Thursday, September 28, 2017

Un obispo y un sacerdote explican por qué firmaron la “corrección filial”

La siguiente es una traducción adaptada de un artículo de The Catholic Herald, Sep-27-2017, en la que un obispo y un sacerdote explican —cada uno por aparte, obviamente— por qué firmaron la “corrección filial” (correctio filialis) publicada el pasado Domingo.

Obispo René Henry Gracida

[Obispo emérito de Corpus Christi, Texas, EEUU]

Un número de amigos me ha preguntado por qué elegí, el Domingo pasado, firmar la corrección filial. Francamente me sorprende que alguien tenga que preguntar, porque la respuesta es tan simple y, espero, evidente: Amo la Iglesia.

Amo a la Iglesia como el cuerpo místico de Cristo. Amo la Iglesia como comunidad de fieles, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, liberales y conservadores. Me duele ver sufrir la gente, como sufro personalmente, en la presente crisis que aflige la Iglesia.

La corrección filial está tan bien redactada, es tan respetuosa, tan completa, tan detallada en la explicación de las bases para objetar las siete áreas de heterodoxia próximas a la herejía, que espero muchos de mis hermanos obispos estén felices de firmarla. Tal vez ingenuamente, pensé que mi firma podría alentar a más obispos a hacer públicos sus puntos de vista, y tal vez algunos lo harán, pero muchos son tímidos y están temerosos de represalias por parte de Roma.

Como he dicho antes, tomo esperanza del precedente del siglo IV, cuando —según el beato cardenal John Henry Newman— la mayoría de los obispos eran Arrianos o Semi-Arrianos. Fueron los laicos los que apoyaron al Papa y San Atanasio y los ayudaron a ganar la condena del Arrianismo. Los laicos de nuestro tiempo, que están sufriendo tanto como resultado de un mal liderazgo, o de ningún liderazgo, merecen ver más obispos anunciar su apoyo a la corrección.

También me han preguntado lo que creo que sucederá si no se da respuesta a la corrección o a las dubia. Lamento que deba responder que no creo que haya algo que los hombres puedan hacer; una resolución de la crisis depende enteramente de Nuestro Señor Jesucristo.

P. Andrew Pinsent

[Director del Ian Ramsey Center for Science and Religion en Oxford. Sacerdote de la diócesis de Arundel y Brighton, Inglaterra]

Firmé la corrección filial no por falta de respeto filial al Santo Padre, sino por la gravedad de la situación.

La corrección es un paso siguiente, consistente con la enseñanza de Jesucristo (Mateo 18: 15-17) y de San Pablo confrontando a San Pedro (Gál 2:11), que sigue a una serie de peticiones sin respuesta desde 2015. Éstas incluyen una con casi 800.000 firmas de 178 países y que incluye 202 prelados antes del ridículamente manipulado sínodo sobre la familia; el llamamiento de los 45 académicos y clérigos al Colegio de Cardenales para repudiar posibles lecturas heréticas de Amoris Laetitia; la dubia de los cuatro cardenales, con quienes el Papa ni siquiera tuvo la cortesía de reunirse; y la declaración de las confraternidades que representan a miles de sacerdotes de todo el mundo.

Como advirtió recientemente el profesor Josef Seifert, antes de ser despedido por hacer esta advertencia, nos enfrentamos al riesgo de la destrucción total de las enseñanzas morales de la Iglesia Católica. Añadiría que las contradicciones que ahora se introducen niegan la razón misma y son catastróficas para la misión de la Iglesia de ofrecer la salvación a las almas. Puesto que he dado mi propia vida al sacerdocio exclusivamente para la salvación de las almas, tuve que añadir mi nombre a la corrección.