Thursday, November 09, 2017

Chiste del día: Vaticano dejará de vender cigarrillos a sus empleados por motivos de salud

¿Alguien lee todavía a Santo Tomás de Aquino?, pues enseña el santo —doctor de la Iglesia— que para entender una acción hay que mirar la motivación. Y eso es lo que nos ha venido a la mente leyendo la siguiente declaración del portavoz vaticano, publicada en el boletín diario de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Nov-09-2017.

Declaración del director de la Oficina de Prensa, Greg Burke, 09.11.2017

Como respuesta a las preguntas de los periodistas sobre la decisión del Papa de interrumpir la venta de cigarrillos a los empleados de la Santa Sede, el director de la Oficina de Prensa, Greg Burke, ha emitido la siguiente declaración:

El Santo Padre ha decidido que el Vaticano dejará de vender cigarrillos a sus empleados a partir de 2018. El motivo es muy simple: la Santa Sede no puede colaborar a una práctica que perjudica claramente la salud de las personas. Según la Organización Mundial de la Salud, cada año el tabaco es la causa de más de siete millones de muertes en todo el mundo.

A pesar de que los cigarrillos vendidos, a precio descontado, a los empleados y pensionistas del Vaticano sean una fuente de ingresos para la Santa Sede, ningún beneficio puede ser legítimo si pone en peligro la vida de las personas.

¡Qué bello, magnífico, en el Vaticano se preocupan por la salud de sus empleados!, ¡bravo!

Pero no es eso lo que nosotros —caracterizados malpensados— entendemos de la medida.



En efecto, el periódico La Repubblica, Oct-09-2014, pág. 24, publicaba una nota firmada por Marco Ansaldo, en donde se reproducía el contenido de una carta, de fecha Mar-26-2014, enviada por el secretario general del Governatorato, P. Fernando Vergez Alzaga, al prefecto de la Secretaría para la Economía, card. George Pell. En dicha carta el P. Vergez Alzaga detallaba en cuatro puntos los beneficios de los cuáles los “eminentísimos cardenales” gozaban, relacionados con la adquisición de alimentos y bebidas, gasolina y cigarrillos. En cuanto a estos últimos, se preveía “un descuento del 20% sobre el precio de lista limitado a 200 paquetes de cigarrillos de los 500 totales asignados mensualmente”. Es decir, los sres. cardenales a la fecha adquirían mensualmente 200 cajetillas de cigarrillos con descuento pero, preguntaba Ansaldo y al tiempo respondía, ¿alguien ha visto a un cardenal fumando alguna vez?, nadie.

Y ese, damas y caballeros, es el verdadero motivo para la medida anunciada hoy en la declaración arriba reproducida: No porque alguien en el Vaticano este preocupado por la salud de nadie, es por motivos económicos.

Para la galería que observa y aplaude queda bonito decirlo, pero nosotros decimos: A otro perro con ese hueso.