una organización que tiene que ocuparse de los cuerpos y no de las almas. En cambio Jesucristo vino al mundo para salvar al hombre del pecado y devolverlo a Dios Padre como hijo adoptivo, no para resolver los problemas económicos y sociales resultantes de la ocupación Romana de Palestina. Además, hay una idea de una Iglesia que va “desde el Che Guevara a la Madre Teresa” —canta Jovanotti— donde cada uno, sin necesariamente convertirse a Jesucristo, sigue viviendo como a él le parezca, prescindiendo de los mandamientos. Todo esto lleva al ofuscamiento de la identidad católica, también porque un pensamiento no católico ha penetrado en la Iglesia. En la base, por lo tanto, hay un gran malentendido justo sobre lo que es la razón por la cual Cristo fundó la Iglesia”.

¿En qué estado está hoy la Iglesia?

“Sólo un ciego puede negar que la Iglesia está en un estado de confusión y, como ha afirmado recientemente el profesor Galli Della Loggia, “se superpone” y casi que compite con las grandes agencias internacionales, la ONU y FAO, que “nada tienen que hacer con la tradición católica, si no son hostiles a ella”. Se necesita reaccionar ante estas deformaciones. La Iglesia debe salvar, es decir, ayudar al hombre a no perder su alma, que es lo que lo hace vivir: esa es su misión. Jesús dijo que no sirve nada ganar el mundo entero si pierde para siempre el alma”.